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La Mañana Glaciar Perito Moreno

Entre hielos y medallas: la docente de Cutral Co que empezó a nadar a los 42 y hoy deslumbra en el Glaciar Perito Moreno

Silvana Romero descubrió su pasión por el agua helada y, junto a otros diez neuquinos, brilla en el Mundial de Natación de Invierno en Santa Cruz.

El agua nunca la asustó. Desde la pileta de lona de su infancia hasta sus primeras incursiones en el río, siempre disfrutó de esa conexión vital. Silvana Romero pasó toda su vida en Cutral Co, su tierra natal, donde trabaja en el IFD Nº 1. Sin embargo, recién a los 42 años encontró en el natatorio municipal de Plaza Huincul el punto de partida de una pasión que hoy parece infinita.

A sus 52 años, Silvana es una de las grandes protagonistas del Mundial de Natación de Invierno, que inauguró su competencia en la Bahía de los Témpanos, dentro del Parque Nacional Los Glaciares. El evento que finalizará hoy lo organiza la Asociación Argentina de Gestión y Desarrollo del Deporte "Nadando Argentina" junto a la International Winter Swimming Association. Se desarrolla en aguas extremas que oscilan entre los 0 y 3 grados.

En total, son diez los neuquinos que compiten en el certamen. Marina Blagonich (Plottier), Enrique Aguilera (Cutral Co), Matías Cortés (Plottier), Josefina Postigo (Plaza Huincul), Camila Di Luca, Lucas Albarrán y Mario González (Zapala), Alejandra San Martín y Lucas Quintupuray (Villa La Angostura).

A sus 52 años, la docente acumuló su cuarta participación en el Mundial de Natación de Invierno,  que hoy llega a su fin en la Bahía de los Témpanos, dentro del Parque Nacional Los Glaciares.

A sus 52 años, la docente acumuló su cuarta participación en el Mundial de Natación de Invierno, que hoy llega a su fin en la Bahía de los Témpanos, dentro del Parque Nacional Los Glaciares.

Silvana cosechó seis medallas: la primera fue con un primer puesto en estilo mariposa y la presea de bronce en los 100 metros libres. En total, el grupo de neuquinos acumuló 20. En medio de la adrenalina del torneo, la nadadora cutralquense se tomó un tiempo para compartir su extraordinaria historia, un testimonio que define al agua como una invitación a la libertad total, la desconexión del trajín cotidiano y el reencuentro con paisajes naturales de cuento.

El despertar en la cordillera

El primer capítulo de esta historia comenzó en 2019. “Me anoté en la pileta para aprender a nadar a los 42 años. Y en agosto de 2019 hice el ingreso a aguas frías. Fue en Junín de los Andes. Antes, con el grupo de pileta, habíamos estado en mayo en Las Grutas, donde el agua estaba relativamente cálida”, recordó.

“Me pasó lo que le pasa en general a todos los que hacemos pileta durante el año. En verano los eventos nos permiten nadar en los lagos y ríos de la cordillera, pero cuando eso termina, hay que retornar. Algunos somos más reacios a la pileta y seguimos nadando en los lagos a medida que baja la temperatura”, contó.

A medida que fue conociendo eventos de natación de invierno, la docente se interiorizó en la disciplina y comenzó a tejer redes: “Comencé a participar de las distintas travesías que se hacen durante el invierno y cada vez fuimos buscando más frío”.

Bautismo en el Chimehuín y bajo copones de nieve

Su primera intervención en aguas gélidas ocurrió al sumergirse en el río Chimehuín y el lago Huechulafquen. “Fue ponerse en la cabeza ver cómo era y aprender porque hay muchas cosas que cambian”, señaló.

“Con todo el paisaje nevado, unas 20 personas estábamos nadando. Fue maravilloso; no pude repetir una experiencia igual de nadar mientras caían los copos de nieve. Fue inolvidable. Una cosa es nadar en pileta y otra rodeada de un entorno natural. Se ha transformado en una pasión”, dijo emocionada.

“También implica conocer lugares maravillosos y gente. Se va formando un grupo al que sabés que vas a reencontrar en cada evento. Es salir de tu zona de confort y prepararte para un desafío, para una meta”, aseguró.

Y aclaró sobre la filosofía de la disciplina: “No es tanto ir a ganar, sino completar el desafío, que es duro y exigente. Hoy terminamos de nadar 200 metros libres y el agua estaba a 2 grados. Para mí, ese es el verdadero propósito”.

De un grupo de seis a un movimiento en expansión

Silvana sostiene que la natación de invierno es relativamente nueva. Al principio, la gente se acerca por curiosidad y luego evalúa si realmente puede sostenerlo. “Es un desafío personal”, asevera.

Parte de los nadadores neuquinos que integran el equipo Argentino: Lucas Quitupuray, Mario González, Matías Cortés, Enrique Aguilera, Silvana Romero y Alejandra San Martín.

Parte de los nadadores neuquinos que integran el equipo Argentino: Lucas Quitupuray, Mario González, Matías Cortés, Enrique Aguilera, Silvana Romero y Alejandra San Martín.

En su bautismo no estuvo sola: la acompañó Enrique Aguilera, también de Cutral Co, y en el camino conocieron a Alejandra San Martín, de Villa La Angostura. “Después nos enteramos de Mario González, que ya había incursionado en aguas abiertas. Nosotros lo tomamos como un referente porque aprendimos con él; es el primer nadador de aguas frías de Neuquén”, aseguró.

“También conocimos a Soledad Vargas, de El Chocón. Éramos un grupo de cuatro o seis que comenzamos a viajar y a difundir estos eventos. Hoy, en Neuquén, hay entre 60 y 70 nadadores”, reveló.

Ante el crecimiento de la actividad, advirtió sobre los recaudos: “Nosotros no somos profesores. Cuando alguien llega, lo primero que preguntamos es si sabe nadar o tiene experiencia. Después, si se ha hecho controles o un electrocardiograma. Por lo general, en las piletas se solicita el apto médico, y entendemos que cada persona también es responsable al querer probar las aguas abiertas”.

Preparación y escenarios majestuosos

A partir de mayo, el grupo local comienza su calendario de actividades en El Chocón, Villa Pehuenia y Caviahue. En esta última localidad, elegida como uno de los pueblos más hermosos del mundo por la Organización Mundial del Turismo, los neuquinos realizaron sus entrenamientos clave previos al Mundial.

La nadadora neuquina y una postal increíble: sumergida en el agua de glaciar a 2 grados y sin trajes de neoprene.

La nadadora neuquina y una postal increíble: sumergida en el agua de glaciar a 2 grados y sin trajes de neoprene.

Otro escenario exigente fue el 20 de junio en Ushuaia. “En el Canal Beagle se celebra ‘La Noche Más Larga en el Beagle’ para recibir el invierno. Se nada a las 12 de la noche y ya hemos participado en seis ediciones”, contó.

“Otro destino fue la Laguna Esmeralda en Tierra del Fuego, donde el agua estaba a 1,5 grados. Fuimos buscando el frío para prepararnos para este Mundial, porque así lo requiere. Mucha gente dice que no nos cuidamos o que estamos locos, pero todo esto significa entrenamiento y chequeos médicos previos. No es que venimos de un día para el otro”.

Tips, infusiones y seguridad

Ingresar a las aguas heladas requiere una aclimatación precisa y llegar al objetivo bien abrigado. “No hay que perder calor antes de entrar, sino administrarlo en el agua. Hay que llegar con abrigo hasta las rodillas. Después está la recuperación, que consiste en sacarse inmediatamente la malla y abrigarse primero los pies, las manos y la cabeza, para luego ponerse el resto de las prendas”, detalló.

El grupo de nadadores neuquinos ni bien arribaron a Santa Cruz se fueron derecho al Lago Argentino.

El grupo de nadadores neuquinos ni bien arribaron a Santa Cruz se fueron derecho al Lago Argentino.

Las infusiones son infaltables y cada nadador elige su brebaje post-performance: “Después de nadar se puede tomar té con limón y jengibre, té con cúrcuma y limón, o con limón, pimienta y miel. Cada uno prueba qué resultado le da a su cuerpo. En el caso del Mundial, nos esperan con chocolate caliente”.

En cuanto a la nutrición, explicó: “Cuando son distancias largas, cada dos kilómetros se consume algún gel o fruta para mantener el ritmo. Tratamos de incorporar proteínas y, el día anterior a la competencia, se aconsejan carbohidratos. Llegué a hacer 50 kilómetros en el río Santa Cruz”.

Asimismo, enfatizó en una regla de oro: “En el agua siempre hay que nadar acompañado, nunca solo. Es una disciplina muy solidaria. Si no podés nadar junto a alguien, siempre debe haber una persona en la costa vigilándote. Son recaudos que sugerimos para que sea un nado positivo y agradable”.

Mitos y realidad sobre el frío extremo

Muchas personas se preguntan cómo es posible someterse a aguas heladas sin correr peligro mortal. “A la gente siempre hay que explicarle cómo uno hace para estar acá y eso también sirve para informar. Está la creencia de que uno entra al agua ‘congelada’ y se muere. También te podés morir esperando el colectivo, pero nosotros nos arriesgamos bajo un protocolo estricto de cuidado”.

“Por ejemplo, en el Mundial hay ocho guardavidas custodiando la pileta y, ante la mínima sospecha, se tiran a auxiliarte. He visto situaciones con gente del norte del país que no está habituada al agua fría y salen mareados o descompensados, pero son asistidos de inmediato. Alguien llegó a desmayarse y tener que ser llevado al hospital, pero al día siguiente volvió a nadar. Igual, no es lo común”, aclaró.

Un Mundial ante los ojos del mundo

Para la nadadora cutralquense esta es su cuarta participación en el Mundial de Natación de Invierno. En esta edición histórica en la Argentina, la organización transmite en vivo las pruebas que se realizan frente al glaciar Perito Moreno, donde compiten más de 250 nadadores de 15 países, con delegaciones de México, Chile, Ecuador, Venezuela, Colombia, Dinamarca, Polonia, República Checa, Suiza, España y Alemania, entre otros.

La pileta de 30x30 tiene certificación europea CE de protección ambiental.

La pileta de 30x30 tiene certificación europea CE de protección ambiental.

“Ya participé en la posta de 25 metros estilo mariposa, 200 pecho y 100 metros libres, en la categoría de 50 a 54 años. Me quedé con el primer puesto en mariposa y el tercero en 100 libres. Ya llevamos dos medallas para Neuquén”, celebró.

El gran protagonista visual, además de los atletas, es el glaciar Perito Moreno. Frente a sus paredes de hielo se montó una piscina flotante especialmente diseñada para optimizar la seguridad, el trabajo de los jueces y el cronometraje. Es la primera vez en la historia que se desarrolla el evento en una plataforma flotante de 30 x 30.

“Es sumamente emocionante. Vas haciendo brazadas y tenés los témpanos al costado tuyo. Este año el Mundial posee una plataforma, pero me paro en cualquier punto y tengo los hielos celestes enfrente. Y vos decís... te impacta”, describió . “En una brazada lo ves, y ya estás esperando la otra para quedarte mirándolo. Es alucinante. Somos realmente privilegiados: el nado en aguas frías te permite acceder a lugares donde un turista común no puede llegar”.

Los costos para incursionar en el certamen mundial son todo un tema: las diez pruebas tienen un valor de 750 dólares por persona. Además, el traslado es de 150 dólares. Como mínimo cada uno de los nadadores debe desembolsar como mínimo unos 1,500 dólares si se tiene en cuenta que también debe pagar el hospedaje y comida.

Sin límites de edad

Romero sentencia que para nadar no hay edad, y este Mundial lo ratifica con participantes que van desde los 18 hasta los 76 años. “Es increíble. Arranqué a los 42, así que quien tiene 60 o 70 puede comenzar tranquilamente. Lo que noto es que cada vez son más jóvenes los que se animan”, reflexionó.

Silvana Romero en plena competencia. La cutralquense el martes pasado obtuvo sus dos primeras medallas.

Silvana Romero en plena competencia. La cutralquense el martes pasado obtuvo sus dos primeras medallas.

Como muestra de ello, mencionó que en Cutral Co ya hay una nadadora de 13 años llamada Triana, que acompaña al grupo en los entrenamientos a la espera de tener la edad reglamentaria para competir.

Malvinas: homenaje, soberanía y una invitación a viajar

Además de los lagos patagónicos y los glaciares, Silvana llevó su pasión más allá en marzo de 2023, cuando viajó a las Islas Malvinas con el objetivo de realizar el histórico cruce a nado en el estrecho de San Carlos, en homenaje a los caídos y veteranos de 1982.

“Fui en marzo de 2023 y no pude hacer el cruce porque el clima no nos favoreció; tenés que enganchar una ventana climática justa. Volví en noviembre de ese año y lo concreté. Ahora, con otro grupo, vamos a volver en marzo próximo”, reveló.

Silvana, en noviembre de 2023, cruzó a nado el Estrecho de San Carlos y unió las islas Soledad y Gran Malvina en homenaje a los héroes de la guerra. En marzo del año próximo regresará junto a otro grupo a concretar nuevamente el desafío.

Silvana, en noviembre de 2023, cruzó a nado el Estrecho de San Carlos y unió las islas Soledad y Gran Malvina en homenaje a los héroes de la guerra. En marzo del año próximo regresará junto a otro grupo a concretar nuevamente el desafío.

Para ella, la experiencia en el archipiélago dejó una marca imborrable: “Si yo pude ir, cualquiera puede ir. A nadar o a lo que quiera. Mi intención era que la gente sepa que se puede ir a Malvinas. Si tenemos la causa de recuperarlas, conozcámosla. A los chicos en la escuela les digo que pidan a sus padres que los lleven unos días. Para querer algo también hay que conocerlo”.

El viaje constó de tres etapas: el cruce, la visita a playas de arena blanca y el paso por el cementerio de Darwin. “Eso te vuela la cabeza”, resume. Y sobre el vínculo con los habitantes locales, destacó: “Recorrer Puerto Argentino y ver su forma de vida fue muy particular. Pude hablar español tranquilamente y no sentí ninguna cara rara ni rechazo. Sos uno más. La gente con la que traté se considera isleña, no inglesa”.

Rumbo al futuro

La Winter Swimming World Championship es la Máxima competencia internacional de natación en aguas gélidas. Su última edición fue en Finlandia y en 2028 se hará en los glaciares. Por primera vez en más de 30 años el Mundial dejará Europa para disputarse en otro continente. Mientras ya mantiene la cabeza puesta en ese objetivo que convoca a unos tres mil nadadores de todo el mundo, Silvana transita los últimos meses de su etapa en la docencia antes de jubilarse: un momento que le permitirá volcar aún más energía al agua. Esa misma agua que la llevó de un día para el otro a un estado de libertad absoluta, desconexión y encuentro cara a cara con la inmensidad de la naturaleza, convirtiéndola en un verdadero orgullo de su ciudad.

“Algunos ex alumnos me reconocen y me dicen: ‘¡Ahí va la profesora que nada!’. Y mis hijos me preguntan: ‘¿Te vas otra vez? ¿A dónde te toca ahora?’”, concluyó entre risas.

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