El maestro que denunció una golpiza policial vive con miedo

Dice que no se anima a pasar la noche en su casa.

Neuquén
A Diego Villamán, el docente que denunció una golpiza policial, le duele más la impunidad con la que actuaron sus agresores que los moretones que le quedaron en la cabeza y la espalda. "Ellos saben de mí, saben dónde buscarme", remarcó con temor, y contó que aún no se anima a pasar la noche en su casa.

Diego vive sobre la costa del Limay, a pocos metros del límite de Plottier con Valentina. Relató que el lunes al mediodía estaba con una reposera en la orilla, tomando mates con dos amigos, cuando se acercaron tres policías en un patrullero y le pidieron el documento. Uno de ellos estaba sin uniforme, con un mameluco y borcegos.

"Como vivo enfrente, les dije si no me acercaba a mi casa a buscar el DNI y uno me apretó el brazo y me dijo que no me podía mover", comentó. Dos vecinos se acercaron a defenderlo y él logró zafarse para buscar el documento.

"Cuando volví, había otro patrullero más", indicó. Agregó que, aunque tenía el DNI en la mano, igual lo llevaron sin explicarle el motivo. Ahí empezaron los golpes.

"Un policía se subió conmigo en el asiento de atrás, con sus piernas apretó las mías contra el asiento de adelante y me empezó a golpear", contó Villamán, y recordó que mientras le pegaba, le decía: "Sabemos que sos puto, sabemos en qué escuela trabajás y que te gusta salir en canal 7".

Llegó a la Comisaría 46 de Plottier sin sus lentes y dolorido. Pidió ayuda al jefe de la unidad, que no le prestó atención. Su papá, su hermano y varios amigos fueron a buscarlo poco después, pero les dijeron que no estaba ahí.

Caso Fuentealba
Cuando se quejaba del dolor, le cantaban "policía, policía, qué amargado se te ve...", y le indicaban que sabían de su pasado en ATEN. Diego fue secretario general en Rincón de los Sauces hasta 2007 y salió varias veces en los medios cuando mataron a Carlos Fuentealba.

A la 1:30 del martes lo dejaron irse, pero antes le advirtieron: "Sabés que acá te tratamos bien, lo que pasa de la puerta para afuera es de los patrulleros".

Desde ese día, vive con miedo. "El papel que me dieron dice que estuve demorado, pero me tuvieron oculto e incomunicado", razonó.

La investigación de la denuncia está a cargo del fiscal Jorge Rodríguez. Villamán tiene la patente y el número del primer patrullero. También recuerda la placa de uno sus atacantes: "Aravena".

La conducción de ATEN denunció el episodio ante la Justicia y la Subsecretaría de Derechos Humanos. Según el gremio, el hecho podría estar vinculado con el conflicto salarial, ya que mientras lo golpeaban, los policías le reprochaban al maestro que estaba de paro.

Fuente:

¿Qué te pareció esta noticia?

Noticias Relacionadas

Deja tu comentario

Lo Más Leído