{# #} {# #}
Un postre clásico, especial para acompañar con dulce de leche o con crema, que se puede hacer en casa con pocos ingredientes y una fácil preparación.
Postres que les gustan a los argentinos y que nos encanta pedir cuando vamos a comer afuera hay muchos. Pero cuando vemos pasar un budín de pan acompañado por una buena porción de dulce de leche, ya sabemos lo que vamos pedir.
Según cuenta la historia, el budín original fue justamente el budín de pan, creado en Gran Bretaña, donde se lo conocía como “bread pudding”. Como se usaban restos de pan, era considerado un postre de los niveles socioeconómicos más bajos.
En aquellos tiempos más rudimentarios, para preparar los budines salados se los sumergía en caldo o se cocinaban al vapor. Mientras que los budines dulces se preparaban con leche, pan, azúcar y huevos al baño de maría. Hacia el siglo XVII, fue en Francia donde se le agregó un toque más sofisticado para darle paso al budín, preparado ya con harina: su nombre fue “boudin”, que derivaba del “pudding” de los ingleses.
Para disfrutarlo seguido, y casero, qué mejor que hacerlo en casa, aprovechando las sobras de pan que fueron quedando de los últimos días de vida hogareña. Para darle un toque todavía más agradable, también se le pueden agregar migas de facturas que ya no se pueden reciclar o de algún budín que quedó de la merienda.
El budín de pan es un postre que se hace alrededor del mundo y hay muchas formas distintas de hacerlo. Pero en este caso les compartimos una receta muy sencilla, con pocos ingredientes y en la que solo se necesita usar licuadora, una sartén y un molde.