Cuando un grito de ayuda es prueba de intento de femicidio: el antecedente de Natalia Vilte que citó un juez

Este jueves el MPF imputó a A.T. por tentativa de femicidio de su esposa. El juez valoró el testimonio de un vecino que escuchó golpes a través de la pared e intervino.

cuando un grito de ayuda es prueba de intento de femicidio: el antecedente de natalia vilte que cito un juez

La discusión sobre qué pruebas permiten investigar un intento de femicidio tuvo un momento clave durante una audiencia realizada en Ciudad Judicial de Neuquén. El juez de garantías Juan Manuel Kees rechazó que la ausencia de lesiones de gravedad fuera suficiente para descartar un intento de homicidio y consideró que el testimonio de un vecino que escuchó un pedido de auxilio es un elemento válido para sostener la acusación.

El planteo surgió durante la formulación de cargos contra A. T., imputado por intentar matar a su esposa el 26 de octubre, en una vivienda de la calle Albardón al 4000, en el oeste neuquino. Según la reconstrucción fiscal, el hombre la golpeó en el rostro y el abdomen y luego le presionó la cara contra una almohada para asfixiarla.

En ese punto, la mujer declaró luego que le dijo “Te voy a matar, morite hija de puta”, a lo que ella intentó sacárselo de encima y golpeó la pared para pedir ayuda al hombre que vivía al lado. La Fiscalía reconstruyó que, efectivamente, su vecino escuchó ruidos, golpes y un grito ahogado de ayuda a través de la pared. Entonces salió, le golpeó la puerta y el acusado liberó a la mujer.

Luego, cuando A.T. salió y abrió la puerta, el vecino lo increpó y le avisó que su hija llamaría a la Policía. A la brevedad, un móvil de la Comisaría 21 de Melipal se hizo presente y los efectivos encontraron a la mujer con golpes en el rostro, un ojo morado, hematomas en el abdomen aunque advirtió que no había lesiones visibles de asfixia. "Si no hubiera sido por el vecino mío, me hubiera matado", fue una de las frases que la mujer manifestó, en línea con el vecino, que aseguró que de no haber intervenido hubieran lamentado una situación peor.

El juez ratificó que se debe investigar el intento de femicidio

En la audiencia realizada este jueves la fiscal Lorena Juárez y el asistente letrado Pablo Jávega, solicitaron al juez de garantías Juan Manuel Kees que A. T. sea imputado por homicidio doblemente agravado por el vínculo y por mediar violencia de género.

Para sostener la calificación legal, Juárez explicó que la ausencia de lesiones externas de mayor gravedad no descartaba la posibilidad de un intento de homicidio. En ese sentido, hizo referencia al protocolo de investigación de muertes violentas de mujeres de la UFEM, que contempla que la violencia ejercida en contextos de dominación puede poner en riesgo la vida aun cuando no deje lesiones visibles o de gravedad.

“No es la primera que quiere matarme”, aseguró la sobreviviente durante la audiencia y aclaró que desistió de querer retirar la denuncia, algo que había pedido a la fiscalía porque estaba en situación de vulnerabilidad. Mencionó que su marido estaba desempleado y ella mantiene a la familia con un sueldo docente, recibe atención psicológica y psiquiátrica, y comparten problemas de consumo de cocaína con el marido.

En línea con la declaración de la víctima, la fiscal también señaló que el episodio no podía analizarse como un hecho aislado. Según expuso, la relación llevaba más de tres décadas atravesada por situaciones de violencia y era la primera vez que el Estado intervenía penalmente.

La defensa cuestionó esa reconstrucción. Sostuvo que existió una pelea, pero negó que hubiera un intento de asfixia, la amenaza con la intención femicida y puso en duda que el vecino haya escuchado un grito de ayuda porque según su teoría la mujer no hubiera podido pedirla. También señaló que las lesiones constatadas no tenían la gravedad que, a su criterio, requería la acusación. En este sentido, se apoyó en el testimonio que brindó la hija en común durante la audiencia, quien sostuvo que su mamá iniciaba las discusiones y que, como tenía lupus, tenía heridas propias de esa enfermedad o incluso autolesiones.

Kees consideró que esos argumentos no alcanzaban para descartar la hipótesis fiscal. Sobre la declaración de la hija, señaló que sus dichos debían ser valorados, pero que la existencia de conflictos y situaciones de violencia recíproca no justificaban una tentativa de femicidio ni permitía descartar la agravante de violencia de género.

"Las circunstancias de que no haya lesiones de mayor gravedad no descartan una tentativa de homicidio. Podría no tener ningún tipo de lesión", explicó durante la audiencia en cuanto a la falta de lesiones visibles de asfixia.

El magistrado aclaró que en esa instancia inicial no debía resolver si el hecho había ocurrido exactamente como lo describió la Fiscalía, sino determinar si existía una probabilidad suficiente para habilitar la investigación. "No advierto un hecho ilógico o imposible", sostuvo en relación a que al mismo tiempo que la mujer era asfixiada haya podido pedir ayuda y golpear la pared.

El vecino que escuchó los gritos y el antecedente de Natalia Vilte

Para fundamentar que un testimonio directo sobre una agresión puede tener valor en una investigación penal, el juez recordó un antecedente de Neuquén: el caso de Natalia Ailín Vilte, la joven de 22 años encontrada muerta por su expareja, Marco Alejandro Calfio, quien fue condenado a 13 años y 6 meses de prisión por la tentativa de femicidio.

Frente a los agravios de la defensa, Kees citó el precedente jurisdiccional del caso Calfio Reinante, del cual tenía conocimiento directo porque formó parte del tribunal que intervino en el juicio de declaración de responsabilidad y en la determinación de la pena. Kees mencionó el fallo al referirse a la posibilidad de reconstruir una situación de violencia a partir de lo que los testigos escuchan desde viviendas linderas. En particular, recordó que en aquella investigación se valoraron los testimonios de dos vecinas.

“Hemos tenido la resolución del Tribunal Superior de Justicia en el caso Reynante donde dos vecinas del lugar fueron testigos presenciales a través de las paredes”, dijo y remarcó que lo traía a colación por la semejanza; aunque en el antecedente luego la mujer se quitó la vida por lo que el testimonio de las vecinas fue clave para probar el hecho.

Incluso, se refirió al agravio de la defensa que marcó problemas para considerar el testimonio del vecino de A.T. porque según la entrevista, dijo que escuchó el grito apagado de la víctima pero no escuchó la amenaza de muerte de A.T. le habría advertido. El magistrado consideró que es algo a definir en el eventual juicio.

“Yo no puedo con esta poca información descartar que haya sido cierta o no la hipótesis de tentativa de femicidio cuando la víctima dice que ha ocurrido en otras oportunidades. Corresponde hacer lugar a la formulación de fiscalía”, indicó en cuanto a que en el actual caso, se debe valorar el testimonio de la sobreviviente.

El antecedente citado por el juez Kees tiene una particularidad aún más dolorosa: después del intento de femicidio que sufrió por su ex pareja dentro de su casa, Natalia se suicidó y no fue posible contar con su testimonio durante el proceso. La reconstrucción de lo sucedido tuvo que apoyarse en otras pruebas, entre ellas los relatos de quienes escucharon los episodios de violencia.

En tanto, aseguró que la agravante de violencia de género no es descartable en el actual caso y argumentó que “por más de la declaración de la hija en común de que la administración de dinero la hacía la víctima no significa que no haya habido otras formas de violencia, como las reiteradas tentativas de homicidio aún cuando no estén denunciadas”.

Intento de femicidio de Natalia Vilte: sus vecinas escucharon el grito de ayuda

El caso que Kees llevó a la audiencia por intento de femicidio, fue seguido de cerca por LM Neuquén. En aquella cobertura, este diario llegó hasta Gran Neuquén Sur. El barrio estaba marcado por una gran movilización de vecinos que exigieron justicia, y que el hijo en común no quede en manos de la familia paterna, con la fuerte sospecha del femicido de la víctima que lo había denunciado en reiteradas oportunidades.

Allí, además de las amigas de Natalia que pedían justicia por el femicidio, encontramos a María, la vecina de al lado que se convirtió en una testigo fundamental de la violencia que sufrió la joven.

Su relato permitió reconstruir dos momentos de la misma madrugada del 14 de diciembre de 2024 donde Natalia sufrió violencia machista y luego, la encontraron muerta. El primer episodio ocurrió cuando escuchó que Calfio había ingresado a la vivienda de su expareja y la había golpeado. La joven recordó que los ruidos eran habituales porque, según contó, él le pegaba con frecuencia. Sin embargo, aquella noche algo fue diferente: Natalia comenzó a gritar "ayuda, por favor".

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La indicación que hizo la vecina de Natalia es idéntica a la del vecino de A.T. quien aseguró que desde que vivía al lado de la pareja habrá escuchado 30 episodios de violencia, aunque en este caso hubo una diferencia crucial: escuchó un pedido de auxilio de su vecina.

"Le digo a mi suegra: 'salí por favor porque la va a matar'", recordó María en diálogo con LM Neuquén en aquel momento donde Calfio todavía no había sido imputado y el barrio clamaba por justicia. La mujer salió y enfrentó a Calfio en el patio: "¿Qué te pasa? Dejá a la piba. ¿Qué te pensás, que está sola?". El hombre se fue y Natalia quedó en la calle llorando, con un fuerte golpe en el rostro.

La vecina contó que le dieron una hamburguesa congelada para que se la apoyara sobre la lesión y que la joven les explicó que su expareja le había sacado las llaves y el cargador del teléfono, por lo que había quedado incomunicada. Llamaron a la Comisaría 16 y la Policía llegó con tres móviles, pero se retiró después de consultar a Natalia si quería denunciar y su negativa. María recordó que la víctima ya tenía una medida perimetral y que los vecinos conocían las amenazas y el hostigamiento que sufría.

En un primer momento, la expareja de Natalia Vilte fue acusado por femicidio. Sin embargo, la calificación se modificó a partir de las pericias.

Después de que la Policía se retirara, María siguió despierta porque temía que Calfio regresara. Desde su casa, a través de la pared que compartían las habitaciones, escuchó nuevos movimientos y, cerca de las 5.40, un golpe seco.

"Escuché que dijo 'Ailín, Ailín'. Entonces pegué la oreja a la pared y dije a mi marido y a mi suegra que se crucen a la casa porque la mató", relató.

Volvió a llamar a la Policía. Esta vez, cuando los vecinos ingresaron, encontraron a Natalia sin vida. El marido de María intentó reanimarla mediante maniobras de RCP, pero ya había fallecido. La investigación de Fiscalía que llevó a juicio demostraría que se había suicidado luego del intento de femicidio. Incluso, que como había reconstruido este medio por el testimonio de la vecina, Natalia había sido acosada por su ex desde hacía horas cuando mientras compartía con sus amigas en la plaza del barrio recibió constantes llamadas telefónicas de Calfio para que regrese a su casa, donde intentó matarla pero fue impedido por las vecinas.

Los testimonios de las mujeres fueron centrales para reconstruir lo ocurrido dentro de la vivienda, incluso sin haber visto directamente el momento en que Calfio atacó a Natalia. Ese es el antecedente que Kees recuperó en la audiencia donde imputó a A.T.: la violencia de género puede ocurrir puertas adentro y no siempre hay testigos que hayan visto, pero sí que escuchan gritos de ayuda. Lo que se escucha desde una casa lindante, los pedidos de auxilio de las mujeres y la intervención de quienes intentan detener una agresión también pueden integrar la prueba que permita investigar una tentativa de femicidio, en el alarmante contexto de Neuquén con 93 casos de mujeres en riesgo de femicidio de enero a octubre de 2026.

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