Con un gran hermetismo y en medio de un fuerte dispositivo de seguridad, Mauricio Macri despidió a su padre Franco Macri, quien falleció el sábado por la noche. Dentro del Jardín de Paz, donde sólo habían asistido los familiares y amigos más cercanos, el Presidente le dedicó sus palabras de despedida: “Se va una persona que predicó con el ejemplo del esfuerzo y del trabajo”.
“Gracias, Franco”, cerró el Presidente cuando ya despedían el cajón luego de una breve misa. Macri fue uno de los pocos que hablaron en la ceremonia. También se escucharon palabras del empresario Cristiano Ratazzi y de Julio César Crivelli, presidente de la Cámara de la Construcción y amigo de Franco. Fueron casi los únicos empresarios que estuvieron ahí.
El Presidente tuvo más palabras para despedir a su padre en el cementerio Jardín de Paz de Pilar. “Se va un hombre que supo compartir y que disfrutó la vida hasta último momento. Una persona muy querida por sus amigos. Gracias, Franco”, terminó. Quienes vieron al Presidente aseguraron que estaba emocionado aunque transmitía tranquilidad: sabía que tras varios meses con una salud delicada el desenlace era previsible.
En el cementerio estuvieron los hijos del empresario, Gianfranco, Mariano, Florencia y su hijastro Nicolás Palacios. También los cuatro hijos de Mauricio: Agustina, Gimena, Francisco y Antonia. Awada llevó a Valentina, su hija mayor. También se hicieron presentes sus sobrinos Fabio y Ángelo Calcaterra y la madre del Presidente y primera esposa de Franco, Alicia Blanco Villegas. Quien también se dejó ver fue la última pareja que tuvo el empresario, Nuria Quintela.
No hubo presencia de funcionarios, salvo del vicejefe de Gabinete, Andrés Ibarra, quien fue gerente de Socma y tenía un vínculo cercano al empresario. También estuvieron el vocero presidencial, Iván Pavlosky, y Anita, la histórica secretaria de Franco que hoy asiste al Presidente. En total, hubo unas cuarenta personas, el círculo más cercano e íntimo del empresario y la familia Macri.
El Presidente había sido uno de los primeros en llegar al cementerio, procedente de San Martín de los Andes, acompañado de su esposa Juliana Awada. Sin embargo, no se dejaron ver.
La entrada del lugar permanecía cerrada y custodiada por agentes de las fuerzas federales y de la policía bonaerense.
Te puede interesar...









