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Cuando parecía que la apertura de los shoppings era inminente y que los locales iban a poder trabajar en la previa del Día del Padre, todo ahora quedó supeditado al análisis que el Gobierno haga de la cantidad y el aumento de los casos positivos de COVID-19 del fin de semana, para saber si se habilitará o no al sector.
Mañana, el jefe de Gabinete de la provincia, Sebastián González, recibirá en Casa de Gobierno a los representantes de los locales comerciales de los tres centros de compras que tiene la ciudad y les informará la decisión.
El protocolo ya fue aprobado pero lo que resta es una definición respecto a las implicancias que puede tener desde el punto de vista sanitario la apertura de estos espacios.
"Iremos a las 11 de la mañana varios integrantes del grupo de comerciantes que tenemos nuestros locales en los shoppings a la espera de una respuesta oficial. Como decimos siempre, estamos a la expectativa porque tenemos todo para volver a trabajar. Creemos que es más una decisión política que otra cosa ya que todo está abierto, menos nosotros", señaló Karina Manzur, a cargo de un local de ropa femenina en el Alto Comahue y representante de un grupo que nuclea alrededor de 50 comerciantes.
González explicó en su momento que el Ministerio de Salud emitirá un dictamen sobre el tema y que, en función de lo que se determine sobre esto y también respecto a las ferias (ver aparte), se podrán reintegrar a la actividad comercial.
Además, recordó que la autorización correrá por cuenta de la Provincia, en tanto que la supervisión y control quedarán bajo la esfera del área de comercio municipal. Ayer, el funcionario advirtió que "por ahora no hay definición porque el brote no está controlado, hay que ver esto día a día", y explicó: "Veremos si tomamos una decisión o no. Hay que tener paciencia porque el miércoles cambió toda la situación. Lo mismo que con las ferias, es de distinto orden pero con impacto parecido. El riesgo es la circulación y la aglomeración, que no lo hace recomendable en una escalada de contagios como la que tenemos hoy". El jefe de Gabinete puntualizó que estos espacios están habilitados por DNU nacional pero a referéndum del protocolo sanitario para poder abrir, y eso es lo que el Gobierno deberá definir.
Para los shoppings, una de las cuestiones que estaba en análisis era la cantidad de personas que se iban a permitir en los espacios comunes. A su vez, cada local tendrá, como en los negocios del centro de la ciudad, los cuidados del ingreso con desinfección y trapos con lavandina en el acceso, la mampara traslúcida en la atención de cajas y no más de uno o dos clientes por local, además de los usos de guantes y barbijos.
Manzur recordó que los negocios ya tienen demarcada la señalización en el piso para que se cumpla el distanciamiento, con pasillos anchos, aparatos para tomar temperatura y hasta un contador de personas para el ingreso, además de todos los dispositivos de higiene, con la provisión de alcohol en gel. Los comerciantes están en una situación muy complicada porque desde hace tres meses que no pueden generar ingresos que les permitan, al menos, asumir los costos. Deben pagar los alquileres, cuyo valor depende de las dimensiones de cada local, como también las expensas, que son muy elevadas y cuyo cobro el shopping no suspendió durante el parate por la pandemia. Además, en los casos de negocios de ropa, por ejemplo, muchos aún deben saldar parte de lo que compraron para la temporada, que deberán vender a precio de liquidación.
Las ferias de la ciudad también esperan que esta semana se de a conocer una habilitación para que pueden volver a funcionar. Pero luego de que se tomó conocimiento de un aumento en los contagios por coronavirus, las autoridades municipales pusieron el tema en un compás de espera.
De todos modos, ya están establecidos los protocolos para la apertura de estos espacios comerciales. Funcionarán el mismo día en simultáneo, los sábados, de 9 a 14, tanto en Parque Central como en Unión de Mayo o en el sector la Estrella de Villa Ceferino.
Los compradores no podrán tocar la mercadería, se definió un sentido de circulación interno con ingreso y egreso, se acordonará el lugar para facilitar el protocolo y no más de una persona en la atención y otra en la espera por puesto. Para el caso de las ferias municipales, no se va a permitir más de 10 personas en el interior de los pasillos, y en lo que respecta a las de artesanías o de diseño, deberán funcionar con una distancia de dos metros entre un artesano y otro, entre otras medidas específicas para cada sector ferial.
La semana pasada, desde la Feria de Artesanos de la capital neuquina manifestaron la situación "angustiante" y "desesperante" ante la imposibilidad de comercializar sus productos desde el inicio de la cuarentena, a mediados de marzo. Los feriantes montaron sus puestos distantes para que se visualice cómo quedarían ubicados de espaldas al centro del boulevard, facilitando la circulación de los potenciales clientes.
La mitad del comercio tuvo caídas del 80% durante la cuarentena