La Mañana

“No hay que criminalizar al adicto”

Lo dijo Fabio Trossero, jefe de Gabinete de la Sedronar, al referirse a la despenalización de la droga. Aseguró que Neuquén es modelo en políticas públicas de asistencia.

Fue durante su visita a la capital, donde participó de una reunión con la región patagónica antes del primer encuentro del Cofedro.

Neuquén > Con el enorme desafío de seguir abordando políticas públicas que ayuden a amesetar el elevado consumo de drogas ilegales en el país, analizar lo realizado en 2008 y diseñar los objetivos primordiales para este año, representantes del Consejo Federal de Drogas (Cofedro) de la Patagonia se reunieron en la capital neuquina y recibieron la visita de Fabio Trossero, jefe de Gabinete de la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar).
Su llegada fue parte del recorrido que hace a lo largo y ancho de Argentina, como anticipo del primer encuentro que el Cofedro tendrá en Buenos Aires en el transcurso de este mes.
En diálogo con La Mañana de Neuquén, Trossero puntualizó que el presente de la región no difiere al resto del país y que la mayor preocupación sigue siendo el consumo de alcohol -se ubica por encima de la media nacional-. También destacó que Neuquén es una provincia ejemplo a la hora de abordar políticas públicas de asistencia.
El jefe de Gabinete de la Sedronar, además, se mostró cauto con la despenalización y dijo que “si pensamos que Argentina es sólo un país de tránsito estamos equivocados; Argentina es un país de consumo”.

¿Se trabaja de manera diferente en estas reuniones regionales?
Si bien es una visita de rutina que hacemos anualmente con cada una de las regiones, es un espacio que nos permite analizar cómo estamos con los programas y diagramamos las políticas públicas a desarrollar, estableciendo los abordajes de ellas.

¿Qué hay de novedad para la región, la cual viene haciendo hincapié en programas educativos y sociales de importancia como lo es “Quiero ser”?
Este es un programa que trabaja sobre la prevención, se enseña a partir de los 5° grado y se inició en escuelas específicas de cada una de las provincias de la Patagonia. La meta para el 2009 es extender la iniciativa a todos los establecimientos de la provincia neuquina.
Con Neuquén ya acordamos trabajar en políticas de asistencia, lo cual es importante debido a que ésta es una de las mejores provincias que aborda esta problemática y una de las más avanzadas en asistencia. Tiene centros provinciales donde se trabaja muy bien en la materia (como el sector de desintoxicación que funciona en el hospital Castro Rendón). Es por eso que para nosotros es un modelo de gestión propia a seguir por las restantes regiones argentinas.
 
¿Por qué “Quiero ser”?
No es porque busquemos causar impacto en los más chicos, sino porque consideramos que es el ámbito donde mejor se puede trabajar con este sector de la sociedad. El programa no dice que no hay que drogarse, sino que trabajamos de manera especial en el fortalecimiento de los valores de ellos con el objetivo de que si alguna vez les toca enfrentarse con este flagelo puedan decir NO.
Se trata de un programa que se inició hace una década en Chile, que es el único país de la región Sur de Latinoamérica que logró amesetar el consumo, algo importante porque bajar los números es difícil.

Según las últimas encuestas, Neuquén, algo que se da desde hace tiempo, se ubica entre las más altas a nivel nacional en cuanto a consumo de drogas ilegales. Y eso que aún no hay registros de ingreso de Pasta Base de Cocaína (PBC). ¿Cómo analiza esta situación y por qué cree que se da?
Cuando analizamos los números observamos que el consumo de drogas en Argentina aumentó en los últimos 20 años de manera preocupante. Nosotros, como organismo nacional, teníamos una fuerte discusión con sectores que nos decían que Argentina era un lugar de tránsito, cuando en realidad sabemos que es un país de consumo. No porque lo diga yo, sino porque así lo demuestran las estadísticas.
En el caso de Neuquén, los índices no difieren a los del resto del país pero tiene la particularidad, según los registros, de no contar con Pasta Base de Cocaína (PBC), lo cual no es un dato menor. Sin embargo, preocupa el abuso de alcohol y el consumo de cocaína y marihuana. Los números están por encima de la media nacional debido a que es una zona con un alto poder adquisitivo donde, si bien no ingresó droga basura, padece un grave problema con las mezclas y consumos habituales.

Usted decía que en las últimas dos décadas, los números crecieron de manera considerable. ¿Por qué no pueden controlarse? ¿Considera que se debe a un problema de falta de políticas públicas que no logran sustentarse en el tiempo?
Quienes trabajamos en esto sabemos que los índices mundiales vienen creciendo, incluso en las países más desarrollados están elevándose en igual escala que la nuestra. Es por eso que nuestra política es intentar trabajar con los chicos a partir de los 10 años. Muchos dicen que no hay resultados, cuando en realidad es casi imposible que un programa de adicción tenga resultados en tan sólo 6 meses. De todas maneras, somos conscientes de que a largo plazo existirán y serán muy buenos. Un programa de adicción no se resuelve de un día para el otro.
Desde Sedronar consideramos primordial sostener las políticas públicas, más allá de las ideologías y los cambios de gobierno, porque es lo único que nos llevará a tener resultados serios y positivos. Y un ejemplo es Cuba, que sin ser el más adinerado de Latinoamérica, es el país con los índices de consumo más bajos. Por qué, porque es el único que ha sostenido durante los últimos 40 años una política educativa y de salud equilibrada y sin cambios.

¿Cómo analiza la discusión sobre la despenalización en Argentina?
Desde la Sedronar decimos que no hay que criminalizar al adicto; el adicto es un enfermo y hay que tratarlo. Es por eso que nosotros consideramos que el Estado no puede dejar de tener las herramientas para trabajar en esta problemática.
En los últimos días leí una entrevista que un medio nacional le hizo a un integrante del Consejo Científico Asesor del ministro de Justicia, Aníbal Fernández, quien afirmó que no serían obligatorios los tratamientos para la recuperación. Ese es el punto en el que nosotros estamos en total descuerdo.
Sabemos que los encargados de decidir son los legisladores y no la Corte, quien sí se explayará sobre un caso puntual como es la tenencia. Queremos que el debate sea amplio e incluya todas las voces; pero, sobre todo, serán los legisladores nacionales quienes tienen que ser consciente del presente y del futuro.

Ahora, ¿considera que Argentina, como sociedad, está preparada para aceptar una posible despenalización?
En 2005 trajimos a especialistas holandeses, que supuestamente es el país más avanzado en la materia, para que nos marcaran el terreno. Ahí nos dimos cuenta de que la cuestión no es tan simple. Hoy, Holanda -junto a Inglaterra y a España- está volviendo atrás con la despenalización encarada hace años porque no obtuvieron los resultados estimados y no lograron bajar el consumo.
Hace días escuché decir que con la despenalización se terminará el narcotráfico. Sinceramente nosotros -la Sedronar- tenemos nuestras dudas, porque creemos que la Ley N° 23.737 permite perfectamente seguir al narcotraficante; es más, es lo que se debe hacer, y de hacer falta modificaciones apoyamos para que se hagan.
No queremos ver criminalizado al adicto, pero tampoco podemos dejar desprotegido a los sectores con más debilidades de nuestra sociedad.  Sino fijate este ejemplo; ¿quiénes son los que están pidiendo con más fuerza de que no se despenalice? Las Madres del Paco, las Madres del Dolor, en fin, los sectores más vulnerables de la comunidad. Ellos saben que, sea con medidas educativas o curativas como lo expresa la 23.737, es la única herramienta que tienen en su poder para exigirle respuestas al Estado. Todos ellos deben ser incluidos en la discusión porque son una de las voces más importantes a tener en cuenta. No podemos permitir un debate sólo de jueces, quienes quizás sólo pueden ver la situación puramente jurídica. Estamos ante un tema importante que entrelaza y entrecruza cosas que están más allá del derecho.

¿Cree que será posible ese debate?
Es un debate que está instalado desde hace años. Por eso, cuando hay personas que me preguntan si nosotros pensamos diferente al Estado respondo que nosotros somos una Secretaría que depende de la Presidencia de la Nación; somos parte del Gobierno.
Quiero dejar en claro que estamos en presencia de un tema muy delicado -como lo fue en su momento la despenalización del aborto- que genera posturas diferentes y divide a la sociedad.
En esto nosotros también somos un gobierno pluralista, por eso tenemos una opinión formada que es diferente a la del Consejo Científico Asesor de Fernández y a la de otros. Dejemos que sea el Congreso quien decida. Nosotros acataremos esas definiciones. Mientras, la 23.737 sigue vigente.

¿Pero se le consultó a la Sedronar sobre la despenalización?
Nos consultaron diputados, pero no el Consejo Científico Asesor.

Conocido el caso de la «ruta de la efedrina» se cuestionó a la Sedronar y hasta se pensó en disolverla. ¿Qué opinión tiene al respecto?
Que existió, existió. Lo hemos leído en los medios de comunicación. Pero la Sedronar sigue funcionando y eliminarla sería un gravísimo error, porque hoy, en definitiva, somos los únicos que damos respuestas en el ámbito de la prevención.
A veces escucho decir que la Secretaría no existe, yo quisiera preguntarles a los defensores de las instituciones -las Madres del Dolor y las Madres del Paco, por ejemplo- como verían la problemática sin nuestra existencia. Considero que somos los únicos que estamos dándole respuestas, contando con el apoyo de las secretarías y subsecretarías en las diferentes provincias.
No existen organismos que estén trabajando en la temática. Por eso creemos que tendría que haber un organismo propio que atienda este gravísimo problema: estamos ante una epidemia en la que hoy, si incluimos al alcohol, involucra a un índice elevado de la sociedad.

¿Cómo ve el futuro?
Soy optimista, pero debemos sustentar políticas en el tiempo. No debemos bajar los brazos y convencer que este es un problema de toda la sociedad y no sólo de los jueces, el Gobierno, la Policía, etc. Es un problema de todos. Es como decía Bertolt Brecht: “Primero vinieron por los negros, después por los homosexuales, luego por los judíos, y cuando me di cuenta también estaba yo en el medio”. Acá hay mucha gente que todavía opina que este es un problema de los otros, cuando hoy ya es de todos. No debemos olvidar que los sicarios que tenemos enfrente son poderosos y adinerados, pero creo que la argentina debe dar esta pelea a largo plazo y no esperar que sea de un día para el otro.

Usted recién decía que es un tema de años, ¿No hubo mejorías en ningún aspecto?
Sí, por lo menos se cambió la visión. Antes se creía que lo importante era ir a una escuela a decirle a un chico que la cocaína era blanca y que te hace mal. Es necesario empezar a trabajar sobre el sujeto y el ejemplo más claro es “Quiero ser”, un programa en el que se trabaja con el sujeto y su entorno. Este es el avance logrado; no es menor, aunque falta muchísimo por hacer. 

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