El Presidente enviará al Congreso el proyecto de reforma de la Carta Orgánica de la entidad. Quieren dotar de estabilidad a las autoridades del organismo e impedir la emisión de dinero para financiar déficit fiscal.
Perú, un país de alta inestabilidad política en que acaba de asumir la presidenta Keiko Fujimori, es un modelo para Javier Milei, quien acudió a la asunción de la primera mandataria esta semana. No obstante, los cambios de gobiernos, hay un funcionario que hace más de 20 años que sigue en su cargo. Es el presidente del Banco Central de Perú, Julio Velarde.
Velarde fue designado por Alan García, en 2006, y superó los gobiernos de Ollanta Humala, Pedro Kuczynski, Pedro Castillo y ahora al de la primera mujer peruana en ser electa para la más alta magistratura de su país.
La estabilidad de Velarde ha sido clave para que el país sudamericano tenga una de las monedas más fuertes y estables de la región, el Sol. Los analistas privados estiman que la inflación del 2026 de ese país será del 4%.
Hacia ese esquema apunta la reforma de la carta orgánica del Banco Central que impulsa el gobierno libertario. La primera duda a resolver es: ¿Qué es la carta orgánica?. Es la ley que rige al Banco Central. Le indica cuál es su función, qué puede hacer y qué no, y plantea cómo se eligen sus autoridades.
La actual carta fue reformada durante el gobierno de Cristina Fernández, y plantea que la entidad tiene que tener como función defender el valor de la moneda y propender al crecimiento de la economía.
El gobierno libertario quiere que el BCRA solo se dedique a cuidar el valor de la moneda nacional. No quiere que intervenga de alguna manera para generar créditos productivos, como supo hacerlo hace más de una década.
El otro cambio que quiere introducir el gobierno, que parece ser el más importante, es lograr la estabilidad de las autoridades del organismo. El ejemplo es Perú. Para ello, la nueva ley tiene que disponer que el presidente y el directorio lo aprueben el Congreso con una mayoría especial. Cuando una ley determina mayorías especiales, para revertirla, hay que tener la misma mayoría especial.
Si bien actualmente el presidente del BCRA se designa con acuerdo del Senado, el Poder Ejecutivo lo remueve por decreto. Le ha pasado a Martín Redrado en aquella épica batalla contra Cristina Fernández, cuando se negó a entregar reservas internacionales para financiar el gasto.
La reforma que plantea Milei además impediría que venga un presidente en el futuro y quiera sacarle a la entidad las reservas. Se estima que durante el gobierno de CFK se retiraron unos u$s55.000 millones, y se dejaron a cambio una especie de "vale de caja" denominadas Letras Intransferibles. Fue un verdadero pagadiós.
De hecho, la entidad que dirige Santiago Bausili todavía tiene entre sus activos esos títulos. Este año el gobierno decidió mandar a pérdida una parte de ello mediante una imaginativa maniobra contable. Retiró $24 billones de ganancias del BCRA y con ello recompró parte de las letras. Contablemente, mejoró la hoja del balance, pero los dólares no regresaron.
La reforma que planea el gobierno también propone prohibir al BCRA asistir monetariamente al Tesoro Nacional. O dicho de manera sencilla: si el Gobierno tiene déficit, no se podrá financiar con emisión de dinero. Eso incluye una reducción al mínimo de transferencias de utilidades al Tesoro.
Milei llegó al poder en Argentina prometiendo dolarizar la economía. Nada de eso era cierto. No contaba con dólares para hacerlo. Entonces el discurso libertario fue variando desde adoptar la moneda de Estados Unidos a lo que se denomina "competencia de monedas".
El bimonetarismo es lo que hay en Perú y fue el modo de terminar con la hiperinflación que sufrió esa nación. En la reforma constitucional de los años 90' cuando gobernaba el padre de la actual presidenta, Alberto Fujimori, se introdujo un artículo que declara que el Sol peruano es la moneda del país, pero que también se permite el uso de otras monedas.
Actualmente, el 20% de la economía peruana está dolarizada, y es lo que corresponde con los ahorros de largo plazo. Para el resto, se usa la moneda local. En competencia de monedas, los perúanos eligen el Sol para algunas cosas y el dólar para otras. Podría ocurrir lo mismo en Argentina.