El reclamo del Jardín 27 tras la persecución policial y tiroteo en Valentina Sur: "Los niños tienen miedo"
Padres autoconvocados reclamarán un paredón perimetral. Advierten que varios chicos no quieren volver a clases.
La escena de violencia que se vivió días atrás en Valentina Sur dejó una marca que todavía se siente dentro del Jardín 27. Después de la persecución policial y los disparos que se escucharon a escasos metros del establecimiento, varias familias aseguran que sus hijos quedaron con miedo y ahora decidieron salir a reclamar una solución que esperan desde hace años.
Este lunes, padres autoconvocados realizaron un abrazo simbólico frente al jardín para pedir la construcción de un paredón perimetral que permita proteger mejor a los chicos. Si no obtienen respuestas, incluso analizan profundizar la medida de fuerza.
Angélica Morales, familiar de uno de los alumnos, explicó que la preocupación creció de manera considerable luego del episodio ocurrido la semana pasada, cuando una persecución policial atravesó el sector y generó momentos de enorme tensión dentro de la institución.
“Los niños tienen miedo”, resumió en R7 al describir el estado de varios de los pequeños que presenciaron lo ocurrido.
Quince chicos quedaron en medio de una situación inesperada
El episodio ocurrió durante la mañana, cuando había alumnos, docentes y familias dentro del jardín. Según se conoció posteriormente, unos 15 niños se encontraban en el patio cuando comenzaron a escucharse sirenas, disparos y el movimiento de numerosos móviles policiales.
La situación obligó al personal a aplicar una guía de resguardo y llevar rápidamente a los chicos al interior del edificio. Aunque nadie resultó herido dentro de la institución, el impacto emocional fue importante.
Morales aseguró que varios de los chicos, de entre cinco y seis años, manifestaron que no quieren regresar al jardín porque temen que vuelva a ocurrir algo similar. Para las familias, esa reacción encendió una alarma que ya no puede ser ignorada.
Un cerco de obra que nunca fue reemplazado
El reclamo central apunta a una obra pendiente desde la inauguración del establecimiento. Actualmente, el Jardín 27 cuenta con un cerco perimetral de obra y sectores con alambre tejido, pero no tiene un paredón de material que impida la exposición directa hacia el exterior.
Según explicó Morales, el edificio fue entregado en esas condiciones hace alrededor de cuatro años y desde entonces las familias esperan una solución definitiva. La mujer sostuvo que un muro de ladrillos no eliminaría los problemas de inseguridad del barrio, pero sí permitiría generar una barrera física y visual para los chicos.
También serviría, señaló, para evitar que los alumnos queden expuestos a otras situaciones que ocurren habitualmente en terrenos cercanos al establecimiento. “No queremos cuatro años más de promesas”
El pedido está dirigido al Consejo Provincial de Educación, al que las familias reclaman una respuesta concreta. Morales explicó que entienden que una obra de estas características necesita planificación y tiempo, pero esperan al menos un compromiso formal, con responsables y plazos definidos.
“No queremos que nos sigan prometiendo cuatro años más”, sostuvo.
Para las familias, la demora responde en gran parte a trámites administrativos que se fueron extendiendo sin que la obra pudiera concretarse. No obstante, el reclamo por mayor seguridad tampoco alcanza únicamente al Jardín 27.
También advierten por otros establecimientos de Valentina Sur
Morales señaló que existen problemas similares en otros espacios educativos y recreativos del sector, entre ellos el CEF, la Escuela 223 y la Escuela 245. En algunos casos, explicó, tampoco cuentan con cerramientos que las familias consideran adecuados.
La preocupación aumentó porque en la zona se registraron distintos episodios violentos y porque esos lugares son utilizados diariamente por niños, adolescentes y adultos.
En el caso del CEF, Morales contó que su propio hijo también participa de actividades allí y que el día de la persecución no había concurrido. “Podría haber vivido dos veces en un mismo día una situación similar”, planteó.
Las familias remarcan que el objetivo no es mantener el jardín cerrado ni impedir el regreso a las aulas. Sin embargo, consideran que tampoco pueden desconocer lo que expresan los chicos después de haber atravesado una situación que alteró por completo una jornada habitual.
La preocupación ahora está puesta en cómo será la vuelta a clases y qué medidas se tomarán para que los niños recuperen la tranquilidad. Las familias esperan que el episodio ocurrido a metros del jardín marque un punto de inflexión y acelere una obra pendiente desde hace años. El pedido es sencillo: que los chicos puedan volver al jardín sin sentirse en peligro.
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