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La Mañana

Olvidar a propósito puede ser posible

El cerebro elige qué recuerdos mantener.

Reino Unido
Procurar recordar una idea en particular puede provocar el olvido de otra de similar importancia.
Ese olvido se produce a través de un mecanismo automático de nuestro cerebro, que “intuye” lo que nos conviene recordar o no. El hallazgo fue realizado por un equipo de neurólogos liderados por la doctora Maria Wimber, de la Universidad de Birmingham.
El experimento que permitió arribar a esa conclusión consistió en monitorear la actividad cerebral de dos sujetos, en los que se logró identificar, a través de un escáner cerebral, dos “huellas” de memoria visual para conceptos o ideas similares.
Estas dos huellas, al nombrar uno de los conceptos, se activaban, pero finalmente una de las huellas desaparecía, quedando únicamente el recuerdo de uno de los conceptos, quizás más familiares para los sujetos.
No es que estemos empujando esa idea fuera de nuestra cabeza cada vez que introducimos una nueva, sino que el cerebro es capaz de eliminar activamente recuerdos que nos puedan distraer de la tarea que tenemos entre manos.
A pesar de que el olvido es visto a menudo como algo negativo, también puede resultar muy útil cuando deseamos superar algo, o dejar atrás un mal recuerdo o experiencia del pasado. El estudio sugiere que nuestra mente parece pensar que aquellas cosas que usamos con frecuencia son las realmente importantes para nosotros, por lo que, a través de diferentes procesos neuronales, trata de mantenerlas en nuestra cabeza.
De este modo, nos permite acceder a esos recuerdos con facilidad, mientras que deja de lado aquellos que “compiten” por mantenerse, debido a su semejanza de contenido, de forma o de tiempo, que llevan en nuestra mente. Hasta ahora, la comunidad científica había considerado el olvido como un proceso pasivo, falto de actividad. Ahora ya sabemos que se trata, tal y como lo denominan los investigadores, de una “supresión activa de la memoria de interferencia y no de un deterioro pasivo”.

El experimento
Para el monitoreo cerebral, investigadores introdujeron dos conceptos, a través de fotografías, en la primera fase del experimento: Marilyn Monroe y Albert Einstein. Las dos fotos se repitieron una y otra vez durante un tiempo prolongado, hasta que en la segunda fase se introdujo un tercer concepto inconexo con los anteriores: la palabra “arena”.
Tras repetir muchas veces este término, se preguntó a los sujetos cuál de los dos nombres se les venía más rápidamente a la cabeza, y la respuesta fue unánime: Marilyn Monroe.
De esta manera, si traducimos el experimento al escáner cerebral y a las antes mencionadas huellas de memoria visual, solamente se activaba una, la correspondiente a Marilyn.
“Los resultados van mucho más allá de confirmar que una parte de nuestro cerebro es parte activa de la eliminación de la memoria: proporcionan además conocimientos sobre los mecanismos que utiliza la mente para lograrlo”.
Con absoluta seguridad lo afirma el doctor Hugo Spiers, catedrático de neurociencia conductual de la Universidad College de Londres y miembro del proyecto.
Por su parte, la doctora Wimber espera que el descubrimiento pueda aplicarse a futuras terapias de psicología, donde borrar determinados recuerdos traumáticos es lo que algunos pacientes probablemente puedan necesitar.

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