Alexis Gregorat Krebs ganó 13 medallas en el mundial de natación de invierno. Se entrena en su casa, en una pileta llena de hielo.
El argentino Alexis Gregorat Krebs brilló en el mundial de natación en aguas heladas. El deportista de 37 años nacido en Puerto Madryn, Chubut, cosechó ocho medallas de oro y cinco de plata en la Winter Swimming World Cup 2026 que se llevó a cabo en El Calafate, Santa Cruz.
Gregorat Krebs obtuvo el oro en 25 metros mariposa, 25, 100, 200 y 450 metros libre, 200 metros pecho, 300 metros en aguas abiertas y la posta 4x25 pecho. Subió al segundo lugar del podio en 50 metros libre, 25, 50 y 100 metros pecho y la posta 4x25 libre.
Duchas frías y una pileta "congelada"
El éxito del chubutense en el certamen realizado entre el 2 y el 9 de agosto en la Patagonia argentina cuenta con dos historias asombrosas detrás. Una, reciente y relacionada con su gran actuación mundialista. La otra tiene que ver con una experiencia extrema muy cerca del Polo Norte.
La más cercana en el tiempo tuvo lugar en Alta Gracia, Córdoba, donde actualmente vive el nadador patagónico.
Para poder entrenarse en un lugar donde no hay nieve ni hielo ni aguas heladas, instaló en el patio de su casa una pileta de crioterapia -terapia de frío extremo- casera con bloques de hielo que él mismo fabrica.
"En verano necesito por lo menos casi 100 kilos de hielo para bajar la temperatura del agua por debajo de los 5 grados, mientras que en invierno con unos 30 o 40 kilos ya es suficiente para simular las condiciones", explicó.
A las sesiones de inmersión en hielo les suma duchas cotidianas de agua helada. "No es lo mismo, porque son situaciones distintas", reconoció Alexis. Lo cierto es que, a la vista de los resultados, la técnica le funcionó.
Finlandia: "El nivel de dolor fue terrible"
En 2025, Gregorat Krebs integró la selección argentina que viajó a Suecia y Finlandia para el Mundial de natación de invierno.
Según contó, el nivel de exigencia fue excepcional, con 18 grados bajo cero en superficie y el agua también en temperaturas negativas. La carrera de 450 metros libres en Finlandia fue la experiencia más dura de su vida deportiva.
"Nunca en mi vida lloré tanto después de terminar una carrera, porque el nivel de dolor de ese día fue extremo, terrible", le relató al medio local Adnsur.
Para dar una idea de la situación límite, Alexis recordó que la sala de recuperación a la que van los nadadores tras la competencia parecía un hospital de guerra, con los deportistas de todo el mundo gritando de dolor.
Él, al salir del agua, sentía ganas de que le “cortaran la mano, directamente”, para terminar con el dolor en sus dedos.
Natación en el glaciar Perito Moreno
La experiencia en El Calafate fue diferente por las temperaturas más “amables” -si eso fuera posible- y por el escenario, con el glaciar Perito Moreno como fondo.
"En plena competencia, por momentos levantaba la cabeza para respirar y veía esa pared inmensa de hielo al lado. Es difícil no sentirse muy pequeño frente a algo así", explicó el madrynense.
Más allá de su larga trayectoria en la disciplina, Alexis aseguró que cada competencia y cada inmersión representan un desafío. "El primer segundo es un shock. Podés haber entrenado cientos de veces, pero el cuerpo no negocia con el frío", subrayó.
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