Murió el Indio Solari: cómo se formó y disolvió su emblemática banda Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota
De un taller de estampado de ropa en La Plata a los estadios más grandes del país. La historia de la banda más convocante del rock argentino y el quiebre que los separó para siempre.
Todo empezó, según la propia leyenda, en un día de los inocentes. O al menos eso dijo alguna vez Skay Beilinson para explicar cómo había conocido al Indio Solari: "Seguramente todo empezó un 28 de diciembre", recordó en una entrevista radial. Dos personas, un taller de estampado de telas y un puñado de ideas que cambiarían para siempre la historia del rock argentino.
Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota fue integrado, en la mayor parte de su carrera, por el Indio Solari en voz y composición, Skay Beilinson en guitarra y composición, Semilla Bucciarelli en bajo, Walter Sidotti en batería y Sergio Dawi en saxofón, armónica y piano. Pero antes de ser eso, fue otra cosa: un experimento artístico sin nombre ni forma definida.
Los Redondos tienen su origen en La Plata, en el año 1976, y son descendientes directos de La Cofradía de la Flor Solar. La banda tuvo tres pilares inamovibles desde su inicio: el Indio Solari, Skay Beilinson y Carmen Castro "La Negra Poli", todos asesorados artísticamente por Ricardo Cohen, alias " Rocambole".
El nombre, tan extraño como todo lo que los rodeaba, tiene su propia historia. El "Sultán" —apodado Edgardo Gaudini— vivía en Gonnet y conoció a sus vecinos, los hermanos Beilinson, a Solari y a Fenton, que tenían un taller de estampado de telas y ropa. Entre sus especialidades culinarias estaban unos buñuelos pequeños de ricota, redonditos, que había extraído de un libro de la ecónoma Patricia Rey. Esos buñuelos terminaron bautizando al grupo que en ese momento estaba en plena gestación.
Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota: del under a los estadios
Comenzaron sus actuaciones en vivo en 1977 como una exhibición de rock teatral, con toda una troupe circense de monologuistas, payasos y bailarinas desnudistas que entre canciones subían al escenario a hacer sus números. Progresivamente fueron deshaciéndose de los elementos teatrales, algo que terminaron de descartar tras la recepción de su álbum debut, Gulp!
Durante casi una década tocaron en el circuito under platense y porteño, construyendo de boca en boca una base de seguidores que crecía como ninguna otra en el rock nacional. Promediando los años ochenta, con dos discos en su haber, alcanzaron la popularidad y afianzaron la identidad ricotera a través de himnos que serían emblemas del rock argentino.
El debut discográfico de la banda se produjo con Gulp! en 1985. Sin embargo, su disco más exitoso a nivel comercial sería Oktubre, publicado en 1986, que superó las 120.000 ventas certificadas. Con Oktubre llegaron los grandes himnos: Jijiji, Preso en mi ciudad, Música para pastillas.
La dupla creativa que sostenía todo era tan poderosa como tensa. Indio Solari ponía la voz y las letras: crípticas, poéticas. Skay Beilinson ponía la guitarra: un sonido inconfundible, sucio y elegante a la vez. Eran opuestos que se complementaban. Y justamente por eso, su unión fue tan explosiva... y su ruptura, inevitable.
Durante los años noventa la banda alcanzó su cima de masividad. Entre 1991 y 2000 publicaron La mosca y la sopa, Lobo suelto, cordero atado, Luzbelito, Último bondi a Finisterre y Momo Sampler.
Los recitales, mientras tanto, se habían convertido en algo sin antecedentes en Argentina. No eran shows: eran misas. El público llegaba de todo el país, acampaba días antes, compartía códigos y vestimentas propias. La tribu ricotera tenía su propia cultura, su propio idioma. Y el Indio y Skay eran sus dioses tutelares.
En el año 2000, los Redondos lograron reunir a 70.000 espectadores en el Estadio Monumental, marcando un hito en la historia de la música argentina. Pero detrás del escenario, la sociedad entre los dos líderes se estaba resquebrajando sin remedio.
El quiebre: cómo se disolvió la banda más convocante del país
Las tensiones entre Solari y Beilinson venían acumulándose desde hacía años. Diferencias artísticas, de gestión, de visión. Las diferencias irreconciliables entre Solari y Beilinson fueron citadas como la principal causa de la disolución. A eso se sumó la violencia recurrente en sus recitales, que llevó a varias ciudades a prohibir sus conciertos.
El último concierto de la banda fue en Córdoba el 4 de agosto de 2001. Unos meses después, el 2 de noviembre de 2001, se anunció la separación definitiva de la banda a través de su sitio web. Sin conferencia de prensa, sin despedida, sin grandes discursos. Solo un comunicado en internet que cerró 25 años de historia.
La sociedad entre Carlos Alberto "Indio" Solari y Eduardo "Skay" Beilinson, que había dado origen a la emblemática banda, había dejado de existir. Cada uno siguió su camino: el Indio formó Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado y siguió convocando multitudes récord. Skay inició un proyecto que él mismo denominó "solista en banda", que fue cambiando de nombre hasta llamarse definitivamente Skay y los Fakires.
Nunca volvieron a tocar juntos. Las versiones de una reunión circularon durante años, pero siempre se apagaron solas. Se fantaseó varias veces con una posible vuelta de los Redonditos, algo que, según los propios músicos, difícilmente pudiera darse.
Hoy, con el Indio Solari fallecido, esa posibilidad se cerró para siempre. Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota quedan donde siempre estuvieron: en las letras tatuadas en la piel de sus seguidores, en el Jijiji que retumba en cada pogo, en la memoria colectiva de un país que los hizo suyos.
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