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La Mañana Luciana Muñoz

Testigo equivocada en el juicio a Avilez: ¿De quién fue el error y qué pasará ahora con la mujer que debía declarar?

El juicio por falso testimonio a Maximiliano Avilez contó con una testigo distinta a la esperada. El nombre surgió al comienzo de la investigación por la desaparición de Luciana Muñoz.

"Siempre se trata de saber la verdad, no tenerla genera dudas", declaró el comisario inspector Juan Barroso durante la primer jornada del juicio contra Maximiliano Avilez, el exnovio de Luciana Muñoz. El enigma tras la equivocación con la testigo Naara Becerra, dejó varios interrogantes: ¿Desde cuándo y quién cometió el error por el cual no se citó a la testigo esperada?

Como informó este medio, el barbero y expareja de Luciana fue declarado culpable por el delito de falso testimonio en su declaración del 27 de julio de 2024 en sede de Seguridad Personal cuando afirmó que desde que Luciana desapareció, el 13 de julio, hacía "un mes o mes y medio que no la veía". Por mayoría el tribunal colegiado consideró probada la acusación de Fiscalía de que la había visto entre el 8 y 10 de julio en su casa.

Pero durante ese juicio apareció una situación que abrió un nuevo interrogante alrededor de la investigación: la mujer que se sentó frente al tribunal como Naara Becerra no era, según la familia de Luciana, la joven que había aportado durante los primeros días de búsqueda un dato relacionado con Avilez.

La diferencia no parecía menor. La información atribuida a una joven identificada como N.B. había sido incorporada por la familia a la investigación a través de una conversación de Facebook. Según ese intercambio entre una amiga de Luciana y esta joven, le habría asegurado que mientras esperaba el colectivo había visto a Luciana asomada por una ventana de la vivienda de Avilez, en barrio Parque Industrial.

Ese dato apareció durante el juicio en tres testimonios: el de Lila Aguerre, mamá de Luciana; del comisario inspector Juan Barroso, jefe de Seguridad Personal; y del policía Alexis Zapana, quien participó de distintas tareas de investigación. Según explicaron los investigadores, ese dato impulsó el pedido de allanamiento realizado el 24 de julio de 2024 en la casa y barbería de Avilez. El procedimiento fue negativo: Luciana no estaba allí.

Tres días después de ese procedimiento, Avilez volvió a declarar. Esa declaración fue la que posteriormente la Fiscalía consideró falsa y por la que terminó siendo juzgado.

Por mayoría hubo dictamente de condena para el novio de Luciana Muñoz por falso testimonio en el marco de la causa de su desaparición.

Por mayoría hubo dictamente de condena para el novio de Luciana Muñoz por falso testimonio en el marco de la causa de su desaparición.

La testigo que no era la que la familia esperaba

El problema apareció durante el segundo y último día de declaraciones testimoniales del juicio. Entre los cuatro testigos ofrecidos por la defensa de Avilez se encontraba la joven de 20 años llamada Naara Becerra, quien en 2024 tenía 17 años.

La mujer vive a pocos metros de la casa de Avilez, cruzando la calle y explicó que lo conoce porque son vecinos desde hace años. Sin embargo, durante su declaración negó haber aportado información sobre la desaparición de Luciana.

También aseguró que no conocía a Luciana, a su mamá Lila Aguerre ni a la amiga de la joven desaparecida que, según la reconstrucción de la familia, había recibido el mensaje por Facebook. Ante las preguntas del fiscal Andrés Azar y de la querella, sostuvo que nunca había hablado con la familia ni con investigadores por la desaparición.

“Me metieron en una causa que no tengo nada que ver”, afirmó. Aunque el fiscal intentaba contraexaminar el testimonio al punto de insinuarle que podía ser acusada de falso testimonio, la joven sencillamente le dijo, "yo estoy tranquila".

La declaración generó desconcierto entre los familiares y amistades de Luciana. Lila Aguerre intentó plantear la situación durante la lectura de los fundamentos del juez Marco Lupica Cristo, quien había votado por absolver a Avilez. No pudo interrumpir al magistrado, pero luego le transmitió su cuestionamiento al fiscal Andrés Azar: “¿Por qué trajeron a esta chica?”.

La explicación de la familia era concreta: la persona que ella recordaba como la aportante de aquella información era otra joven, identificada como N.B, incluso le indicaron que ya habían aportado las fotos de dicha conversación, donde el nombre de pila y sus características físicas de la joven que esperaban que declare eran distintas a las de Naara Becerra.

Cómo llegó Naara Becerra al juicio

La presencia de Naara Becerra no fue accidental. En la audiencia de control de acusación, la defensora Sol Pérez de León la ofreció como testigo y explicó ante el juez de Garantías, Georgetti, que se trataba de la persona mencionada en la fundamentación del allanamiento del 24 de julio.

El propio fiscal Azar también había manifestado interés en escucharla durante el debate oral e incorporarla como testigo.

Así, tanto la defensa como la acusación llegaron al debate con la expectativa de escuchar a “Becerra Naara". Pero cuando la joven declaró, negó precisamente aquello que, según la familia y los investigadores, había hecho relevante a una mujer de apellido Becerra durante los primeros días de la búsqueda.

La incógnita quedó planteada: ¿En qué momento se produjo el error? ¿Cómo y quién lo configuró?

Lo cierto es que cuando declaró Lila Aguerre mencionó a N.B., no a Naara Becerra. Luego, cuando Barroso y Zapana declararon se refirieron a la joven, pero no coincidieron en el nombre de pila aportado por la mamá de Luciana sino que se refirieron a "joven Becerra" y "la señora Becerra". En ningún momento se les pidió a los testigos que especifiquen a quién se referían y la diferencia marcada en la declaración de Lila no fue contrastada por ninguna de las partes.

Entrevistado durante el juicio por el fiscal Azar, Barroso declaró: "Surge que hay una joven que había visto a Luciana en el domicilio. Personal de investigaciones, Zapana recibe información de haber visto a la joven y se pide la orden de allanamiento para ubicar a Luciana". En tanto, no fue consultado por la fecha exacta en la que surgió esa información, ni sobre qué día dicha Becerra indicó que la había visto. Agregó que cuando se concretó la diligencia se verificó el domicilio, y Luciana no estaba. Tampoco Avilez.

Luego, consultado por la defensa declaró una cuestión fundamental. Barroso dijo que le habían tomado declaración testimonial a Naara Becerra. Incluso, cuando la abogada le preguntó más detalles sobre esto, el comisario le respondió con una pregunta: "¿usted no vio la declaración?". Tras responder que no la pudo ver aunque había insistido en hacerlo, ("mire que quise pero no pude"), el juez Yancarelli que presidió el tribunal colegiado le llamó la atención a la abogada por hacer ese comentario, y le espetó al testigo que se abstenga de hacer preguntas.

De acuerdo a lo relevado por LM Neuquén, durante el juicio la defensa tuvo dificultades para acceder a la evidencia. La situación parece similar a la experimentada por la justicia federal que comenzó a investigar la desaparición de Luciana por el delito de trata y tuvo que solicitar el expediente a Fiscalía provincial. Según palabras de la fiscal Pagano Mata, les enviaron "un rompecabezas donde faltan piezas".

La situación difusa en cuanto a la supuesta declaración de Becerra, continuó con más confusión respecto a información aportada por Alexis Zapana, quien aseguró que no podía brindar la identificación de un datero apodado "el gordo" que, como Becerra, habría aportado el dato de que Luciana estaba en lo de Avilez. Aún así, Barroso indicó: "Por ese motivo se hizo el allanamiento".

Un dato que también apareció en el voto de los jueces

La discusión sobre Becerra no quedó al margen de la sentencia.

Los tres jueces analizaron la información vinculada con la joven, aunque lo hicieron de manera diferente. Pablo Encina y Luis Yancarelli entendieron que ese dato formaba parte del conjunto de indicios que acompañaban la acusación contra Avilez.

Marco Lupica Cristo tuvo una posición diferente. Para el magistrado, la información atribuida a Becerra no podía ser utilizada como corroboración porque no había llegado al juicio a través de una testigo directa.

“Que yo no le crea a Becerra no acredita la acusación”, sostuvo al explicar sus fundamentos.

Su voto fue absolutorio. Encina y Yancarelli, en cambio, consideraron acreditada la responsabilidad de Avilez y, por mayoría, lo declararon culpable.

La otra testigo, ¿declarará?

Después del intercambio con Lila Aguerre, ante LM Neuquén, el fiscal Andrés Azar le manifestó que convocaría a la mujer identificada por la familia como la verdadera testigo durante la segunda etapa del proceso, cuando se discuta la pena.

Sin embargo, esa eventual declaración no correspondería al juicio de cesura destinado a determinar la pena que corresponde a Avilez. Porque la prueba que deben aportar las partes en la audiencia de cesura está orientada a cuánto y cómo se aplicará la condena.

Más allá de que en este juicio ya no se pueda presentar, el pedido para que declare N.B. busca un dato diferente: qué fue exactamente lo que ocurrió durante los primeros días de búsqueda policial de Luciana y cuál fue el origen de la información equivocada que terminó incorporada a la documentación de la causa.

Consultada por LM Neuquén, Lila aseguró que ni su abogado ni fiscalía le dieron explicaciones de por qué se convocó a Naara Becerra en vez de N.B. "Lo que yo declaré (en julio de 2024) es que esa joven le dijo a una amiga de Luciana que la vio en lo de Avilez, eso lo habían tomado los policías de investigaciones y los fiscales que desconozco por qué dijeron que yo había dicho que era Naara Becerra porque nada que ver, dije N.B.".

De acuerdo a su testimonio, serían los mismos policías de investigaciones y los fiscales quienes redactaron el nombre equivocado en una orden de allanamiento. Por su parte, indicó que ella no pudo ver la entrevista videofilmada que le tomaron cuando aportó esa información, solo unos días después de la desaparición de su hija.

Una equivocación que excede el juicio contra Avilez

El juicio contra Maximiliano Avilez tenía un objeto preciso: determinar si el acusado había mentido cuando declaró el 27 de julio de 2024 que hacía un mes o un mes y medio que no veía a Luciana. La Fiscalía debía probar que, en realidad, la había visto entre el 8 y el 10 de julio.

Pero la aparición de Naara Becerra en el debate terminó poniendo bajo la lupa otra parte de la investigación: qué ocurrió con un dato que la familia de Luciana había aportado durante los primeros días de búsqueda y que, según los investigadores que declararon en el juicio, tuvo incidencia en el pedido de allanamiento de la casa de Avilez del 24 de julio.

La familia no parece cuestionar a Naara Becerra. Por el contrario, a partir de lo que escuchó durante el juicio, Lila Aguerre sostiene que la joven que declaró no era la misma persona que había aportado aquella información.

El cuestionamiento hacia fiscalía apunta a que la confusión entre dos jóvenes de nombre similar terminó llevando al juicio a una mujer que asegura nunca haber hablado con la Policía ni con la familia de Luciana.

Pero esa explicación abre, a su vez, una pregunta de mayor importancia para responder. Si efectivamente existió una declaración de Naara Becerra durante la investigación y en ella la joven aportó información sobre Luciana o sobre un supuesto encuentro con Avilez, la contradicción con lo que manifestó en el juicio debería ser esclarecida. O como dijo el propio Azar, podría llevar a un juicio por falso testimonio.

Si, en cambio, esa declaración no fue tomada a Naara Becerra sino que el nombre quedó asociado a la información aportada por otra joven, entonces el problema está en las propias actuaciones de la investigación. También cabe la pregunta de si se debió a un error o por qué sucedió esto. Para el caso sería importante relevar si existe esa declaración testimonial que los policías aseguraron haber tomado a "la joven Becerra".

La diferencia no es menor. En un caso, habría que determinar qué dijo realmente una testigo y por qué luego lo negó ante un tribunal. En el otro, habría que establecer cómo un dato aportado durante los primeros días de búsqueda terminó siendo atribuido a una persona que asegura no haberlo proporcionado nunca.

Y hay algo más que la familia de Luciana parece haber distinguido después de escuchar las declaraciones en el juicio: mientras el debate se concentró en determinar si Avilez había visto a Luciana entre el 8 y el 10 de julio, quedó expuesta una posible falla anterior, ocurrida en un momento fundamental de la búsqueda.

No se trata de afirmar que esa equivocación haya cambiado el resultado del juicio contra Avilez. Tampoco de convertir a N.B. en una nueva testigo clave de la desaparición. Se trata de algo más básico: saber qué persona aportó aquel dato, quién lo recibió, cómo quedó asentado en la investigación y por qué terminó llegando al juicio con otro nombre.

A dos años de la desaparición de Luciana Muñoz, la fiscalía federal informó a LM Neuquén que recibió una "voluminosa" cantidad de evidencia producida por la fiscalía provincial, de la cual tuvo que crear un sistema de sistematización y distinguió 16 hipótesis de lo que pudo haber pasado con Luciana.

Por este motivo, la diferencia entre dos nombres similares vuelve a poner en discusión una cuestión que atraviesa la investigación desde su nacimiento: no alcanza con recopilar información; también es necesario saber de dónde salió, quién la aportó y si fue correctamente verificada.

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