"No lo escucharon", lamentó Sandra Jaramillo. El año pasado había informado fuertes cambios de conducta en el nene a partir de que se mudó con su mamá.
La maestra de jardín de infantes de Ángel López, el nene de 4 años que murió el 5 de abril en Comodoro Rivadavia, brindó detalles sobre la situación escolar y familiar que apuntan, una vez más, a Mariela Altamirano y Maicol Kevin González (la madre de Ángel y su pareja), quienes están detenidos desde el domingo.
Sandra Jaramillo fue la docente a cargo de la salita de 3 del jardín de infantes al que acudió Ángel durante 2025.
“Siempre ingresaba con una sonrisa al jardín y daba unos abrazos que te alegraban el día”, le contó la maestra de la Escuela Inicial 413 de Comodoro Rivadavia al diario Clarín.
A esta descripción, Jaramillo agregó algo que había puntualizado en un informe escolar de noviembre de 2025: el abrupto cambio de conducta del chico a partir que el juez Pablo José Pérez le quitó la tenencia al padre y se la otorgó a la madre.
“El 7 de noviembre, previo a su retiro de la institución, se lo observó exaltado, mostrándose enojado, gritando, angustiado”, indica el informe que la docente elaboró para el juzgado de Familia y que ahora fue incluido en la denuncia presentada por Luis López, el padre Ángel, en la que se acusa a Altamirano y González de homicidio doloso agravado por el vínculo.
“Se mostraba molesto, desganado, sin deseo de realizar la actividad”, agrega el texto en referencia a una propuesta de la maestra para que Ángel coloreara una ilustración, que el nene no quiso llevar a cabo pese a que era algo que usualmente disfrutaba mucho.
En el mismo documento, Jaramillo relata que Ángel solía demostrar “agrado por pintar con crayones, témpera, lápices de colores”. “Hace un amplio uso de los diferentes colores que se le ofrece. Le agrada dibujar a su familia ‘mamá, papá y mí’”, detalla.
La maestra agregó el dato de que la “mamá” que mencionaba Ángel no era su madre biológica sino Lorena Andrade, la pareja de Luis López, con quien convivía. Sandra dijo que el niño se dibujaba siempre en medio de ella y su papá.
"Lorena y Luis siempre estuvieron presentes en todas las actividades que se los convocaba, siempre a horario para su ingreso y retiro del jardín. Él corría a abrazarlos cuando los veía llegar", aseguró Sandra.
"También tenía mucho amor por sus hermanas (las hijas de Lorena), las mencionaba con un apodo algo así como 'nena, miau y guau'. Era un niño muy feliz con su familia", añadió.
El informe de 2025 también enfatiza que Ángel iba al jardín con “una buena apariencia física”, en muy buenas condiciones de higiene, bien vestido, con su mochila y sus elementos personales, “hasta el 4 de noviembre”.
"Me duele el corazón pensar que esa sonrisa, que tanto amor nos brindaba a más de uno, ya no está”, lamentó Sandra.
“Me afectó mucho porque se podía haber evitado si tan solo lo hubieran escuchado. Falló la Justicia", agregó la docente.
En noviembre, el juez Pérez decidió que Ángel se fuera a vivir con su madre y Maicol González,en una casa precaria ubicada en el barrio conocido como “de Quintas”, a seis kilómetros del centro de Comodoro Rivadavia.
Desde entonces, según contó Lorena Andrade, aparecieron contradicciones entre los informes brindados al padre por el equipo interdisciplinario a cargo de la revinculación y la realidad.
Lorena afirmó que la psicóloga de ese equipo, Jenifer Leiva, les dijo a ella y a Luis que Ángel estaba muy bien cuidado y que tenía su propia habitación.
Las imágenes de la vivienda contrastan fuertemente con esa descripción. Se ve una casa de un solo ambiente para cuatro personas: Mariela, Maicol, la beba de ambos y Ángel.
Es un espacio reducido con una mesa, una heladera, ropa tirada y colchones en el suelo, y la cama de Ángel en un rincón, junto a un termotanque.