La antigua escuela San Martín fue por excelencia el “semillero” de los estudiantes neuquinos durante las décadas de los '40, '50, '60 y '70.
Neuquén > Los recuerdos forman parte de nuestra vida. En muchas ocasiones ocurre que algunos no desaparecen sino que quedan en nuestra mente para que podamos mantenerlos vivos. Así, las memorias se transforman en parte de nuestra esencia como personas.
Neuquén era un pueblo en donde nos conocíamos todos, incluso hasta el lugar donde vivíamos y en el cual los comentarios eran el condimento de cada día. Parte de aquellos recuerdos todavía nos acompañan.
La antigua escuela San Martín fue por excelencia el “semillero” de estudiantes neuquinos durante las décadas de los '40, '50, '60 y '70, y aún lo sigue siendo en la actualidad.
Antes de la creación de la institución, los jóvenes egresados de la escuela primaria que deseaban continuar sus estudios debían emigrar a otras provincias. Hubo intentos de apertura de colegios privados, como el de don Santiago Casado Diez y el del Sr. Domingo Sierro Yánez, pero ambos no prosperaron.
Creación
Debido a aquella realidad, un grupo de vecinos solicitó la creación de escuelas secundarias en el territorio neuquino. Recordemos que nuestro territorio tuvo escuela secundaria recién en el año 1943 con la creación de la Escuela Industrial de la Nación, ciclo medio, que fuera fundada en 1943 con el nombre de “Escuela Técnica de Oficios de la Nación”.
Dicho establecimiento contaba con dos anexos, uno Comercial y el otro Profesional de Mujeres.
En 1946, el anexo comercial se convirtió en Escuela de Comercio y lo mismo ocurrió con el anexo profesional de mujeres, que en 1947 pasó a ser Escuela Profesional de Mujeres.
El Anexo Comercial se separó del resto de las escuelas y luego se le agregó el curso de Bachillerato. En 1951 se creó la Escuela Normal, dependiente de la de Comercio.
Dos años después se creó el Departamento de Aplicación, que era la escuela primaria para las prácticas de las alumnas del magisterio. El rector era Domingo Sierro Yánez.
En 1970 se inauguró el edificio propio de la Escuela San Martín en Avenida Argentina 935, donde en la actualidad continúa funcionando con sus cuatro niveles.
Todos los neuquinos pertenecientes a las generaciones de egresados que pasamos por las viejas aulas del Colegio San Martín, recordaremos nuestra cursada en la calle Santiago del Estero, enfrente de lo de “Falletti”, y el “Anexo” en la esquina de Juan B. Justo y Santiago del Estero, por entonces calles de tierra.
Ceremonia de las Velas
A mediados de la década del 70’ un grupo de directivos y profesores resolvió agasajar a las camadas de egresados con una ceremonia social, simbólica, emblemática como lo fue y sigue siendo la Bajada de las Velas.
Todos los años, grupos de profesores celebran a los egresados con el símbolo de la Vela. Ésta representa el saber; por ello es que los alumnos bajan con un cirio encendido como emblema de su despedida de la institución: llevan la luz del conocimiento.
Luego de recorrer las aulas bajan y allí un profesor le cambia la vela por una flor como símbolo de libertad, de despliegue de alas para abrirles las puertas del futuro.
De este modo tan particular y simbólico, los directivos y docentes despiden año tras año a sus alumnos.
Con el correr de los últimos veinticinco años, dos profesoras de esta escuela se encargaron de realizar los preparativos de esta ceremonia.
Las organizadoras
Ellas son la Prof. Norma Susana Moreno y la Prof. Emilia Seijo de Moreira (Loli), quienes, a pesar de gozar de la jubilación, nos ayudaron a recopilar e hilar las tramas de esta historia cuyos orígenes son inciertos.
Eran épocas del Profesor Aurelio García, de la Sra. De Ellis, de la Sra. Elsa Lestani de Quiróz, entre tantos recordados profesores que ocuparon la Dirección y Vice dirección del establecimiento.
Hoy, al recordar nuestro paso por las aulas del establecimiento, a los que miramos a la educación desde nuestro hogar nos invade la desazón por la decadencia en la que han caído algunos aspectos de la enseñanza como por ejemplo el fomento del gusto por la lectura, el uso y ejercicio del lenguaje, en fin, la puesta en práctica de la cultura en general.
Todos somos partícipes de esta situación, como también las autoridades que deben implementar, con urgencia, políticas educativas que promuevan el saber. Para que la luz que irradian las velas al bajar ilumine para siempre.


