Alan Williams recordó cómo llegó al presidente con su arte. Nació en Río Gallegos y pasó gran parte de su vida en Caleta Olivia.
Alan Robert Jones Williams nació en Río Gallegos, provincia de Santa Cruz, es pintor, tiene 28 años y una foto muy particular en su portfolio: en ella se ve cómo le entregan a Javier Milei un cuadro suyo -protagonizado por un pequeño pato que parece estar esperando un taxi-, que el presidente recibe con expresión divertida.
“Estudié en la calle a las piñas y las patadas”, contó Williams acerca de su condición de autodidacta del arte.
Cuando él tenía un año, su familia se fue de Río Gallegos a Caleta Olivia, después pasó por Buenos Aires y Pico Truncado y hoy se divide entre su taller en la ciudad ribereña del norte de Santa Cruz y su actividad en Puerto Madryn, Chubut.
Aunque no viene de una familia de artistas, su vocación siempre estuvo allí: su primera obra firmada es de octubre de 2005, cuando tenía apenas ocho años. Poco después de eso descubrió el graffiti.
“En la calle aprendías mirando, compartiendo técnicas, entendiendo el trazo. No existían tutoriales. Era estar ahí”, recordó en una entrevista para La Opinión Austral.
Recién a los 15 años empezó a pintar cuadros y a los 23 abrió su propia galería de arte y comenzó a enviar obras a Londres, Canadá, Israel y Corea del Sur, entre otros países, y también a difundirlas en la Argentina.
De este modo, llegó con uno de sus cuadros a Javier Milei. La entrega se produjo durante la campaña presidencial de 2023.
Se titula "Luz nocturna" y se trata de una escena de barrio. En el centro de lo ve a un pato que espera un taxi en una esquina. Los nombres de las calles en los letreros son “Viento” y “Frío” pero escritos en galés, un homenaje a sus raíces. Al fondo, cruzando la avenida, aparece el propio Alan.
El regalo a Milei tuvo lugar durante la campaña fue a través de contactos con referentes libertarios de Puerto Madryn, amigos personales de Alan. “Es un lindo recuerdo”, aseguró el artista.
Más allá de la de Milei, tiene otras historias para contar. Una de sus piezas llegó a manos de un integrante de la fuerza aérea estadounidense que se encontraba destinado en Corea del Sur.
Otra está en Gales, adquirida por una persona vinculada al Parlamento de ese país de donde son los antepasados del pintor santacruceño.
No es casual: la narrativa visual de Alan está impregnada del pasado de los colonos galeses que llegaron a la Patagonia en 1865. En sus trazos se perciben la hostilidad del clima y el paisaje del sur argentino.
A veces, también, hay otras cosas, como un proyecto que lo unió al Racing Club de Avellaneda, cuando, convocado por la institución bonaerense y la Casa de Cultura de Chubut en Buenos Aires, pintó un mural/banderín que flameó en el estadio Juan Domingo Perón.
Usó “la base de un banderin de 1,20 metro de alto por tres de longitud el cual”.
“El banderín fue izado en el estadio El Cilindro a 60 metros de altura más o menos”, contó el artista, y agregó que, más allá de lo futbolístico - "full fan de la Academia", se declaró- en el banderín incorporó aspectos culturales e históricos de Chubut, como -por supuesto- las raíces galesas, el tren La Trochita, la producción petrolera, el viento y la ballena Franca Austral.