El calor, un enemigo de tu mascota

Las altas temperaturas pueden ser mortales. ¿Cómo cuidarla?

Llegó enero y entramos en temporada alta para las mayores temperaturas del año.
Por eso, así como tomás tus recaudos a la hora de salir y, por ejemplo, te fijás qué ropa te conviene usar o llevás la botellita de agua para no deshidratarte, tenés que tener los mismos cuidados con tu mascota.
Es que tanto los perros como los gatos son más sensibles al calor que los humanos y su mecanismo para lidiar con los cambios bruscos de temperatura es diferente al nuestro y no tan eficaz.
Mientras que nosotros eliminamos el calor a través de la traspiración, ellos lo hacen jadeando, es decir, mediante la respiración; sudando a través de las almohadillas de las patas o de zonas de poco pelo, como la panza.

Eso hace que en estas épocas, cuando el verano estalla en todo su esplendor (y calor), puedan ser víctimas de un golpe de calor, es decir que su temperatura corporal aumente de manera desmedida. Y este no es un problema menor: puede significar su muerte.

¿Cómo darnos cuenta de una situación de riesgo? Cuando veas que tu perro está decaído o jadea constantemente, empezá a controlarlo.

Lo importante es ser conscientes de que somos los únicos responsables de evitar que esto le suceda. En ese sentido, una simple rutina como ir a pagar las cuentas acompañados de nuestra mascota puede ser una trampa mortal.

Ocurre que, por lo general, nunca nos permiten ingresar a los locales de pago con ellas, por lo que es común que se los vea encerrados en el auto o atados al poste más próximo al local.
Hay que entender que apenas 10 minutos pueden ser suficientes para el peor desenlace, incluso si tenemos el cuidado de dejarle una ventanilla medio abierta.

Lo mismo sucede si pensamos salir todo el día y los vamos a dejar afuera, en el patio, por ejemplo.
Hay que estar atentos de proporcionarles una sombra, evitar dejarlos donde haya suelos de cemento, mojarles el piso para que se refresquen y no atarlos. En este último caso la cuerda puede ser una doble trampa mortal, ya que su instinto lo guiará a buscar un lugar más fresco y puede terminar asfixiándose.

Además, es imprescindible que siempre tengan agua fresca a su alcance y cambiársela con frecuencia.

Y algo más: evitá sacarlos a hacer ejercicio o alimentarlos durante las horas de extremo calor.


Dejalo en un lugar fresco y con agua

Por Sergio Gómez (veterinario)


Los perros no presentan glándula sudorípara, por lo tanto, no transpiran. Y la forma que tienen de eliminar el calor es por medio del jadeo. Aumentan la frecuencia cardiaca y respiratoria, se les ponen azules las encías y mucosas, se los ve perezosos y sin ganas de moverse, pueden tener vómitos y todo esto puede terminar con una falla cardíaca.

Ante los primeros síntomas tenés que actuar de inmediato: poné a tu mascota en un lugar fresco y aireado, aplicale frío en axilas, cuello e ingle pero nunca agua fría de golpe sobre el cuerpo del animal aunque sí un poco de agua corriente de la canilla. Y una vez que normalizó su respiración, llevalo al veterinario.

Muy importante: nunca hay que forzarlo a beber agua. Cuando tome agua solo y respire de nuevo en forma normal, entonces comienza a mejorar su estado de salud. No lo dejes con estos calores sin agua, al rayo del sol y atado, y mucho menos encerrado en el auto.
A ellos también les gusta la sombra. Respetalo y consultá siempre por las pequeñas cosas que le hacen bien a tu mejor amigo.


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