¿Por qué los padres confunden a sus hijos?

Es un error cognitivo relacionado con cómo ordenamos los vínculos.

Carolina del Norte.- Cualquiera que tenga hermanos sabrá que las madres suelen confundir los nombres de sus hijos, no importa la edad ni el sexo. Esto no significa que no nos conozcan ni mucho menos que exista desinterés de su parte.

Este fallido tiene una explicación científica y está relacionada con el cerebro.
¿A qué se debe que confundamos nombres de seres queridos? Según David Rubin, profesor de psicología y neurociencias de la Duke University, se trata de un fallo cognitivo.

No tiene que ver en modo alguno con sufrir algún deterioro por la edad, sino ante todo por la percepción de pertenencia que los individuos tienen a un mismo grupo social.

Si bien hay tantos grupos como áreas en las que nos movemos, existe uno que es el importante, y es aquel en el que se situamos a las personas más queridas. No sólo está conformado por los miembros de nuestra familia, sino que parejas, amigos e incluso mascotas también pueden llegar a tener el mismo orden de importancia para nosotros.

Las personas tienden a equivocarse con las personas que forman parte de un mismo grupo social.

El estudio, publicado en la revista Memory and Cognition, destaca que la confusión de nombres ocurre justamente entre aquellos que forman parte del mismo grupo o que tenemos categorizados de la misma manera.

Por eso es normal que una madre confunda los nombres de sus hijos de manera inconsciente, o que en un grupo de amigos se intercambien los nombres unos con otros.

Rubin aclara que esto nunca ocurre de forma aleatoria.

"Es como si nuestro cerebro almacenase nombres de personas creando un cajón para cada categoría de relación especial. Se supone que para una madre sus hijos ocuparán el mismo nivel de prioridad, por lo que la confusión no debería ser vista como una ofensa".

Curiosamente, en el estudio realizado, en el que participaron 1700 personas, tanto jóvenes como mayores, todos admitieron haberse confundido o haber sido víctima de alguna confusión; incluso muchos admitieron haber equivocado el nombre de sus hijos con el de su mascota, lo que revela pistas sobre la complejidad de cómo ponderamos nuestros vínculos.

Un dato curioso respecto de eso es que las confusiones con las mascotas se da más frecuentemente en el caso de los perros que con otros animales domésticos como los gatos.

Por otro lado, y sumando a la confusión, si bien los aspectos físicos no influyen, sí existe un pequeño factor que contribuye a estos equívocos y que tiene que ver con las similitudes fonéticas.
Por eso, la próxima vez que te confundan con tu hermano no te ofendas. En todo caso, podrás leer este equívoco como una forma en que las madres nos dicen que nos quieren a todos por igual.

Un estudio que nos hace sospechar

Aunque el estudio de los equívocos asegure que todos estamos en la misma categoría de importancia, otro estudio previo podría refutar esa idea. Según una investigación realizada por la Universidad de California-Davis y dirigido por la socióloga Katherine Conger, los padres sí tienen un hijo favorito y suele ser el mayor.

Si bien desde la percepción de los hijos, tanto mayores como menores sienten que su hermano tiene un trato diferenciado, fueron los padres quienes admitieron esas preferencias: el 70% de las madres y el 74% de los padres de 384 familias lo confesaron.

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