La joven fue hallada en la casa donde vivía con su pareja en Necochea. El testimonio de su hija de 8 años fue clave para dar un gir a la investigación.
A pocos días de cumplir 29 años, Antonela Álvarez fue hallada muerta en la vivienda donde se había instalado recientemente junto a su novio, en Necochea. En un primer momento, el hecho fue considerado como una muerte natural, pero con el avance de las horas surgieron dudas y la causa pasó a investigarse como dudosa, en medio de cuestionamientos de la familia, irregularidades y pericias aún pendientes.
Después de siete años con el padre de su hija, Antonela se separó y regresó a la casa de sus padres. Tres meses más tarde volvió a apostar a una convivencia: se mudó con su nueva pareja, en una casa donde también vivía el padre de él, junto a su hija.
Eran las 22.15 del pasado 3 de marzo cuando Norberto, papá de Antonela, recibió un llamado telefónico de su yerno: “Me dijo que mi hija se había descompuesto, que ya había ido la ambulancia y el médico, y que estaba muerta”.
El hombre aseguró que, al llegar al lugar junto a su familia, encontró la casa cerrada y una escena que le resultó extraña desde el primer momento. “Cuando llegamos, estaba todo cerrado. En eso se acerca el padre de la pareja con las manos en alto y me dice: ‘Fue muerte natural, yo no la maté’”, contó.
Según su testimonio, lograron ingresar a la casa pese a las resistencias iniciales. Dentro de la habitación, uno de los hijos de Norberto vio el cuerpo de Antonela. “Estaba en la cama, tapada hasta el pecho”, describió.
También aseguró que no se activaron los protocolos básicos ante una muerte repentina: “No la llevaron al hospital, no llamaron a la policía. Me llama la atención porque el padre de la pareja fue policía durante 30 años".
Además, denunció que el hombre habría reaccionado de manera violenta cuando ellos ingresaron. “Mi hijo empezó a gritar: ‘¿Qué le hicieron a mi hermana?’. El padre dijo de nuevo que era muerte natural, fue a la pieza y bajó con un arma. Después la dejó sobre la mesa y agarró una cuchilla”.
La autopsia
En un primer momento, la autopsia habría determinado una muerte natural. Sin embargo, esa conclusión fue posteriormente modificada. “Es una muerte dudosa”, explicó.
Uno de los abogados de la familia, Luis Alberto Loria, señaló que el médico interviniente “no quiso avalar la firma del certificado de defunción” y que inicialmente se habló de “un paro con causal incierta”.
Según detalló, la autopsia determinó que “no hay trauma” y que se trató de “un paro cardiorrespiratorio no traumático”, aunque aclaró que ese resultado es preliminar y está sujeto a lo que determinen las pruebas de laboratorio. En ese sentido, el estudio toxicológico arrojó “0,34 de alcohol en sangre y presencia de cocaína”, pero no se pudo determinar la cantidad.
Como parte de la investigación, se extrajo el pool de vísceras, un estudio clave que podría aportar mayor precisión sobre la causa de la muerte. “Es una prueba que suele tardar hasta un año y medio, pero se logró adelantar y se realizará el 9 de abril. En unos 60 a 80 días podría haber resultados”, indicó Loria, que representa a la familia junto con el abogado Hernán Nahuel Aued.
El testimonio clave de la hija: maltrato del novio y del suegro
Uno de los elementos centrales de la causa es el relato de la hija de Antonela, de 8 años, quien se encontraba en la casa al momento del hecho. “La nena refiere que a la madre le dieron un líquido verde a través de una jeringa, que se habría sacado de un pote con una calavera”, indicó Loria, y sumó: “No sabemos qué sustancia sería”.
La menor ya fue entrevistada por psicólogos y deberá declarar en Cámara Gesell, en una fecha aún a definir.
Según el testimonio de la pequeña, tanto ella como su madre habrían sido víctimas de maltratos. “Dice que las insultaban, que muchas veces se encerraba en la pieza. Que los dos hombres las maltrataban”, relató Norberto.
Drogas, allanamientos y el miedo de los vecinos
Otro de los puntos que genera sospechas es la presencia de drogas en la casa. “Al otro día se hizo un allanamiento y encontraron cocaína y dos balanzas”, indicó Loria. Sin embargo, ese hallazgo no fue incorporado a la causa principal. “Se inició una causa paralela por tenencia simple de estupefacientes”, explicó.
En esa línea, Norberto aseguró que hay vecinos que afirman que en el lugar se vendían drogas, aunque muchos no quieren declarar. “Los vecinos tienen miedo, no hablan o mienten”, denunció.
También cuestionó los tiempos del procedimiento judicial. “El allanamiento se hizo recién al otro día a las 19. El cuerpo lo sacaron a la medianoche. Es todo muy raro”, consideró.
Para la defensa de la familia, el contexto es un elemento clave. “Se trata de una persona de 28 años, sin antecedentes de salud, que muere en una casa con gente que conocía hacía poco y con un modo de vida que, por los hechos investigados, resulta al menos dudoso”, sostuvo Loria.
La causa, a cargo de la UFI N°3 de Necochea, encabezada por el fiscal José Luis Sabatini, se encuentra caratulada como “averiguación de causales de muerte”. Hasta el momento no hay imputados.
En un primer momento, ante la sospecha de intervención de terceros, se intentó derivar el expediente al fuero de género, aunque finalmente esa posibilidad fue descartada. Mientras tanto, la pareja de Antonela y su padre siguen viviendo en la casa donde ocurrió el hecho. “Los dos están como si nada hubiera pasado”, apuntó Norberto.
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