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Está confirmado que el equipo se suma desde la primera fecha del Campeonato 2026. Quién es el piloto de la séptima marca de la categoría.
En una movida que promete sacudir el mercado y la tribuna, BMW confirmó su desembarco en el histórico Turismo Carretera a partir de 2026. La marca alemana debutará en la “Máxima” con el equipo Fispa Corse y un nombre que impone respeto: Julián Santero. El proyecto, impulsado por el reconocido empresario, concesionario y coleccionista Sergio Trepat, suma una silueta de peso pesado a una categoría que no para de evolucionar.
El anuncio ubica a BMW como séptima marca en la grilla moderna del Turismo Carretera, compartiendo pista con Ford, Chevrolet, Dodge, Torino, Toyota y Mercedes-Benz. Tradición y modernidad, con la vara bien alta: el campeón Santero será el encargado de acelerar el proyecto desde el primer día.
El auto elegido es el BMW M4, una coupé de ADN deportivo puro. En la calle, el M4 se caracteriza por su seis cilindros en línea 3.0 biturbo y prestaciones de superdeportivo. En pista, el chasis y la aerodinámica se adaptarán al reglamento del TC, manteniendo la silueta identificable que exige la ACTC. El resultado, si el desarrollo acompaña, será un producto competitivo que respete la estética de BMW y el formato clásico de la categoría.
Más allá de la técnica, el nombre propio detrás de la operación marca el tono del desembarco. El empresario Sergio Trepat —concesionario oficial BMW y reconocido coleccionista de la división M— será el “padrino” del proyecto. En tiempos en que los equipos exigen músculo financiero y visión a largo plazo, su rol aporta solidez empresarial y anclaje en la red comercial de la marca, una combinación clave para sostener el desarrollo durante la temporada.
La estructura elegida es Fispa Corse, hoy con experiencia en los autos de Nueva Generación del Turismo Carretera. Ese know-how reduce la curva de aprendizaje y le da a BMW una base probada para evolucionar el M4. Que el volante quede en manos de Julián Santero —piloto técnico, veloz y vigente protagonista— no es un detalle: ofrece continuidad deportiva, capacidad de puesta a punto y liderazgo dentro del box.
En el plano reglamentario, el M4 se integrará bajo la misma normativa de siluetas que gobierna al TC, lo que asegura paridad técnica y recaudos de seguridad sin desnaturalizar el espíritu de la categoría. La clave estará en el paquete aerodinámico, la integración motriz y la fiabilidad: tres frentes en los que la gestión del proyecto y la experiencia del piloto serán determinantes.
La llegada de BMW también reordena el tablero político–deportivo. La ACTC viene impulsando una renovación escalonada con marcas de presencia global, sin perder la identidad “fierrera” que distingue al Turismo Carretera. Para el público, el atractivo es directo: más diversidad de marcas, mayor rivalidad y un cartel con apellidos fuertes (Santero frente a referentes como Werner o Canapino), mientras equipos y sponsors encuentran un valor de marca internacional con impacto en la calle y en el rating.
Desde lo deportivo, el debut está previsto para la primera fecha de 2026. El cronograma que se baraja internamente contempla fases de homologación de silueta, banco de pruebas, y ensayos privados para validar confiabilidad antes de la primera cita. En paralelo, no se descarta que Fispa Corse sume un segundo auto en el mediano plazo, si el desarrollo y los recursos acompañan, ampliando el volumen de datos y la capacidad de evolución carrera a carrera.
El resultado todavía no se puede medir en puntos ni en copas, pero sí en expectativas: el M4 llega para competir, no para figurar, y el TC gana una pieza que eleva el estándar sin renunciar a su tradición.