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La Mañana

El Trapial: el ocaso de un gigante petrolero

Chevron, en plan de ajuste. La producción del segundo yacimiento más grande de la provincia cae sin pausa. La empresa comenzó a reducir el plantel.

Por Cristian Navazo

El Trapial-Curamched perdió este año el trono que ocupó durante un largo tiempo como el mayor campo productor de petróleo de la provincia. Fue derrocado por Loma Campana, el único desarrollo masivo de una formación shale fuera de Norteamérica. 
Paradojas de la industria, en ambos yacimientos tiene presencia la norteamericana Chevron. En Loma Campana, Chevron Corp. se asoció con YPF para desembolsar -50% cada una- unos 15 mil millones de dólares durante los 35 años que dure la concesión. Mientras que el Trapial, en franca declinación, es operado por la filial Argentina de la misma compañía. 
La razón por la cual el yacimiento perdió su lugar de privilegio, según argumentan desde la empresa, es que ya llegó a edad madura, luego de que fuera adquirido en 1999 a San Jorge y se convirtiera rápidamente en uno de los campos petroleros más prolíficos del país.
El Trapial vivió su esplendor en 2002, cuando aportaba 10.500 metros cúbicos diarios (m3/d) de crudo. Hoy la producción es cuatro veces menor (2.400 m3/d). De los casi 500 pozos productores, sale sólo un 7 por ciento de petróleo. El resto es agua.
Ante la pronunciada caída de la producción, la petrolera inició el año pasado un plan de ajuste de personal. Unos 70 empleados de empresas contratistas acordaron el retiro voluntario en 2014, y todavía se negocia con los gremios y las autoridades las alternativas para reducir el plantel. La idea es evitar un frente de conflicto. 
En 2013 la compañía tenía 116 empleados propios y 850 que correspondían a las contratistas, cifras difíciles de sostener cuando la producción cayó a un 77%. 
“Chevron Argentina está trabajando en la optimización de su operación, incluyendo la adecuación de su fuerza de trabajo, para atender la declinación natural por madurez de su producción de petróleo convencional”, indicaron desde la empresa a E&P, aunque no quisieron detallar la evolución de las tratativas.
Descubierto en 1991 por San Jorge en cercanías de Rincón de los Sauces, El Trapial-Curamched es un campo maduro que necesita más de 250 pozos inyectores de agua para arrastrar la mayor cantidad posible de petróleo desde el reservorio hacia los pozos productores.
En el año 2000 Chevron inició un plan de desarrollo en el campo mediante la aplicación de recuperación secundaria y la perforación de pozos “in field” que le permitió incorporar 100 millones de barriles de reserva. En 2005 los geólogos de la empresa descubrieron una zona productiva en el sector este del yacimiento llamada El Porche, que posibilitó sumar 50 millones de barriles de reservas y mantener el primer lugar entre los bloques más productivos de Neuquén.
¿Y Vaca Muerta?
Hasta 2011 en El Porche se perforaron 200 pozos entre productores e inyectores. En los últimos siete años la producción no deja de caer. Desde Chevron aducen que el horizonte convencional del yacimiento ya agotó sus posibilidades. Consideran que la única opción –al menos para la tecnología actual– es Vaca Muerta. 
Sin embargo, cuando su casa matriz destina miles de millones en el desarrollo de Loma Campana, Chevron Argentina apenas perforó cuatro pozos en los últimos tres años para testear la formación shale. Dos tuvieron resultados pobres y otros dos tuvieron rendimientos aceptables. 
En la época en que El Trapial estaba en manos de San Jorge, en los ’90, tres pozos se toparon con Vaca Muerta, pero aún no existía la tecnología para hacerla productiva.
El shale más popular de Sudamérica es una especie de cuenco que atraviesa gran parte de la provincia, desde la cual migró el petróleo que quedó entrampado en las formaciones convencionales de El Trapial. Hacia el este se encuentra a 2800 metros de profundidad y se ubica en la ventana de crudo. Allí,  en 2012, Chevron hizo el primer pozo shale exploratorio. En el bloque Curamched, al oeste del yacimiento, perforó otro con objetivo de gas. En ese sector, Vaca Muerta se encuentra a mayores profundidades, entre los 3500 y 4100 metros, y en la ventana gasífera.
Durante una visita de la que participó este medio en 2013, cuando la empresa abrió las puertas del yacimiento para mostrar sus planes, los geólogos de la compañía estimaron que hasta el vencimiento de la concesión, en 2032, se deberían realizar unos 200 pozos para desarrollar el shale.
Si bien son dos unidades de negocio diferentes, la compañía norteamericana tiene estrategias antagónicas en la provincia. Por un lado, Chevron Corp. fue la primera en sumarse a la aventura del shale con YPF en pleno conflicto con Repsol por la expropiación y ya lleva invertidos más de mil millones de dólares en dos años;  y por otro, su subsidiaria retrae la actividad en el principal yacimiento que opera. 
Hoy la filial argentina de Chevron está lejos de iniciar una apuesta fuerte en Vaca Muerta y por eso está en pleno plan de ajuste.