La Isla 132 tembló con el cierre de una fiesta soñada

Abel Pintos puso el broche de oro a los tres días de la Confluencia.

NEUQUÉN

Las chicas se agolparon contra las vallas, pero a unos 10 metros del escenario, donde un Abel Pintos casi místico, iluminado por los flashes y el juego de luces, dio lo mejor de sí para los neuquinos.

“Abel, moveme el chupín”; “Abel, sos mi permitido de hoy”, eran algunas de las frases que aparecían en los carteles de las primeras filas, frente al escenario mayor.

Al filo de la medianoche, el cantante hizo desbordar a un público (claculado en más de 140 mil personas) que ya esperaba desde la tarde para ubicarse en los mejores lugares, si es que había, en el extenso escenario de la VI Fiesta Provincial de la Confluencia.

El cantante desplegó toda su fuerza con ese estilo pacifista al que supo mutar hace tiempo y que mueve multitudes. El artista hizo temas de sus once discos: de 11, el último grabado en 2016 y los clásicos sencillos que recuerdan su paso por el folclore hasta la actualidad.

La noche estaba ideal. Casi 25 grados en los alrededores transformaron todo el predio de la Isla 132 en un escenario único para disfrutar no sólo de los espectáculos, sino del recorrido de toda la fiesta.

Mientas la gente aplaudía y ovacionaba a su ídolo musical, los flashes y los drones sobrevolaban todo el rectángulo cerca del escenario para tomar la mejor postal de una noche más que concurrida.

En los alrededores se pudo ver a mucha gente consumiendo una picada y una bebida en los food trucks y en la zona de comida que tuvo la fiesta, además de los sitios donde las familias pudieron disfrutar de juegos para los más pequeños.

Antes de que subiera Abel Pintos al escenario, los músicos locales tuvieron la oportunidad de darle paso a un ídolo de la música. Fue el caso de Javi Carrasco, el folclorista que junto a la joven Cunyta Vásquez de Plottier y músicos en escena atraparon al público tradicional que gusta de ese estilo.

Antes tuvo la oportunidad la banda La Brea, que hizo clásicos populares mundiales de Luis Fonsi y Maluma, para que el público pudiera vibrar antes de Abel Pintos.

Tampoco pasó inadvertido el turno de los chicos de Pocos Locos, de Chos Malal, que se llevaron una ovación, al igual que Atilio Rubén y Guille Quiroz, en una noche inolvidable para todos.

340.000 personas pasaron durante los tres días de la fiesta.

Son los datos que maneja la organización del evento. El primer día asistieron unas 70 mil personas. El segundo repuntó con Los Fabulosos Cadillacs con 120 mil almas. Y anoche el predio de la Isla 132 estaba desbordado de simpatizantes.

Recuerdos del Ruca Che y sus años en Plaza Huincul

A pocas horas de que Abel Pintos se subiera al escenario mayor de la Fiesta de la Confluencia, el cantante bahiense tuvo palabras de agradecimiento para la gente que lo aguardaba desde el domingo en el predio para poder verlo anoche bien de cerca.

Muchos se sacaron selfies, entre vecinos, fanáticos y hasta funcionarios municipales que aprovecharon el momento para el recuerdo, la foto y el autógrafo.

“Me siento agradecido e identificado con ellos, no lo tomo a modo personal. Sacrificaron su tiempo para estar más cerca del escenario, considero que son personas como yo que viven con mucha pasión la música. Tengo la fortuna de que sea conmigo con quien quieran compartir ese tiempo”, expresó ayer el cantante popular durante la conferencia de prensa. Pintos recordó su paso por Neuquén el año pasado. “Dar tres conciertos repletos en el Ruca Che no me lo voy a olvidar en mi vida. Es mucho más significativo tal vez de lo que ustedes se imaginen, sobre todo para un niño que empezó cantando a muy pocos kilómetros de esta ciudad y que ha ido a ver conciertos en ese mismo lugar”, dijo un agradecido Abel, quien vivió parte de su infancia en Plaza Huincul y fue en ese lugar donde se subió al escenario por primera vez, cuando ya estudiaba música. Dijo que a pesar de lo significativo de dar dos conciertos en la cancha de River, luego decidió descansar aunque volvió al ruedo porque admitió que le cuesta estar sin cantar. Y es por eso que le pidió a su productor que le arme giras con las agendas ya cerradas.

“La Fiesta de la Confluencia tuvo la generosidad de abrir su agenda para que pudiera estar. Para mí significa mucho estar sabiendo que es una de las más importantes de la región”, concluyó.Lo que pasó lejos del escenario

Juegos y mirar el río

Los que estuvieron lejos del escenario no la pasaron mal. Fue una noche fresca aunque especial para detenerse junto al río Limay y recorrer la zona de juegos para los chicos.

Movilidad para todos

En el predio de la fiesta el transporte paras personas con movilidad reducida funcionó bien. Es una de las nuevas exigencias en las políticas de inclusión social.

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