Por SERGIO FERNÁNDEZ NOVOA (*)
“El nacionalismo de ustedes se parece al amor del hijo junto a la tumba del padre; el nuestro, se parece al amor del padre junto a la cuna del hijo (…) Para ustedes la nación se realizó y fue derogada; para nosotros, todavía sigue naciendo”. Expresión de Arturo Jauretche que resume las dos argentinas del presente: la que vota por recuperar YPF y la que se opone a que recobremos soberanía energética; la que persevera en el reclamo por nuestras islas Malvinas y la que hace suyos decires y posiciones británicas.
Sin embargo, como nunca, la mayoría de los argentinos apoya la etapa de reconquista del Estado como instrumento de defensa de los intereses nacionales y populares. Y este es el dato saliente de la etapa política inaugurada el 25 de mayo de 2003.
Néstor Kirchner avisó de inmediato la incidencia que el Estado tendría en su gestión: 20 menciones le dedicó en su discurso inaugural. En tanto, Fernando De la Rúa sólo dos. Por su parte, Cristina Fernández hizo cotidiano el uso de la palabra Estado en sus discursos y en su gestión. Como sucedió el viernes último: “Tienen el desafío histórico de tomar la posta y demostrar que desde el Estado podemos ser eficientes”, dijo.
Los hidrocarburos revisten ahora un carácter estratégico y dejan de ser simples commodities. A partir de esta decisión, no habrá más libre disponibilidad de las petroleras y un recurso esencial como el energético resolverá su derrotero en función de las necesidades del conjunto de la sociedad. Autoabastecimiento, diversificación de la matriz de energía y regeneración del armado tecnológico y científico que otrora distinguiera a YPF, forman parte de lo recuperado.
El discurso de Agustín Rossi (FpV) dejó en claro que el rumbo tiene que ver con la consolidación de un país para todos. En esa línea dedicó un párrafo a la oposición: “Actúen por sus convicciones, aunque sean totalmente contrarias a las nuestras. Que tengamos visiones distintas, siempre desde la política, no es ningún problema para la democracia porque todos buscamos el bien común. El problema es actuar en nombre de la política para los grupos económicos, porque a ellos sólo les interesa maximizar sus ganancias”.
Los medios opositores no pudieron soslayar el histórico apoyo parlamentario que recibió el proyecto de ley enviado por el Ejecutivo. No obstante volvieron a mostrar la hilacha con el episodio que protagonizó la embajadora argentina, Alicia Castro, con el canciller británico. Ante el interrogante lógico, oportuno y respetuoso de nuestra representante, hubo una bravata de parte del funcionario inglés. Sin embargo, el diario Clarín llegó al colmo de publicar en su sitio electrónico una nota presentada como propia pero que en realidad reproducía un texto del londinense “ The Independent”. Asimismo, los análisis de los editorialistas del establishment mediático, parecieron escritos desde Londres, publicidad sobre juegos olímpicos incluida.
Queda claro que más importante que el cristal con que se mira, es desde dónde se mira. Los que lo hacemos con los pies, la mente y el corazón puestos en la Argentina, celebramos esta etapa de pleno ejercicio de nuestra autonomía.
Este es el camino que retomó la Patria cuando NK asumió la presidencia: “Es necesario fijar, junto a todos los argentinos, prioridades nacionales y construir políticas de Estado a largo plazo, para de esa manera crear futuro y generar tranquilidad. Sabemos adónde vamos y sabemos adónde no queremos ir o volver”.
La Argentina volvió a ser Patria, con inclusión social y sin excluidos. Esto es producto de las políticas públicas que permitieron el desendeudamiento y el crecimiento, la recuperación del empleo y la equidad social; la integración latinoamericana, por la que lucharon San Martín y Bolívar, cuyo abrazo de Guayaquil está más vivo que nunca y se observa en el apoyo de toda la región para que Argentina ocupe la representación en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
La rebeldía se palpa en cada iniciativa política que conlleva un triunfo popular, como volver a tener nuestra petrolera o pararnos ante el mundo para reclamar a viva voz lo que no corresponde. Rebeldía que también se expresa hoy en España ante la “indignación” que provoca una clase político-mediático-empresarial que insiste en las políticas que colmaron de exclusión, durante los años 90, a las ex colonias de Su Majestad.
A diferencia de lo que ocurre en el Viejo Mundo, en la Argentina los “indignados” son quienes no logran recuperar sus privilegios de otros tiempos. La política ya no se decide en cabildos cerrados, sino en la calle y en el diálogo directo entre la Presidenta y el Pueblo, entre la máxima autoridad institucional y la base que le da sustento y contenido a sus políticas. Y eso es para festejar.
* Periodista. Director GUAYAQUIL Centro de Estudios en Política y Comunicación para América Latina.


