Durante la cobertura mediática de la manifestación un camarógrafo y una cronista fueron agredidos.
Una jornada de elevada tensión se vivió este jueves en las inmediaciones del Congreso de la Nación durante el desarrollo de quinta Marcha Federal Universitaria. En medio de los disturbios y el clima de hostilidad en la calle, equipos de prensa de distintos medios de comunicación sufrieron agresiones físicas y verbales mientras intentaban llevar adelante la cobertura periodística de los acontecimientos.
El primer episodio de violencia de gravedad afectó al equipo de C5N mientras transmitía en vivo desde las inmediaciones del vallado del Congreso. El cronista y su camarógrafo se acercaron a un sector donde un grupo de manifestantes con los rostros cubiertos manipulaba mochilas en la vía pública. En el intento por registrar las imágenes y averiguar la identidad de los individuos ante la sospecha de posibles infiltrados, los trabajadores de prensa fueron encarados violentamente.
Sin mediar palabra, uno de los hombres encapuchados arremetió de forma directa contra el camarógrafo Charly Sjödin . El golpe fue aparentemente directo en el rostro, ya que se escucha decir al cronista "¿Estás bien? está sangrando el cámara". Tras el ataque, manifestantes que se encontraban en las cercanías repudiaron el hecho y se desmarcaron del agresor, asegurando que no formaba parte de las columnas de la movilización.
En otro punto de la marcha, la movilera del canal LN+, Carla Ricciotti, fue objeto de agresiones por parte de un grupo de manifestantes que comenzó a arrojarle tomates y basura para impedirle continuar con el móvil en directo. La periodista expresó su indignación frente a las cámaras ante el hostigamiento recibido: "Me están tirando basura. ¿A vos te parece que nos tengamos que ir de una cobertura de trabajo porque nos están tirando tomates, nos están tirando basura? Yo estoy laburando".
Ante la escalada de insultos y el avance de los agresores, el dirigente del Polo Obrero, Eduardo Belliboni, intervino personalmente para intentar frenar el ataque y resguardar a la cronista. "Dejen de tirar. No le tiren, es una trabajadora. Es una laburante", recriminó a viva voz el referente social dirigiéndose a la multitud para frenar las agresiones dirigidas a la periodista.
Pese a la recomendación de retirarse del sector para preservar su seguridad, la cronista rompió en llanto por la impotencia del momento, aunque ratificó su decisión de continuar en el lugar: "No me voy a ir, me voy a quedar acá porque estoy trabajando". Ambos episodios volvieron a encender las alarmas sobre las garantías para el ejercicio de la labor periodística en la vía pública.