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Juicio por falso testimonio: declaró Avilez, la defensa pidió la nulidad y el veredicto se conocerá el jueves

La acusación sostiene que mintió cuando, durante la investigación por la desaparición de Luciana Muñoz, afirmó que no la veía hacía un mes y medio.

Con cuatro testigos aportados por la defensa, la declaración del propio Maximiliano Avilez y los alegatos de las partes, este martes concluyó la etapa de producción de prueba en el juicio por presunto falso testimonio que se sigue contra el exnovio de Luciana Muñoz.

Tras varias horas de audiencia, el tribunal presidido por Luis Yancarelli e integrado por Marco Lupica Cristo y Juan Pablo Encina anunció que dará a conocer el veredicto el jueves después del mediodía.

Previamente a la culimnación, las partes hicieron sus alegatos.

La acusación sostiene que Avilez mintió el 27 de julio de 2024 cuando declaró como testigo en la investigación por la desaparición de Luciana Muñoz y afirmó que hacía aproximadamente un mes o un mes y medio que no la veía.

Para la Fiscalía, esa afirmación desvió una investigación que atravesaba un momento clave de la búsqueda por ser los primeros días tras la desaparición establecida el 13 de julio.

La vecina que negó haber visto a Luciana

La primera testigo de la defensa fue Naara Becerra, vecina del barrio Parque Industrial, cuyo nombre había quedado asociado durante la investigación a una versión que indicaba que una joven había visto a Luciana asomarse por una ventana de la vivienda de Avilez días después de su desaparición.

Sin embargo, ante el tribunal negó haber realizado una denuncia o una declaración testimonial durante la investigación.

Aseguró que nunca fue entrevistada por la Policía ni por la Fiscalía, que no conocía personalmente a Luciana Muñoz ni a su familia y que únicamente la identificaba por los afiches de búsqueda.

"Me metieron en una causa que no tengo nada que ver”, afirmó. Durante el contrainterrogatorio, la fiscalía intentó cuestionar su imparcialidad a partir de vínculos familiares con personas conocidas del entorno de Avilez y deslizó que incurría en falso testimonio.

El abogado querellante, Alfredo Cury, la asistente letrada Carolina Gutiérrez y el fiscal Andrés Azar, respectivamente.

Clientes de la barbería y compañeros de consumo

Los otros tres testigos propuestos por la defensa tenían un punto en común: eran clientes habituales de la barbería de Maximiliano Avilez y reconocieron haber compartido con él reuniones para consumir cocaína, conocidas en ese ambiente como “instaladas”.

El primero fue Maicol Matías Maravella, quien declaró que conoció a Luciana cuando acompañó a Avilez a llevarla hasta el oeste neuquino en una camioneta Peugeot Partner.

Según recordó, iban a comprar cocaína y aprovecharon ese viaje para acercarla hasta su casa. No pudo precisar la fecha, aunque estimó que ocurrió entre junio y julio de 2024. También afirmó que, tras la desaparición, volvió a encontrarse con Avilez en la barbería y lo vio preocupado por la situación. Durante su declaración reconoció que compartía consumos de cocaína con el imputado varias veces por semana.

Luego declaró Maximiliano Fuentes, quien participó como testigo civil en uno de los allanamientos realizados en la vivienda de Avilez. Relató que fue convocado por personal policial cuando regresaba de trabajar y presenció el procedimiento en la barbería y el domicilio. Dijo haber escuchado que los investigadores buscaban a Avilez y pertenencias de una mujer, además de observar que una joven era interrogada por los efectivos mientras lloraba en un almacén, situación que generó cuestionamientos de vecinos del barrio.

El último testigo fue Ángel Eduardo Gómez, amigo de Avilez desde la adolescencia y cliente habitual de la barbería. Declaró que sólo vio una vez a Luciana Muñoz en ese lugar.

Según su relato, la joven bajó del departamento ubicado sobre el local con una jarra de vino y discutió con Avilez, quien le insistía para que regresara a su casa y asistiera a la escuela. Aclaró que no observó lesiones visibles en la joven. También describió el consumo de drogas que compartía con Avilez y Lucas Ibáñez Pinilla y aseguró que, cuando fue convocado a declarar durante la investigación, policías le manifestaron que otras personas ya lo habían señalado y le pedían que “dijera la verdad”.

“Nunca mentí”

Antes de los alegatos, la defensa solicitó que Maximiliano Avilez hiciera uso de la palabra.

“Nunca mentí. Nunca quise entorpecer la investigación”, afirmó el imputado.

Sostuvo que siempre entregó voluntariamente su teléfono celular y respondió todo lo que conocía cada vez que fue convocado a declarar. También aseguró que la repercusión pública de la causa destruyó su vida personal y laboral.

“He conocido una comisaría, un calabozo. Antes de esto no tenía antecedentes. Perdí la clientela, la gente me señala como si fuera culpable”, expresó. Además, dijo que tras el inicio de la investigación aumentó su consumo de cocaína y marihuana y vinculó ese deterioro a haber sido expuesto públicamente como sospechoso.

Repecto de su relación con Luciana, afirmó que duró aproximadamente dos meses, entre fines de mayo y principios de junio de 2024, y que decidió terminarla porque quería que ella terminara la escuela y entendía que el consumo de drogas podía afectar ese objetivo. También sostuvo que la última vez que la vio fue cuando la llevó hasta su casa junto a Maravella.

Maximiliano Avilez y su abogada defensora, Sol Pérez de León.

La defensa pidió la nulidad

En su alegato, la defensora Sol Pérez de León solicitó en primer término la nulidad del proceso, al sostener que Avilez no debía haber sido interrogado como testigo porque, al momento de prestar declaración, ya era objeto de actos de investigación que lo ubicaban como sospechoso. Según argumentó, el Estado no podía obligarlo a declarar sin garantizarle el derecho de defensa.

De manera subsidiaria pidió la absolución al considerar que la Fiscalía no logró demostrar que hubiera mentido. También cuestionó la valoración de la prueba, sostuvo que no se acreditó el supuesto falso testimonio y remarcó que su defendido permaneció siete meses privado de la libertad en otra causa derivada de la investigación, lo que, a su criterio, demuestra que desde el comienzo fue tratado como sospechoso.

Fiscalía: “La mentira fue vertida en la investigación”

El fiscal Andrés Azar mantuvo la acusación y sostuvo que el 27 de julio de 2024 Avilez declaró como testigo en la investigación por la desaparición de Luciana Muñoz y afirmó falsamente que hacía un mes o un mes y medio que no la veía.

Para el representante del Ministerio Público Fiscal, ocultar un contacto reciente con la joven constituyó un falso testimonio porque la fecha del último encuentro era un dato determinante para orientar la búsqueda. En ese sentido, sostuvo que distintos testimonios incorporados durante el juicio ubican a Luciana junto a Avilez pocos días antes de su desaparición y afirmó que la ausencia de un juramento expreso no impide la configuración del delito.

Por su parte, el abogado querellante Alfredo Cury adhirió al planteo de la Fiscalía y sostuvo que el juicio no busca establecer responsabilidades por la desaparición de Luciana, sino determinar si un testigo faltó a la verdad durante una investigación por averiguación de paradero, afectando la búsqueda de la joven.

Concluidos los alegatos, el tribunal anunció que resolverá tanto el planteo de nulidad formulado por la defensa como el fondo de la causa en una audiencia prevista para el jueves después del mediodía.

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