Buenos Aires > La pelota la dominó River. Las áreas y el festejo fueron de Boca. Práctico, parado de contra en un Monumental lleno de "enemigos", el Xeneize ganó la batalla más importante del semestre y se quedó con el Superclásico gracias al gol de Emanuel Gigliotti. El 1 a 0 fue suficiente para sacar chapa de candidato en un torneo en el que ahora sólo ve por delante a Newell´s (a 4 puntos) y a San Lorenzo (a 1). Aunque lo más saliente era lograr esa celebración a los gritos en un estadio en silencio, con un grupo de jugadores abrazados en el centro del campo, repitiendo la imagen del 2004, cuando de la mano de Carlos Bianchi dio el golpe en un escenario similar para meterse en la final de la Copa Libertadores.
¿Jugó como para reclamar el mote de favorito? No. Pero se hizo fuerte en una cancha en la que pocos dejan pagando a Ramón Díaz, encadenó dos victorias en fila por primera vez desde el regreso del Virrey y si tiene a todos sus soldados a disposición nadie se animará a sacarlo de la pelea antes de tiempo.
El local arrancó a pleno y se fue diluyendo, y pese a que tuvo un par de tiros en los palos y otras llegadas claras (ganó mucho de arriba), su fortaleza anímica y de juego quedaron golpeadas. A nueve unidades del líder, al que debe visitar el domingo a todo o nada, River sigue lejos de lo que prometió Ramón, con carencias graves en el área rival, pocos líderes, y esperando todavía el plus que le iban a dar sus refuerzos.
El Millo asumió el protagonismo desde el inicio, plantado en campo rival, con mucha presión en la mitad de la cancha. Así metió a Boca en su área y asustó con un cabezazo de Gabriel Mercado y un doble remate de Mercado y Lanzini, bien resuelto por Orión.
Boca aguantó como pudo y tardó 20 minutos en acomodarse, nunca encontró la pelota, pero igualmente se las ingenió para generar peligro ante la endeblez de la defensa de River. Sánchez Miño lo tuvo dos veces y Barovero le sacó un rebote milagroso a Gigliotti.
El equipo de Bianchi lució sólido atrás, con un buen partido de los dos centrales Daniel Díaz y Claudio Pérez, pero falló en la mitad de la cancha porque fue superado una y otra vez por su rival (se notó que Cristian Erbes no estuvo en su plenitud física).
Además nunca pudo descansar en Juan Román Riquelme, mucho menos en Sánchez Miño y Gago tardó varios minutos en tener injerencia en el juego.
Pero cuando todos esos se conectaron por primera vez llegó la apertura del marcador con una sutil definición de Gigliotti, a los 22 minutos, tras una brillante jugada colectiva que inició Riquelme por derecha y continuó el Burrito con un desborde y centro atrás.
River tardó en asimilar el impacto, pero luego tuvo tres muy claras para empatar a través de Andrada y Carbonero. Y salió igual a la segunda mitad. Claro que Boca, ya con menos obligaciones, le cerró los caminos (puso un 4-4-2 cuando salió Riquelme, tocado), y pudo haber liquidado la historia con un disparo del Burrito Martínez que se estrelló contra el poste derecho,
Ramón empezó a mover el banco buscando soluciones (Mora por Andrada y Ferreyra por Rojas), ganó en frescura y estuvo cerca del empate en dos ocasiones, primero con un remate de Lanzini y con otro de Ponzio que dio en el palo.
Pero después tardó demasiado en desequilibrar, no tuvo brújula ni conducción (Teo hizo muchas veces de enlace) y recién sobre el final, y de arriba, pudo empatarlo con un cabezazo de Mora que dio en el palo izquierdo y un frentazo de Teo que sacó muy bien Orión. Boca ya jugaba cerca de su arco, aguantando un triunfo vital para seguir con vida en el torneo y estirar la paternidad hasta el 2014.
Se dijo
"Yo este partido lo veo como un partido de Copa. El triunfo fue lógico. El equipo se hizo fuerte en la dificultad por las lesiones y creo que hicimos un buen partido. Fue un partido de Copa". (Carlos Bianchi)
"Creo que ya de por sí se disfruta ganarle a River, es el adversario de la historia de Boca y ganarle en su cancha es importante. Estos partidos son los importantes, los que marcan la historia". (C. Bianchi)
"Se logró una victoria importante pero no ganamos nada. En Boca hay que festejar títulos. Y tenemos que pelear por eso. Nuestra meta tiene que ser alcanzar a Newell's". (Daniel Díaz)
"En el fútbol hay que ganar y no hablar. Creo que ganamos bien. Por momentos manejamos el partido y, otra vez, parece que el palo no quiere que yo festeje. Ellos tuvieron situaciones, pero nosotros metimos una y ganamos". (J. M. Martínez)
"Tienen un gran equipo y un gran entrenador, pero el nuestro es el más grande y volvió a ganar. Me tratan bien, vine a jugar muchas veces con la Selección". (J. R. Riquelme)
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