Uno sigue sin dueño pese a estar en manos de una vecina. Otros dos tuvieron otra historia más sorprendente. Seguidilla en una ciudad que da para todo.
Algo pasó en las últimas horas y parece ser pura coincidencia. como si fuera una racha extraña -o una casualidad demasiado insistente- con tres iPhone que protagonizaron historias cruzadas de pérdidas, búsquedas y apariciones en redes sociales. Todo sucedió en Centenario.
La primer caso tuvo final feliz y bastante rápido. Una mujer buscaba con urgencia su iPhone 15 negro con funda azul, que según una publicación era "una herramienta de trabajo indispensable". La última ubicación de la geolocalización lo situaba en la zona de avenida Lago Traful de la ciudad, que es una suerte de descampado debajo de la red de Alta Tensión.
El dato fue suficiente para activar la red vecinal por las redes sociales, con publicaciones, reenvíos y comentarios en Facebook. En pocas horas, el teléfono apareció en ese mismo sector, al parecer lo tenía una vecina.
Este martes por la mañana, otro caso se sumó a la lista. Un iPhone perdido en inmediaciones de la EPET N°2 también logró volver a manos de su dueño luego de un reclamo en las redes sociales. Otro episodio que parece indicar que a idea de que, cuando la comunidad se activa para bien, no todo está mal y puede haber finales felices en los objetos perdidos.
Iphone perdido: porqué no aparece el dueño
Sin embargo, hay una tercera historia que desentona aunque todavía no termina de cerrar en estas horas. Una vecina denunció la perdida de un iPhone verde agua -posiblemente un 14 o 15- que una vecina encontró días atrás. La vecina, aparentemente, no sabría diferenciar el modelo, que son idénticos por fuera.
A diferencia de otros casos, acá hubo tiempo, paciencia y una decisión para encontrar al dueño, que hasta ahora no aparece. Lo mantuvo encendido durante varias horas, esperando que alguien llamara. Pero nadie llamó llamó y el celular de alta gama se apagó.
Fue entonces cuando intervino el periodista Juan Ortuño, una figura conocida en la comunidad por este tipo de acciones. Desde hace años —incluso antes de su trabajo en Centenario Digital— utiliza sus redes sociales, especialmente Facebook, como una herramienta de servicio. Difunde búsquedas, ayuda a conectar historias.
Ortuño publicó el caso, explicó la situación y dejó un número de contacto para que el dueño pudiera recuperar el equipo. El dato es que el teléfono no está perdido en la calle sino en la casa, en resguardo, esperando a su dueño. Y sin embargo, nadie aparece ala menos por estas horas.
Toda una vida en el teléfono
Se esperaba que, con la difusión y el dato de que el dispositivo está en manos de una persona, el dueño ya hubiese dado señales. Más en una época donde un teléfono concentra vida entera como el trabajo, las fotos, los contactos y las cuentas.
Tres casos en pocas horas,. dos resueltos casi de inmediato y otro que llamativamente queda suspendido El iPhone apagado sigue ahí, guardado y esperando que su dueño aparezca.
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