Por Daniel Ramazzotti
Lejos de aquietarse, la causa Aigo sufrió un sacudón tras la decisión de la querella de solicitar al juez Joaquín Cosentino que se aparte de la causa. Además, la viuda del policía cargó nuevamente contra Juan Marcos Fernández, a quien no le creen una palabra de su declaración y niegan que sea solamente un fletero.
Tal es así que la querella fue más allá que la fiscalía y solicitó al juez la imputación de partícipe necesario en homicidio calificado, una cuestión que conlleva una pena que puede llegar a la cadena perpetua.
Sin embargo, fuentes cercanas al caso indicaron que más allá de las intenciones de la querella, es poco probable que se llegue a dicha imputación y probar la misma, por lo que todas las miradas por el momento están puestas en los integrantes de la Cámara de Apelaciones, quienes aún deben resolver sobre la presentación realizada por el fiscal Manuel González respecto a la acusación realizada contra Juan Manuel Fernández por “encubrimiento”, cosa que el juez Cosentino en primera instancia negó.
Mientras esto se define, la causa, que ya tiene más de seis cuerpos y mil hojas, avanza por momentos con cierta lentitud y por otros recibe fuertes cimbronazos que hacen que más de un funcionario judicial se tome la cabeza o pegue un brinco en su sillón.
Quienes conocen la marcha de la causa, afirman que la fiscalía no recibe el expediente en forma oficial desde hace varios días, y aseguran que la presentación de diecisiete carillas realizada por la querella hará que desde el juzgado que maneja Cosentino, quien recién se reincorpora luego de una licencia, se aceiten algunos resortes que para algunos experimentados hombres de ley que siguen el caso de cerca, “estaban un tanto oxidados”.
Ahora el magistrado deberá analizar los argumentos esgrimidos por la querella no sólo para las imputaciones presentadas contra Jorge Antonio Salazar Oporto, Alexis Cortes Torres y Juan Marcos Fernández, sino también los vinculados con su recusación a la cual más temprano que tarde deberá dar respuesta abriendo así la puerta para que la familia Aigo, en caso de no quedar satisfecha, también recurra a la Cámara de Apelaciones.
Lo cierto es que ya se cumplen dos meses del asesinato del policía José Aigo y hasta el momento, como vienen sosteniendo los familiares del sargento ayudante caído mientras cumplía con su deber, en la causa hay más dudas que certezas.


