¿Por qué no descansamos bien en una cama prestada?

Aunque parezca que dormimos, medio cerebro permanece alerta.

Providence
¿A quién no le ha pasado de dormir afuera, en una cama prestada, y levantarse como si nunca hubiera dormido?

40% de la población mundial padece algún tipo de trastorno del sueño.

La explicación de esto, según un grupo de neurocientíficos, estaría en que, aunque parezca que estamos completamente dormidos, hay un área de nuestro cerebro que permanece alerta.
Hace tiempo se comprobó que los delfines pueden desactivar parcialmente su cerebro y así permanecer activos hasta 15 días seguidos; pero nunca se había escuchado nada similar respecto de los humanos.

Si bien el funcionamiento no es exactamente igual, una investigación publicada en Current Biology encontró que cuando estamos en un contexto extraño, nuestro cerebro se mantiene alerta para vigilar ante posibles peligros.

Esta sería la explicación de por qué muchas veces parece que ninguna cama es tan cómoda como la nuestra.

"Las personas muestran en uno de los hemisferios del cerebro un estado medio dormido, medio despierto. Y este estado puede funcionar como vigilante nocturno para controlar lugares poco familiares", explicó la investigadora Masako Tamaki, de la Universidad de Brown, en Estados Unidos.

Para llegar a esta conclusión, se convocó a un grupo de voluntarios a pernoctar durante varios días en un laboratorio y se monitorizó la actividad cerebral de ambos hemisferios con diversas técnicas de neuroimagen. Se comprobó que durante el sueño profundo, el hemisferio izquierdo no estaba apagado del todo.

Según creen los neurocientíficos este comportamiento respondería a una estrategia evolutiva ya que hubo un tiempo en que dormirse por completo en un entorno desconocido podía suponer graves peligros.

Sin embargo, ese fenómeno se daba únicamente la primera noche; luego, el cerebro se comportaba normalmente, cuando ya el laboratorio se había convertido en un ambiente "familiar".

Más allá de eso ¿realmente funciona este mecanismo? "Hemos descubierto que cuando le presentamos señales auditivas raras al hemisferio vigilante pueden provocar que el sujeto se despierte", refirió Tamaki aunque remarcó el hecho de que esto sucede cuando se está en un entorno nuevo.

"El efecto de la primera noche es muy conocido, pero es la primera vez que se documentan estas asimetrías tan concretas en las redes neuronales del cerebro", aseguraron los participantes del estudio y aconsejaron que una buena manera de atenuar este sexto sentido nocturno podría ser viajando con la almohada propia, como suelen hacer los niños.

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