Lo hicieron en la Patagonia dos nadadores argentinos de aguas frías. Es la primera vez que se lleva a cabo una experiencia así en América Latina.
Dos nadadores de Chubut aprovecharon el congelamiento de un lago para llevar adelante una experiencia singular: montaron un sauna sobre el lecho helado, cortaron un bloque en la capa de 28 centímetros de hielo y, por ese agujero, se sumergieron para nadar.
Quienes se embarcaron en la iniciativa, que se hizo por primera vez en la historia en América Latina, fueron Laura Guerreiro y Tomás Barrios, dos deportistas de Comodoro Rivadavia que desde 2023 se dedican a la natación en aguas frías.
El lugar elegido fue el lago Las Margaritas, un lago cordillerano de la provincia de Chubut, ubicado en el departamento de Río Senguer, en el sudoeste provincial, cerca del límite con Chile y a 800 metros de altura sobre el nivel del mar.
No todos los años ocurre que el lago Las Margaritas se congele durante el invierno, depende de las condiciones del clima. Por ejemplo, en 2025 no llegó a congelarse.
En este invierno sí sucedió y, así, Guerreiro y Barrios pudieron hacer realidad su idea de instalar un sauna portátil en uno de los lugares más fríos de la Argentina, para vivir la experiencia del cambio extremo de temperatura.
De este modo, pasaron de la temperatura de 3 grados bajo cero en la superficie y los 2 grados aproximados del agua debajo del hielo, a entre 60 y 65 grados de calor dentro del sauna.
Los dos comodorenses, que hacen natación en aguas frías desde 2023, viajaron a la región cordillerana para dar una charla en Esquel sobre la disciplina que practican.
Con conocimiento de que la superficie del lago Las Margaritas estaba congelada, decidieron aprovechar y hacer los aproximadamente 500 kilómetros desde la ciudad de Esquel para montar su sauna y perforar el hielo.
Para llegar hasta el agua del lago tuvieron que cortar una capa de hielo de unos 28 centímetros de espesor. Lo hicieron con una sierra finlandesa, manual, ya que no querían recurrir a una motosierra, teniendo en cuenta que se encontraban en un entorno de naturaleza absoluta.
El sauna portátil que llevaron es un dispositivo importado de Rusia, similar a una carpa y que está equipado con una estufa a leña capaz de elevar rápidamente la temperatura interior.
Fuera del sauna, la temperatura era de 3 grados bajo cero, según le contaron Barrios y Guerreiro al medio local Ya Sabés.
Tomás explicó que no es la temperatura más baja a la que se hayan expuesto. Durante una experiencia en Escandinavia, nadaron cuando la temperatura ambiente era de alrededor de 10 grados bajo cero y la del agua, de -0,6 grados.
“Esto se hace mucho en Europa, en Rusia, y como nosotros viajamos a varios lugares donde se realiza esta actividad, pensamos ‘tenemos todas las condiciones naturales para hacerlo. Faltan las personas que lo hagan’. Y, obviamente, fuimos nosotros”, relató Barrios.
“Estaba muy baja la temperatura en la cordillera y aprovechamos que el lago estaba congelado, que el año pasado no se dio. Es cada vez más difícil encontrar temperaturas tan bajas, entonces cada vez que podemos, lo aprovechamos”, contó, por su parte, Guerreiro.