Neuquén > Se conocieron a la salida de una bailanta una noche de invierno. Ella tiritaba de frío en la vereda y él le ofreció su campera para abrigarse. Allí cruzaron las primeras palabras.
Él le contó que venía de Aluminé en busca de un trabajo. Le explicó que su vida siempre había estado vinculada a los quehaceres del campo y su mejor habilidad era la de domador de potros, oficio de difícil salida laboral para una capital de provincia. Ella se rió de la ocurrencia de aquel antihéroe y se compadeció de tal manera que se enamoró a primera vista.
La primera reacción de la joven fue llevar a su amado a la casa de sus padres para darle asilo, pero en la familia se desató un escándalo. “Si él no se puede quedar yo también me voy”, advirtió ella. Los dos terminaron en la calle.
Red Solidaria los encontró durmiendo una noche abrazados en la entrada de un conocido hotel de la Avenida Argentina, helados y sin más abrigo que aquella campera que había dado inicio a la conversación y al romance.
Ella tosía de tal forma que los voluntarios la llevaron al hospital Bouquet Roldán. Fue una acción rápida y oportuna porque una fuerte neumonía amenazaba con arrebatarle la vida. Él no se despegó de su lado durante todo el tratamiento hasta que finalmente los médicos lograron curarla con el correr de los días.
Acción Social de la provincia les encontró un refugio en Chos Malal y hacia allí partieron. Ese es el último registro que tienen de aquella historia de amor que se inició en la calle y que hasta el momento tiene final abierto.


