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La hermosa beba que al llorar se desmaya y necesita ayuda

Sufre espasmo del llanto con síncope y debe realizarse un estudio para determinar si tiene algo más. Sus padres venden empanadas para recaudar fondos.

Ella siempre fue un tanto antipática, es divina y buena pero no le sacás una sonrisa por nada del mundo. Y a los 6 ó 7 meses ya se largaba a llorar y se ponía violeta”, cuenta Evelyn, la mamá de María Eugenia, la beba cipoleña que padece una patología que sólo afecta al 5 % según las estadísticas oficiales. Y que ahora necesita de la ayuda de todos para que sus papis puedan costear un estudio clave en pos de obtener mayores certezas sobre su cuadro de salud y cuyo valor resulta inalcanzable para el presupuesto familiar.

La alarma terminó de encenderse tras una desesperante situación que se presentó en la casa donde la nena vive junto a sus padres y sus dos hermanas, de 12 y 5 años. “Un día como si nada ella estaba jugando con un globo y empezó a llorar. Pero no saca el llanto, queda con la boca abierta, se le ponen los labios violetas. La soplé, la saqué afuera y no va que se nos desmaya. Cuando vuelve me hacía seña con sus manitos, como que no podía respirar”, cuenta la mamá con signos de preocupación.

Creyeron junto a su marido que lo mejor sería trasladarla de inmediato al Hospital cipoleño, aunque allí les dieron respuestas a medias debido a la grave crisis de la salud pública y las carencias a nivel pediatría que no son nuevas en el nosocomio de nuestra ciudad.

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María Eugenia llora más de lo que sonríe, a pesar de esta imagen, según su familia.

María Eugenia llora más de lo que sonríe, a pesar de esta imagen, según su familia.

“En el camino le iba golpeando la espalda, pero no abría los ojos, se quejaba. Desde luego que no hay guardia pediátrica en el Hospi pero la vieron y nos diagnostican un espasmo sollozo grado 4, con síncope y nos dijeron que debían analizarla un neurólogo y un cardiólogo porque podía tener soplo en el corazón. En el Hospital no hay neurólogo infantil y tampoco te brindan las planillas para autorizar el costo que implica llevarla un particular”, lamentó.

“Fuimos igualmente a un neurólogo infantil de calle San Martín y Sarmiento, cuya consulta salió 29 mil pesos y nos mandó a hacerle un electroencefalograma y una ecografía del corazón, que cuestan otros 75 mil pesos. A lo sumo pueden hacernos un descuento, quitándonos el Iva. Pero honestamente no disponemos de los recursos, vivimos en una toma y mi marido es albañíl, así que imáginense”, revela esta angustiada madre.

Consciente de la importancia de los estudios y priorizando el bienestar de la pequeña por sobre todas las cosas, los papis lanzaron una venta de empanadas para recaudar los fondos necesarios.

Un estudio vital

“Es que allí se determinará si tiene convulsiones en los llantos, si tiene epilepsia. Yo no me doy cuenta y para colmo por su edad naturalmente es inquiera, se sube a todos lados. Ella cuando llora tiene un espasmo, larga todo el aire, se le cierra como una válvula en la garganta que no deja volver a entrar el aire, al cerebro no le llega oxígeno y recién al caerse y desmayarse respira de nuevo", explica.

"Mi duda es si se le mueren neuronas mientas sucede todo eso. Tengo que controlar que no le hablen fuerte, que no se caiga, es todo un tema. Una cosa es si no tiene epilepsia y otra distinta si lamentablemente si la padece”, confiesa.

“Además es intolerante a la lactosa, por lo que es otro gasto grande”, señala en el final.

Qué es el espasmo del llanto o del sollozo

Los espasmos del llanto o del sollozo son episodios en los que el niño deja de respirar involuntariamente y pierde la consciencia durante un corto periodo, inmediatamente después de un episodio de miedo intenso, una fuerte alteración emocional o una experiencia dolorosa.

Los espasmos del llanto suelen estar desencadenados por episodios de dolor físico o acontecimientos perturbadores desde el punto de vista emocional. Los síntomas típicos incluyen palidez, parada de la respiración, pérdida de la consciencia y convulsiones.

A pesar de la naturaleza dramática de los síntomas, los espasmos del llanto en general no son peligrosos. Claro que en este caso lo que inquieta es saber si conducen a algo peor.

Las rabietas, que por lo general forman parte de los espasmos del llanto, se pueden evitar distrayendo al niño y evitando las situaciones de las que se sabe que desencadenan los espasmos del llanto.

Estos espasmos se producen en un porcentaje inferior al 1% hasta alrededor del 5% de los niños sanos. Por lo general, comienzan en el primer año de vida, con un máximo a los 2 años. Desaparecen a la edad de 4 años en el 50% de los casos y alrededor de los 8 años en cerca del 83% de los casos. Un pequeño porcentaje de estos niños puede continuar teniendo espasmos en la edad adulta.

Cómo ayudarla:

Alias: Apolo.libreria.oro.

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