"El acceso a la tierra es un problema"
Hasta el 10 de enero, la cooperativa Capir venderá chivitos del Norte en el Mercado Concentrador de Neuquén. La idea surgió desde la delegación local de la Subsecretaría de Agricultura Familiar de Nación y busca acercar a la mesa de los consumidores y a un precio razonable los productos de pequeños productores trashumantes. La semana que viene se repetirá la experiencia pero con frutas y verduras en el interior de la provincia.
E&E conversó con Ernesto Lagos, titular del organismo, para conocer las líneas de trabajo que llevan a cabo. El funcionario dijo que el agricultor familiar es el que más sufre la vulneración de sus derechos y destacó sobre todo la dificultad de acceso a la tierra y con ella a créditos.
¿Qué trabajos hacen desde la subsecretaría?
Es un área que depende del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca. La Subsecretaría de Agricultura Familiar, con sedes en todo el país, es la territorialidad del ministerio y tomó la posta del programa social agropecuario. Había algunas líneas de trabajo que no planteaban el desarrollo sino la subsistencia del agricultor familiar. A partir de 2006, con la creación de la subsecretaría, hubo mayor institucionalidad, más presupuesto y políticas diferenciadas para el sector, con una mirada de desarrollo desde lo cultural, lo económico y lo político. No es lo mismo venir trabajando con programas que financiaban 5 mil pesos que plantear obras de infraestructura de mayor envergadura.
¿Qué entienden por agricultura familiar?
Es un concepto que se ha unificado a nivel Mercosur para definir al pequeño productor. Vive en el campo, vive de lo que produce -que por lo general es su único ingreso- y el trabajo está realizado por la familia. No suelen tener empleados, y si lo tienen son uno o dos y de forma temporaria. La explotación agropecuaria puede tener escala, pero por lo general está diversificada y no es intensiva.
Cuando surgió la discusión por la Resolución 125, el tema del “pequeño productor” volvió a instalarse en la agenda...
Sí, la Federación Agraria durante muchos años se atribuyó a la representación de ese sujeto agrario. Pero acá no hablamos del de la zona núcleo -Santa Fe, Buenos Aires o la pampa húmeda-. El agricultor familiar es otro sujeto económico que, por lo general, no accede a derechos como el agua, la tierra o la vivienda.
El pequeño productor en las zonas húmedas suele ser rentista. En el interior son más vulnerables.
Es un problema. Acceder a la tierra y con ella a créditos es un problema constante en casi todas las provincias. Las organizaciones de productores trabajan mucho sobre este tema, algunas con mucha organización como el Mocase o Vía Campesina. En Neuquén empezamos a trabajar con estos temas desde esta delegación, siempre en conexión con las organizaciones. Buscamos elaborar políticas que representen los intereses de esos productores. Estamos vinculados con 120 organizaciones de la provincia con quienes implementamos el Registro Nacional de Agricultura Familiar.
¿Cuántos productores familiares hay en Neuquén?
Tenemos 1.800 identificados.
¿A qué se dedican?
La mayoría está presente en la zona más rural de la provincia. Son pequeños productores ganaderos vinculados al chivo. Es paradigmático de Neuquén y de los pequeños productores: uno grande no cría cabras. El criancero trashumante del Norte es el pequeño productor característico. Por sus características, en Neuquén no tiene tanta fuerza el tema hortícola. En fruta tampoco, porque representamos el 18% del Valle y en su mayoría están concentradas.
Con la experiencia de Capir buscan acercar sus productos al consumidor.
Es una de nuestras líneas de trabajo: permitir o generar procedimientos y formas que acerquen alimentos a la mesa del consumidor y que a su vez favorezca a los productores. Además de la experiencia con los chivos, la semana que viene lanzamos un plan de fruta para todos, para acercar directamente a los consumidores frutas y verduras de pequeños productores.
¿La única salida para los pequeños productores son las ferias? ¿No puede colocar a mayor escala?
Aspiramos a eso. La única forma de comercializar a escala es que se integren y alcancen volumen. Particularmente en Neuquén hemos avanzado con la presencia de una cooperativa de comercialización, que se llama Capir y que va a abrir un puesto en el Mercado Concentrador. Es la misma cooperativa con la que llevamos adelante el tema de los chivos. Ellos operan en el Mercado Central llevando productos de pequeños productores.
¿Como viene la faena este año?
Hubo mucha faena clandestina, lo que atenta contra el sector. El matadero de Chos Malal -único con tránsito federal- va a tener números muy bajos esta temporada. Bajan porque pasar por la faena, el blanqueo de la operación, es más caro para el productor. Tenemos el registro de las faenas en negro por las pieles que aparecen.
¿Cómo se distribuye la renta del chivo?
Es desigual. Ocurre sobre todo con los productores que están solos y pierden poder de negociación. El que está más cercano a la zona de faena puede defender mejor su producto o vender en lote. El único matadero habilitado es el de Chos Malal, no hay ni siquiera en las localidades. Los mataderos que lleva adelante la Provincia con fondos del Prosap no están puestos al servicio del pequeño productor porque para eso no deberían ser monoespecie. Desde la subsecretaría estamos trabajando para habilitar salas de faena móvil. Tenemos los permisos y estamos trabajando en eso.
Retomando la pregunta, ¿quién se lleva el mayor margen de renta?
No es el pequeño productor, claro. Si se regulariza la faena se lo lleva la logística o la boca minorista.


