Yomif Kejelcha se quedó con la competencia del domingo en Capital Federal.
Yomif Kejelcha no deja de sorprender. Detrás de su creciente protagonismo en la élite del atletismo mundial hay una cualidad que lo distingue: se desenvuelve con igual soltura sobre la pista y la ruta. Con 29 años, el etíope ya suma títulos mundiales bajo techo, récords en varias distancias y, este fin de semana, sumó un nuevo capítulo dorado en el calendario del fondo argentino.
El domingo, Kejelcha dio un nuevo salto en su evolución. Se impuso en la Media Maratón de Buenos Aires con una marca de 56m51s y recuperó el récord global de los 21,097 kilómetros. Ese tiempo, aún a la espera de la ratificación oficial por parte de World Athletics, dejó atrás por 29 segundos el anterior registro de 57m20s que el ugandés Jacob Kiplimo había establecido en Lisboa.
Por la tarde, fue homenajeado en el Más Monumental, donde River le entregó un presente como reconocimiento.
Sin embargo, el origen de su grandeza no está en las calles porteñas. Mucho antes de ser un nombre habitual en los podios de ruta, Kejelcha forjó una trayectoria de primer nivel en el atletismo de pista.
Un atleta versátil
El etíope fue bicampeón mundial bajo techo en 3.000 metros (2016 y 2018) y sumó dos platas en campeonatos mundiales al aire libre. Su velocidad quedó plasmada en cifras que aún hoy lo definen: 12m38s95 en 5.000 metros y 3m47s01 en la milla cubierta, marca que logró en Boston en 2019.
Esa fusión entre velocidad de fondo y resistencia terminó siendo su sello distintivo. Kejelcha trasladó ese potencial a los circuitos callejeros y, en poco tiempo, se afianzó entre los más destacados.
En octubre de 2024, ya había firmado en Valencia el récord mundial de media maratón con 57m30s. Luego, Kiplimo lo superó, aunque el ugandés había conseguido en Barcelona un crono aún más veloz (56m42s) que no pudo ser homologado por no ajustarse a los requisitos reglamentarios de World Athletics.
Ahora, en Buenos Aires, Kejelcha recuperó el cetro oficial de la distancia.
El hombre que ya bajó de las dos horas en maratón
Su presente también se lee en clave de maratón. En abril pasado, en su estreno en Londres, terminó segundo con 1h59m41s, a solo 11 segundos del keniata Sabastian Sawe. Ese crono se convirtió en la segunda mejor marca histórica en los 42,195 kilómetros.
Esa actuación terminó de derribar cualquier duda: Kejelcha no es un especialista de pista que ocasionalmente corre en ruta, sino un fondista integral capaz de llevar su velocidad a distancias cada vez más exigentes.
Su paso por Buenos Aires reforzó esa lectura. Los números hablan por sí solos: además del 56m51s en la capital argentina y el 1h59m41s en Londres, el etíope atesora los 12m38s95 en 5.000 y los 3m47s01 en milla. World Athletics lo coloca entre los máximos referentes del planeta, avalado por sus títulos mundiales bajo techo y su condición de plusmarquista mundial.
Qué lo hace distinto al resto
Una de las particularidades que distingue a Kejelcha del resto de los grandes fondistas es su complexión física: con 1,85 metros de estatura y apenas 58 kilogramos de peso, se aparta del biotipo clásico de la disciplina. Lejos de verlo como una desventaja, el etíope interpreta esa contextura como un atributo que le permite desplegar una zancada más amplia y rápida.
Para dimensionar su singularidad en el panorama actual, basta con confrontarlo con dos referentes históricos del fondo mundial. Eliud Kipchoge (1,67 m) y Haile Gebrselassie (1,65 m) responden al molde habitual de la especialidad. Kejelcha, en cambio, irrumpe como una de las contadas excepciones a esa regla antropométrica dentro del atletismo de larga distancia.
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