General Roca (Télam) > Rosa Castro, una de las impulsoras de la ley de "grooming" -nombre con que se conoce a las acciones emprendidas por un adulto con el objetivo de ganarse la amistad de un menor para abusar de él-, expresó que "peleamos por todos los chicos, porque creíamos que el grooming tenía que ser un delito".
El proyecto de ley, sancionado el miércoles, establece que será reprimido con entre seis meses y cuatro años de prisión quien a través de cualquier medio electrónico le requiera a un menor que realice actividades sexuales explícitas, actos con connotación sexual o le solicite imágenes de sí mismo con contenido sexual.
"Todavía queda mucho por hacer, falta implementar la ley", indicó la cipoleña Rosa Castro, quien vivió de cerca el ciberacoso cuando su hija de 13 años fue contactada, a través de Internet, por un hombre de 35 que se hacía pasar por un adolescente y se mostraba desnudo sin mostrar la cara.
En junio de 2009 "un adulto se metió en el chat de mi hija diciendo que se llamaba Juan Manuel, que tenía 14 años y que la conocía", contó la mujer.
"Muy rápidamente -continuó- la conversación va subiendo de tono y él le pide que le habilite la cámara, este hombre le mostraba sus partes íntimas, pero nunca mostraba su cara, y mi hija quería verle la cara para saber quién era, entonces él la invita a encontrarse para tener sexo, y fue cuando ella me lo contó".
"Yo pensé que era un juego, y por las dudas le aconsejé que cerrara el chat", dijo Castro.
En diciembre de ese año, "gracias a una amiga de mi hija mayor que lo contactó sin decirle que nos conocía, el hombre le mostró su cara y ella hizo muchas capturas de la pantalla, cuando vi las imágenes me di cuenta de que el acosador era el hijo de mi jefe, que me había echado en septiembre sin justificación después de once años de trabajo", señaló.
Ese mismo mes, Castro llegó a la Fiscalía para hacer la denuncia "con la impresión de todo el chat; me aseguraron que estábamos frente a un delito y que iban a investigar", pero "en mayo de 2010, gracias a la colaboración de un abogado, me presenté como querellante y el juez escuchó mi causa, todo se había demorado porque el secretario del juzgado era amigo del hombre", explicó.
Rosa agradeció la colaboración de las mujeres del Alto Valle "que se movilizaron un montón", y todo Cipolletti se enteró de que había un pedófilo, al cual en 2012 lo condenaron a una pena de un año en suspenso porque el delito de grooming no existía en Argentina.
Además, contó que a raíz de lo vivido "me puse a trabajar y a buscar un proyecto de ley para condenar a quienes hacen grooming, y me encontré con varios proyectos parados", y empezó a juntar firmas para que se tratara en el Congreso, junto a Roxana Domínguez, madre de otra víctima.


