Es un recurso simple y económico que puede evitar fallas inesperadas. Se aplica en un punto específico del vehículo y ayuda a prevenir corrosión.
Hay productos que parecen destinados exclusivamente al botiquín o al baño de casa, pero que en el mundo automotor cumplen una función mucho más estratégica de lo que muchos imaginan. Uno de ellos es la vaselina, un elemento común que puede convertirse en aliado del mantenimiento preventivo del auto.
En el vehículo, su uso está directamente vinculado a los bornes de la batería, una zona crítica para el sistema eléctrico. Cuando esa conexión no está en buen estado, el arranque se vuelve inestable, aparecen fallas intermitentes y, en el peor de los casos, el vehículo directamente puede llegar a no responder cuando se intenta darle arranque.
Es mucho mejor prevenir un problema muy frecuente en los autos como la sulfatación de la batería, que luego tener que ir al mecánico a intentar arreglarla -una solución temporal y poco efectiva- o directamente cambiarla.
La batería trabaja con ácido sulfúrico y, con el tiempo, los vapores reaccionan con el metal de los bornes. Eso genera una capa blanca, azulada o verdosa que interfiere en el contacto eléctrico y dificulta el paso de corriente. Cuando aparece esa corrosión pueden darse estos síntomas que se detallan a continuación:
En muchos casos el problema no es que la batería esté agotada, sino que la conexión está sucia o deteriorada. La buena noticia es que, con poco dinero y algo de vaselina, este problema si no ha crecido tanto se puede solucionar.
Antes de aplicar cualquier protección, lo primero es limpiar correctamente los bornes. El procedimiento es sencillo, pero conviene hacerlo con cuidado y cuando el auto está apagado. Se desconecta primero el cable negativo de la batería y luego el positivo, se neutraliza la sulfatación con bicarbonato y agua, se cepilla suavemente y se seca completamente antes de volver a conectar.
Una vez que el metal está limpio y seco, se puede aplicar una capa fina de vaselina neutra sobre la superficie metálica. No mejora la conductividad ni “recarga” la batería, pero funciona como barrera contra la humedad y el aire. Su aporte concreto se detalla a continuación:
No hace falta exagerar la cantidad de vaselina. con una capa ligera alcanza para cumplir su función.
En condiciones normales, revisar los bornes de la batería del auto cada seis meses es una buena práctica. Si el auto circula en zonas húmedas o pasa largos períodos sin uso, conviene controlar con mayor frecuencia.
La vaselina no reemplaza una batería en mal estado, pero sí ayuda a mantener en buen estado un componente clave del sistema eléctrico. Es una solución simple y económica que puede evitar una de las situaciones más molestas para cualquier conductor: girar la llave y que el auto no arranque.