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La Mañana desaparición

A un año de la misteriosa desaparición de Juana Morales y Pedro Kreder: 10 millones de recompensa y ninguna pista

La pareja salió de Comodoro Rivadavia hacia Camarones el 11 de octubre del año pasado. Su camioneta apareció empantanada, pero sin rastros de ellos.

El 11 de octubre se cumplió exactamente un año de la última vez que fueron vistos Juana Morales (69) y Pedro Kreder (79) en la ciudad de Comodoro Rivadavia. Aquella mañana de primavera, la pareja se despidió de sus seres queridos con la promesa de emprender un viaje hacia la localidad de Camarones para disfrutar de un fin de semana de descanso. Sin embargo, nunca llegaron a destino y su paradero se convirtió en uno de los enigmas policiales más profundos y desconcertantes de la Patagonia en el último tiempo.

Los últimos registros fehacientes que lograron reconstruir los investigadores provienen de las cámaras de seguridad urbanas, las cuales registraron el paso de la camioneta Toyota Hilux en la que se desplazaban por el sector de Caleta Córdova. A la par, las pericias tecnológicas sobre las antenas de telefonía celular determinaron que los aparatos móviles de ambos registraron su última actividad a las 9:53 de aquella mañana. A partir de ese minuto, las comunicaciones se interrumpieron de manera definitiva.

Una camioneta intacta en un paraje solitario

El misterio sumó un capítulo bisagra seis días después de la partida. El 17 de octubre, una patrulla localizó la camioneta del matrimonio en una zona sumamente remota, a unos 60 kilómetros al norte de Comodoro Rivadavia, en las inmediaciones de Playa Visser y cerca del área protegida de Rocas Coloradas.

El vehículo, una Toyota Hilux equipada con cúpula, fue hallado en un camino secundario, completamente empantanado y con sus cuatro puertas cerradas con seguro. A simple vista, la carrocería y el entorno no presentaban signos de violencia, arrastre ni indicios de criminalidad.

Cuando los efectivos de la Policía lograron ingresar al habitáculo, la escena acrecentó las dudas: en el interior se encontraban sumas de dinero en efectivo, alimentos y diversos artículos de acampe, entre los que se destacaban una carpa y una bolsa de dormir. Las pertenencias de valor y el equipamiento de supervivencia estaban intactos; lo único que nunca apareció fueron sus teléfonos celulares.

Hipótesis cruzadas y la voz de la familia

En las primeras semanas de búsqueda, las autoridades policiales barajaron como principal hipótesis que, tras haber quedado varados en el barro y sin señal telefónica, la pareja habría decidido descender del rodado y caminar a pie en busca de auxilio.

Sin embargo, los familiares de Juana y Pedro rechazaron categóricamente esa teoría. La familia sostuvo desde el primer momento que ambos conocían a la perfección la geografía y los caminos rurales de la región, que contaban con amplia experiencia en travesías locales y que sabían cómo reaccionar ante una eventualidad en la ruta, evitando internarse a pie en sectores considerados de alto riesgo.

Con el paso de los meses y la falta de evidencias físicas, la causa sigue bajo la órbita de las fuerzas de seguridad federales. El Ministerio de Seguridad de la Nación mantiene vigente una recompensa de 10 millones de pesos (5 millones por datos individuales) para cualquier persona que aporte información certera sobre el paradero de ambos, en el marco del Sistema Federal de Búsqueda de Personas Desaparecidas y Extraviadas (SIFEBU). Mientras tanto, a doce meses de su partida, la comunidad patagónica sigue esperando respuestas.

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