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Murió el Indio Solari: su origen patagónico y un viaje adolescente "en pedo" a Río Negro

En un libro publicado en 2019 con su biografía, el ídolo ricotero contó un episodio que da cuenta de su vínculo profundo con el Sur y el arte nómade de frontera.

El Indio Solari era un adolescente de 16 o 17 años que viajaba rumbo al sur en tren con su madre, en un trayecto largo, de 18 ó 20 horas.

Río Colorado, en el valle de Río Negro, los estabas esperando al final del recorrido. En algún momento del camino, Carlitos descubrió algo que convirtió el tedio en otra cosa: en la formación había un vagón bar.

"Llegué en pedo", reconoció años después el legendario cantante y líder de Los Redonditos de Ricota, que este 5 de junio de 2026 falleció, con 77 años, en su casa de Parque Leloir, en la zona Oeste del Gran Buenos Aires, tras una década conviviendo con el mal de Parkinson.

Según contó en sus memorias, la estadía adolescente en la Patagonia duró unos días, aunque los detalles de lo que hizo y pasó en ese lapso se perdieron. "No recuerdo gran cosa. Debo haber seguido en pedo todo el tiempo", concluyó.

¿A qué respondía aquella incursión a un territorio que tal vez no sentía propio pero formaba parte central de su historia?

La respuesta es un dato muy poco conocido: el Indio tenía orígenes en el sur. Y que, además, lo conectaban con el arte y los escenarios.

Un viaje de duelo

El motivo de ese viaje tenía el peso de las despedidas. Había muerto el padre adoptivo de su madre, el hombre que la había criado en la Patagonia y que con el tiempo se convirtió en el abuelo postizo del futuro ícono del rock nacional.

Madre e hijo se habían subido al tren para ir juntos al velorio, a despedir a la familia que no era de sangre, pero que era la única que quedaba en esa parte del país.

Indio Solari - Memorias

El libro de 2019 en el que el Indio Solari cuenta su viaje en tren al velorio de su abuelo postizo, padrino de su mamá.

Llegaron a Río Colorado y los recibieron como si nunca se hubieran ido. "Mamá pidiendo disculpas", describió el Indio en el libro de recuerdos. "Es un viaje largo, sí, entendemos… Todo el mundo a favor, ¿eh?"

La anécdota quedó registrada en "Recuerdos que mienten un poco", la autobiografía que publicó en 2019 junto al periodista Marcelo Figueras, un libro de casi 900 páginas en el que reconstruyó su vida y la de su familia.

Entre esos recuerdos, la Patagonia ocupa un lugar central: no como escenario del mito ricotero, sino como origen.

Chicha, Río Colorado y las raíces vascas

La madre del Indio se llamaba Celina Estelita Choy, aunque todos la conocían como Chicha.

Tenía raíces vascas y francesas: sus bisabuelos, Marianne y Pierre au Lemoine, venían del Cantón de Moulins, en los Bajos Pirineos, en la frontera vasco-francesa.

Su padre, Santiago Choy, era hijo de esa familia inmigrante que había llegado al sur argentino en los primeros años del siglo XX.

La madre del Indio Solari

Celina "Chicha" Choy la madre del Indio, junto a José Soalri.

Chicha llegó a Río Colorado siendo muy pequeña, después de que su padre quedara viudo joven, a los 22 o 23 años y, sin familia en Argentina, decidiera dejarla al cuidado de unos conocidos que eran dueños del único hotel del pueblo.

Esos padrinos se convirtieron, con el tiempo, en los abuelos postizos del Indio.

El mismo los describió así en el libro que escribió con Figueiras: "Mi vieja era hija de un vasco francés medio vagoneta, bailarín, que la dejó en el sur. La gente que vivía por entonces en el sur era como Davy Crockett: hacía vida de frontera".

Las memorias de Chicha que el Indio transmitió en sus memorias abren una ventana a la Patagonia de principios del siglo XX.

Un pueblo con luces de gas de carburo, calles de tierra que solo podían cruzar ciertos autos, y sábados en que los vecinos se robaban las gallinas entre sí como diversión.

Una infancia (la de su madre) que sonaba, al mismo tiempo, a aventura y a precariedad.

La inundación y un cerdo nadador

Una de las historias más vívidas que Chicha le contó a al biógrafo de su hijo en el libro fue la de la gran crecida del río.

Su padre biológico llegó a caballo y le advirtió a su padrino adoptivo: "Mirá, Graciano, que viene un agua muy grande".

Alcanzaron a llegar a la estación de tren para irse a a Bahía Blanca, pero después el agua les cortó el paso y nunca llegaron a destino.

Estación Rio Colorado - Rio Negro

La estación de Río Colorado, en el alto valle.

Vivieron un mes y medio arriba de los vagones, viendo caballos nadar y animales flotar sobre fardos de pasto.

"Estuvimos dos días sin comer, hasta que cazaron un cerdo nadador", contó Chicha en Recuerdos que mienten un poco.

Choele Choel y el teatro itinerante

Cuando Chicha tenía unos 4 años, la familia se mudó a Choele Choel, en el Valle Medio rionegrino, donde su padre compró un hotel.

Por ese hotel pasaban compañías de teatro itinerantes que a veces se escapaban sin pagar cuando la temporada iba mal.

Chicha recordó en el libro nombres que hoy forman parte de la historia del espectáculo argentino: Olinda Bozán y el niño prodigio Narcisín Ibáñez Menta, que giraba de la mano de su padre.

La propia Chicha tenía talento. Un día se disfrazó con mosquiteros y cantó El relicario. Cuando terminó, la sorprendió un aplauso: eran los artistas de una de esas compañías, que la habían estado espiando.

En ese momento, le pidieron permiso a su padre para que cantara en la matiné del domingo.

Algo del arte, del escenario y de esa vida nómade del espectáculo patagónico de frontera, quedó flotando en la familia.

Años después, su hijo se convirtió en el músico más convocante de la historia del rock argentino.

Una deuda pendiente con la Patagonia

El Indio nunca actuó al sur del río Colorado. Ni con Los Redonditos de Ricota ni como solista. Su último show en vivo había sido en 2017, en Olavarría, cuando el Parkinson ya lo pisaba los talones. En 2023 confirmó su retiro definitivo de los escenarios.

Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado y el Indio Solari

Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado y el Indio Solari.

Este sábado 6 de junio, un día después de su muerte, Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, su banda actual, tenían agendado el primer show de la historia ricotera en la Patagonia: en el Predio Ferial de Comodoro Rivadavia, Chubut.

El Indio no iba a estar, claro, pero el concierto era el intento de saldar, aunque fuera parcialmente, aquella deuda histórica con el sur.

La muerte se adelantó. La Patagonia quedó, de nuevo, como una cuenta abierta. Aunque en algún sentido, el vínculo existía desde mucho antes.

Estaba en aquel bar de un tren, en una adolescencia imprecisa entre el duelo y el vino barato. Y en los recuerdos de una madre que aprendió a cantar en un hotel de Choele Choel.

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