El jugador de 26 años nacido en La Plata se impuso ante el chileno Alejandro Tabilo y se coronó en Río de Janeiro. La historia de su vida.
"Este es el día más feliz de mi vida. Gané mi primer título y no lo puedo creer". A sus 26 años de vida, el tenista argentino Tomás Etcheverry esbozó esa frase que quedará en su recuerdo para siempre tras ganar e ATP 500 de Río de Janeiro después de jugar dos partidos en poco más en 11 horas y superando en la final al chileno Alejandro Tabilo por 3-6/7-6/6-4.
Emocionado tras obtener el título, el jugador oriundo de La Plata soltó: "Tenía mucha presión, sentía las tres finales que perdí antes. Quería ser campeón ATP y no se me estaba dando, trabajé muy duro. No puedo creer que se haya dado hoy por cómo estaba físicamente".
"No me lo esperé. Después de las semifinales, pensé que no se me iba a dar. Pero me di cuenta que como no tenía nada que perder, quise salir con todo", se animó a confesar.
Lo cierto es que el día de conronación que parecía una hazaña, terminó apareciendo luego de una carrera de esfuerzo en un deporte que no lo traía por herencia. Fue a sus cinco años cuando empezó a relacionarse con él, cuando durante unas vacaciones por Cariló, en la costa agentina, le regalaron un palo con pelota: "Jugaba con ella cuatro horas cada día. Golpeaba la pelota solo y no paraba. Cuando volví a casa, pedí a mis padres clases de tenis y así empezó todo", le contó a Clarín.
Mientras forjaba su carrera profesional pasó momentos insólitos, como pasar días en un calabozo tras estar arrestado en el Aeropuerto de Colonia, Alemania por motivos que no reveló pero por los cuáles debía ser deportado: "Me dijeron que me tenían que deportar y entré en pánico. Me trataron bien pero me sentí un delincuente. Ni bien me dejaron en libertad tomé el primer avión y me vine para Argentina. Con la pandemia no es fácil pero encontré uno que de Estambul con escala en Río. En Turquía estuve once horas esperando el vuelo. El tiempo no pasaba más: dormí en el piso y todavía tenía miedo", contó alguna vez en el medio El Día de La Plata.
Más tarde, cuando corría el 2022, Etcheverry sufrió uno de los mayores golpes en su vida que impactó de lleno en su estado de ánimo: su hermana Magalí, a sus 32 años, murió tras luchar contra el cáncer de mama. "Estoy atravesando un momento muy duro en lo personal como consecuencia del fallecimiento de mi hermana, que la luchó como una leona hasta el final contra el cáncer. Por eso este triunfo. Mi dedicatoria fue para ella, que seguro me estaba alentando desde el cielo", había dicho tras jugar el ATP 250 de Tel Aviv.
Detrás de los momentos de tristeza por lo que tuvo que pasar, el día soñado llegó y, seguramente, aquellos malos tragos han sido recordados por un tenista que sigue creciendo a sus 26 años. No fue un título más, sino que una inyección de puntos para el ranking saltando 18 lugares y ubicándose en el puesto número 33, siendo el segundo mejor argentino superado solo por Francisco Cerúndolo (19), pero también un reconocimiento al esfuerzo.
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