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Son más baratas que las doble cabina y tienen mayor capacidad de carga. Por qué casi no había opciones. Cómo quedará compuesta la oferta desde este año.
El mercado argentino de las pickups medianas atraviesa un giro que reabre un debate histórico entre confort y capacidad. Después de años con una oferta mínima, la cabina simple vuelve a posicionarse como una alternativa concreta, especialmente para los usuarios de trabajo, en un contexto regulatorio y comercial distinto al de años anteriores.
Es que en el último tiempo esta variante había desaparecido casi por completo: solo Toyota mantenía la Hilux cabina simple, tanto en versión 4x2 como 4x4. Marcas como Ford y Chevrolet habían dejado de ofrecerla, mientras que Volkswagen, Nissan, Renault, Fiat y RAM directamente nunca la incluyeron en sus portafolios locales.
La cabina simple responde a un diseño original de estas pickups. Fueron creadas para carga pesada, con suspensión trasera rígida capaz de soportar alrededor de 1.000 kg. La llegada masiva de las doble cabina transformó su uso hacia lo recreativo y urbano, obligando a suavizar las suspensiones para ganar confort, aunque a costa de capacidad de carga.
El eje trasero queda muy cerca de los asientos posteriores en las doble cabina. Por eso, lograr comodidad con caja vacía siempre fue un desafío. Las marcas buscaron equilibrios: algunas priorizaron suspensión blanda para uso mixto, y otras mantuvieron rigidez para trabajo exigente.
El cambio regulatorio y de mercado impulsó el regreso. Para empezar, el Gobierno eliminó la Licencia Nacional de Transporte Interjurisdiccional (LiNTI), que afectaba solo a las cabina simple por considerarlas vehículos exclusivos de carga. En paralelo, la apertura de importaciones llevó a clientes de versiones altas a optar por SUV grandes más confortables.
Así, los fabricantes buscan ahora volumen en gamas bajas, y la cabina simple es una alternativa ideal: permite mayor capacidad de carga y precios más accesibles para uso corporativo y laboral.
El primer paso concreto lo dio Chevrolet, que a fines de 2025 anunció el inicio de la comercialización en la Argentina de la S10 WorkTruck 2026 Cabina Simple. Con este lanzamiento, el mercado volvió a contar entonces con dos fabricantes activos en el segmento.
La S10 cabina simple mantiene el diseño frontal de la renovación presentada a fines de 2024 y se ofrece en versiones 4x2 con tracción trasera o 4x4, ambas impulsadas por el motor turbodiésel Duramax 2.8 litros de 207 CV y 460 Nm de torque, asociado en ambos casos a una caja manual de seis marchas. Y además cuenta con buen nivel en seguridad y tecnología, con seis airbags y asistentes como las alertas de punto ciego y de tráfico cruzado trasero.
Las versiones de la S10 cabina simple cuentan con garantía de cinco años o 150.000 kilómetros. Los precios son $40.800.900 para la variante 4x2 y $48.743.900 para la 4x4, valores competitivos en la comparación con la Hilux, que en diciembre se comercializa a $42.237.000 su versión 4x2 y $50.774.000 la 4x4.
Aunque todavía no está disponible, ya se sabe que el tercer será Ford, que confirmó el regreso de la Ranger cabina simple de fabricación nacional a partir del primer semestre de 2026. Para eso, la marca anunció una inversión de US$40 millones en su planta de General Pacheco, en la provincia de Buenos Aires
Ese desembolso eleva la inversión total del proyecto Ranger a US$700 millones y apunta a incorporar más de 150 operarios y llevar la capacidad productiva a 80 mil unidades anuales, un récord histórico para el modelo.
La Ranger cabina simple se ofrecerá tanto en formato chasis como con caja de carga, con transmisiones manual y automática, tracción simple y 4x4, impulsadas por el motor 2.0 biturbo de 170 CV. En presentaciones previas, Ford destacó que esta carrocería permite mayores capacidades que la doble cabina, con hasta 1.250 kilos de carga y un volumen de 1.870 litros.