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La Mañana Jorge Valdano

Jorge Valdano lanzó una fuerte reflexión sobre el escándalo entre Julián Alvarez y el Atlético Madrid

El exjugador habló sin escrúpulos sobre el escándalo tras el trato del jugador con los hinchas en el Wanda Metropolitano en el empate con Villarreal. Qué dijo.

El caso Julián Alvarez no para de sumar capítulos después de una semana compleja, donde hubo carteles afuera del predio del Atlético Madrid para que se vaya del club, una silbatina espesa en el duelo con el Villarreal que terminó empatado en dos goles en el Wanda Metropolitano, entre otras situaciones que presagian una relación rota. Está claro: Julián no quiere estar en el lugar que está, y menos en un contexto de hostilidad para con él.

Sin una mueca de sonrisa y con la mirada perdida que solo indica indiferencia y seriedad, la Araña fue el centro del partido. En medio de ese escándalo, el reconocido exjugador que se convirtió en una palabra autorizada en las transmisiones del fútbol español Jorge Valdano, analizó lo que sucede con el delantero y fue contundente.

Qué dijo Valdano

"Para estos casos siempre utilizo una frase de Julio Cortázar, el escritor argentino, que decía que 'cuando uno dice que se va, es que ya se ha ido'. Y si uno hoy le miraba la cara a Julián, es que ya se había ido. Si le mirábamos la mirada, ya se había ido", dijo sin escrúpulos sobre el escándalo y la imagen dada en el estadio.

"Y si mirábamos hacia la gente, también ya se había ido. O sea, no sé cómo se reconstruye esta relación entre la máxima figura del Atlético y su hinchada. No sé si será posible y no sé si anímicamente Julián será capaz de dar vuelta a una situación de estas características, porque está claro que su ilusión está en otra parte".

Relación rota: los silbidos y abucheos masivos de los hinchas de Atlético de Madrid a Julián Álvarez

El regreso de Julián Álvarez al Estadio Riyadh Air Metropolitano no fue el que soñó. Ni el que esperaba. Este domingo 23 de agosto de 2026, el delantero argentino vivió una de las noches más hostiles desde que viste la camiseta del Atlético de Madrid, y no por un error en el campo, sino por lo que dijo fuera de él.

El partido contra el Villarreal, que finalizó 2-2, pasó a segundo plano. El verdadero espectáculo estuvo en las tribunas, y el blanco fue la "Araña". El primero de los dos momentos de mayor tensión se vivió antes del silbato inicial: cuando la voz del estadio anunció su nombre en la lista de suplentes, un estruendo ensordecedor bajó desde los fondos.

No fue un murmullo. Fue una silbatina organizada, coreada y acompañada de gritos que no dejaban lugar a dudas: "¡Fuera, fuera!".

Pero lo más grave llegó a los 67 minutos del segundo tiempo. Con el partido trabado y necesidad de gol, Diego Simeone miró al banco y llamó a Álvarez. El gesto del Cholo fue claro, pero la respuesta del público, también.

En cuanto el argentino se levantó para calentar, el Metropolitano volvió a rugir, esta vez con más bronca. Cada toque del "9" hacia sus compañeros fue silbada. Cada toque previo al ingreso, abucheado.

La cara de Julián, captada por las cámaras mientras esperaba en la banda, era contundente: gesto adusto, mirada al piso, y un visible gesto de incomodidad. El jugador que hace unos meses levantaba la Copa del Mundo con Argentina, hoy era señalado por su propia gente.

El partido fue entretenido y lo ocurrido con el argentino fue uno de los tantos condimentos que tuvo la tarde en la capital española.

El Atlético ganaba 1 a 0 por un golazo al ángulo de Marc Pubill, quien adelantó al conjunto dirigido por el Cholo Simeone con un gran remate de zurda.

El visitante reaccionó rápido mediante dos tiros penales. El primero lo convirtió Gerard Moreno a los 66'. El segundo llegó tras una falta y la expulsión de Robin Le Normand a los 76'; el delantero Georges Mikautadze se encargó de poner el 2-1 a los 78'.

A pesar de jugar con un hombre menos, Giuliano Simeone apareció a los 85' para conectar un remate y sellar el 2-2 definitivo.

Cuando sus compañeros se despidieron de la hinchada, aplaudiendo por el apoyo, Álvarez se fue caminando sólo al vestuario, en una muestra clara de lo grave que es la situación para él.

¿Qué desató esta furia?

Todo viene de lejos, pero explotó durante el último Mundial. Allí, Álvarez declaró abiertamente que su "sueño" era jugar en el Fútbol Club Barcelona. Esa confesión, lejos de ser interpretada como una aspiración personal, fue sentida por los hinchas colchoneros como una puñalada.

Y el cuchillo se profundizó cuando, pese a las gestiones de su entorno, el Atlético se negó a reforzar a un rival directo. Las ofertas llegaron, pero la directiva se plantó firme: no hubo trato, y el jugador quedó atado al Metropolitano en contra de su voluntad.

El clima ya venía caldeado. Días antes, carteles con mensajes como "Julián fuera" aparecieron en los alrededores de la Ciudad Deportiva. Pero nada fue tan contundente como la rechifla de este domingo.

El mensaje de la afición fue claro y brutal: en el Atlético de Madrid, nadie está por encima del escudo. Y el "sueño" de uno, cuando choca con el sentimiento de muchos, puede convertirse en una pesadilla.

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