Tensión y ocupación violenta
Neuquén > El Municipio fue escenario de otra jornada de violencia protagonizada por los empleados comunales nucleados en Sitramune, quienes irrumpieron impetuosamente y tomaron el edificio por tiempo indeterminado.
El intendente Martín Farizano anunció -a través de un comunicado de prensa- que la mesa de negociación con los representantes del sindicato no continuará mientras persistan con el municipio tomado. «No se puede negociar con un revólver sobre la mesa», remarcó el mandatario, que hoy regresará desde Buenos Aires.
«Pasaron todos los límites y el sindicato se tiene que hacer responsable de lo que hizo. Agredieron cobardemente a sus propios compañeros y en esto se debe ser cuidadoso porque hay que pensar en el día después del conflicto. Lo único que hacen con esto es deteriorar quizás de manera irreversible la relación entre los propios empleados», enfatizó Farizano.
Tras varias horas en las que los empleados se apoderaron de los accesos principales del Municipio, los diputados provinciales suspendieron la sesión y se acercaron para actuar de mediadores entre las partes.
Los diputados fueron los encargados de advertirles que no iban a darle una solución al reclamo si no buscaban mediar para que se llegue a un acuerdo. Le transmitieron al secretario de Sitramune, Santiago Baudino, que las condiciones eran que liberaran el edificio para poder continuar la mesa de diálogo. Sin embargo, tras una improvisada asamblea entre los manifestantes, la respuesta fue negativa. Al cierre de esta edición, continuaban con la toma hasta la resolución de un conflicto que ya se prolongó por más de un mes.
La tensa situación explotó a media mañana cuando los manifestantes irrumpieron por la puerta de acceso de vidrio ubicada sobre la avenida Argentina. «Nos asombramos cuando llegan al palacio y en vez de manifestarse como lo hacían en la puerta, empiezan a romper los vidrios de planta baja e ingresan con los bombos. Incluso agredieron verbal y físicamente a algunos compañeros», relató el subsecretario Legal y Técnico municipal, Fabricio Torrealday.
Los manifestantes se trenzaron con los empleados que estaban cumpliendo sus funciones y la tensión sólo se descomprimió cuando estos últimos pudieron retirarse lentamente del edificio. En los pasillos se podía apreciar los rostros desencajados de algunas secretarias que aseguraban que les habían arrojado agua con lavandina sobre su vestimenta.
«No entiendo la agresión a sus compañeros. La gente que está de paro es cada vez es menor. Será que cuando menos gente se adhiere al paro más violencia emplean», agregó Torrealday.
En tanto, el secretario de Sitramune, Santiago Baudino, apuntó a excusar a sus colegas. Dijo que sus compañeros habían visto que los guardias de seguridad estaban agrediendo a uno de los suyos y por eso ingresaron para defenderlo.
«Lo que hicieron fue presionar la puerta para defender a nuestro compañero que estaba siendo atacado, así comenzó la cuestión. Desde ya desmiento que haya habido algún tipo de agresiones a funcionarios municipales. A una compañera le patearon la rodilla y fue a hacer la denuncia, si hay alguien que fue agredido que la haga también», sostuvo el sindicalista.
Lo cierto es que los últimos empleados en abandonar el edificio tuvieron que salir presurosos por las escaleras de incendio porque los ascensores permanecían bloqueados y las puertas del segundo piso fueron parcialmente destruidas. «Realmente no sé cuál es la intencionalidad política del gremio pero quiero que quede claro que los días descontados por paro no se van a devolver», señaló Torrealday.
Rápidamente el repudio a la actitud de Sitramune se extendió por los diversos sectores. El ex intendente Horacio Quiroga advirtió que «es la gota que rebalsó el vaso en la escalada de violencia que se viene observando en las protestas en toda la provincia».
Neuquén > El reportero gráfico del diario «Río Negro» Gabriel Oyarzo no sólo recibió golpes sino que le rompieron su cámara. Las actitudes provocaron el repudio de los colegas y funcionarios presentes como así también del intendente Farizano, quien fue notificado de la situación. Por su parte, Baudino dijo que «en esos momentos de forcejeo se le cayó la cámara, pero nosotros nos vamos a tener que hacer cargo». En tanto, la Asociación de Reporteros Gráficos de la República Argentina repudió la agresión y exigió a la Justicia neuquina la investigación del hecho y el castigo a los autores de la agresión. También pidió un «formal pedido de disculpas de Sitramune y la asunción de la responsabilidad que le cabe por la acción mafiosa de quienes participaban de una manifestación organizada por el sindicato, y el completo resarcimiento de los daños ocasionados».
Chos Malal > Obreros que trabajan en la construcción de la sede Judicial de la V Circunscripción con asiento en Chos Malal, tomaron ayer el Municipio local.
Los trabajadores tienen un conflicto sindical con la empresa Werefkin S.A -encargada de la construcción de la obra- desde hace varios días por el despido de alrededor de 20 trabajadores. Ante la falta de respuestas, decidieron llevar el reclamo hasta el despacho del intendente Carlos Lator.
La nueva sede judicial se está construyendo entre las calles 9 de Julio y Sarmiento de esta localidad, por un monto que supera los 8 millones de pesos.
Cerca del mediodía, el intendente Lator se acercó a dialogar con los trabajadores y les comentó las gestiones que había realizado para destrabar el conflicto. «Entiendo el reclamo, porque el norte neuquino tiene serios problemas sociales y de fuentes de trabajo que no pueden ser absorbidos por el Estado», dijo el intendente Lator.
Al no tener una respuesta favorable los trabajadores de la construcción continuaron con la medida y el Municipio permanecía tomado. La municipalidad hasta ayer tarde seguía tomada.
Escenario
Método insostenible
Hoy, la complejidad y virulencia de algunas protestas neuquinas parecen dejar sin ningún tipo de horizonte claro a una sociedad desorientada y sin respuesta. Y, en este contexto, todo vale. Las necesidades de unos avasallan sin miramientos a las de otros, que se justifican tanto o más que la de los primeros. Así, por ejemplo, el hombre desesperado por no tener un techo propio no duda en quitarle el terreno a quien viene sudando desde mucho tiempo atrás por él. En el medio, la inacción.
Mientras, el perverso juego mezcla necesidades básicas incumplidas, patéticas ambiciones políticas, derechos propios que valen más que los ajenos y hasta el silencio. Allí, en la rueda donde todo pierde su valor esencial, la violencia se tornó lentamente en una herramienta que parece quedar justificada por el argumento del reclamo. Y con ese razonamiento validado por algunos sectores, todo vale.
Sin embargo, la sociedad comienza a reclamar cada vez con más énfasis que nada justifica la violencia y que la misma se aleje de cualquier tipo de expresión. Sea cual fuere. Además, esta metodología de algunos sectores sólo los aleja de la propia legitimidad del reclamo y pone en jaque la convivencia pacífica.


