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La Mañana sistema solar

La ciencia asegura que el Sistema Solar podría desaparecer mucho antes de lo previsto: cuándo será

Un nuevo estudio basado en la evolución del Sol estimó que el final llegaría antes de lo que indicaban las estimaciones anteriores. Qué pasará con la Tierra.

Que nuestro Sistema Solar tiene fecha de vencimiento ya era algo sabido. Pero ahora, una nueva investigación científica reveló que ese final podría llegar antes de lo que indicaban las estimaciones anteriores. El hallazgo fue publicado en la revista especializada The Astrophysical Journal Letters.

El estudio se basó en la evolución futura del Sol y los efectos gravitatorios que podrían alterar las órbitas de los planetas que sobrevivan a la transformación de nuestra estrella. Los investigadores analizaron qué sucedería cuando el Sol comience a perder masa durante las etapas finales de su evolución y cómo ese proceso afectaría a los cuerpos celestes que continúen girando a su alrededor.

Para la tranquilidad de todos los actuales habitantes de la Tierra, la investigación no significa que el Sol vaya a apagarse próximamente ni que nuestro planeta enfrente un peligro inmediato. Por el contrario, los acontecimientos descritos se ubican en un futuro extremadamente remoto, incluso para los tiempos cósmicos.

El estudio investigó el envejecimiento del Sol y su influencia en las órbitas de los planetas del Sistema Solar.

El estudio investigó el envejecimiento del Sol y su influencia en las órbitas de los planetas del Sistema Solar.

Cuándo comenzaría a “morir” nuestro Sistema Solar

La investigación afirma que el Sistema Solar exterior podría desorganizarse aproximadamente mil millones de años después de que el Sol se convierta en una enana blanca. Esta proyección contrasta con los modelos previos, que contemplaban períodos de estabilidad extraordinariamente prolongados, de hasta un quintillón de años.

Hasta ahora, los modelos astronómicos consideraban que los planetas gigantes, como Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno, podrían sobrevivir durante períodos inmensos después de la muerte del Sol. Aunque sus órbitas se ampliarían a medida que la estrella perdiera masa, se esperaba que el sistema mantuviera cierta estabilidad durante decenas de miles de millones de años o incluso mucho más.

Sin embargo, el nuevo trabajo plantea un escenario diferente. La pérdida de masa solar no sería necesariamente un proceso completamente uniforme, y las alteraciones que se produzcan durante esa etapa podrían desencadenar cambios en las trayectorias planetarias. Una vez que el Sol se convierta en una enana blanca, las interacciones gravitatorias entre los planetas y las perturbaciones externas podrían acelerar la desestabilización del sistema.

La fuerza gravitatoria del Sol permite que los planetas tengan una órbita estable.

La fuerza gravitatoria del Sol permite que los planetas tengan una órbita estable.

De acuerdo con los resultados difundidos, las simulaciones sitúan esa pérdida de estabilidad en torno a los mil millones de años posteriores a la formación de la enana blanca, una escala temporal muy inferior a la contemplada por las estimaciones anteriores.

El gran “aglutinador” de nuestro Sistema Solar

El Sol es el gran responsable de que cada planeta esté en su lugar y no se disperse por el espacio. Actualmente se encuentra en una etapa relativamente estable de su evolución. Pero no podrá mantener indefinidamente las condiciones que le permiten emitir luz y calor. Dentro de unos 5.000 millones de años, comenzará a experimentar transformaciones profundas.

En una primera etapa, aumentará considerablemente su tamaño y se convertirá en una gigante roja. Luego, expulsará sus capas exteriores y dejará un núcleo compacto, conocido como enana blanca. Según los modelos considerados en la investigación, al completar su evolución, el Sol podría conservar alrededor del 54% de su masa actual. Esa reducción modificaría la atracción gravitatoria que ejerce sobre los cuerpos que lo orbitan.

Cuando una estrella pierde masa, los planetas que permanecen ligados a ella tienden a desplazarse hacia órbitas más amplias. En el caso del Sistema Solar, esto significa que los planetas exteriores podrían terminar mucho más lejos de lo que se encuentran hoy.

Con la

Con la "muerte" del Sol, los planetas terminarían en una órbita mucho más lejana a la actual.

Qué pasará con la Tierra cuando el Sol envejezca

Aunque el estudio habla de una posible desestabilización del Sistema Solar, el destino de la Tierra está condicionado por procesos que ocurrirán mucho antes. A medida que el Sol envejezca, su luminosidad aumentará progresivamente. Este fenómeno modificará las condiciones necesarias para mantener agua líquida en la superficie. Por eso, la habitabilidad de nuestro planeta podría verse comprometida antes de que la estrella alcance la fase de gigante roja.

Cuando el Sol se expanda, Mercurio y Venus estarán expuestos a condiciones extremas y podrían ser engullidos por las capas exteriores de la estrella. En ese contexto, el destino de la Tierra también es incierto: su posible destrucción dependerá de la expansión solar y de otros efectos físicos, incluida la evolución de su órbita.

En consecuencia, es importante distinguir dos fenómenos: la pérdida de las condiciones que hacen habitable a la Tierra y la desintegración dinámica del Sistema Solar. Aunque están relacionados con la evolución del Sol, esto no significa que necesariamente ocurran al mismo tiempo.

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