Por Ramiro Morales
Esta semana se concretó el regreso de YPF a manos del Estado, con un amplio consenso en el Congreso Nacional y en la sociedad. Además, la presidenta Cristina Fernández dio una clara señal del perfil que se le pretende dar a la compañía al designar a Miguel Galuccio, una estrella de la industria petrolera, al frente de la empresa.
Con sólo 44 años, el nuevo CEO de YPF tiene experiencia en todos los continentes y se convirtió en un especialista en encontrar petróleo y gas. Conocido en la industria como un profesional versátil, Galuccio trabajó en la YPF privatizada de José Estensoro, y a los 26 años quedó a cargo de los yacimientos del sur del país. Luego, cuando la compañía compró Maxus Energy, participó de su transformación en la división internacional de YPF. En 1998 se hizo responsable de la operación de los yacimientos de YPF en Indonesia.
En 1999, cuando Repsol compra la petrolera argentina, dio un paso al costado al no coincidir con el nuevo management. Es probable que Galuccio haya visto las intenciones que tenía el grupo español, cuya estrategia fue extraer las reservas que descubrió la YPF estatal para girar dividendos al exterior, sin realizar inversiones de riesgos en exploración en el país.
La designación de Galuccio en la conducción de la compañía es un buen síntoma para Neuquén, que necesitará en los próximos años de la mayor pericia de la ingeniería petrolera para explotar la compleja y rica faja geológica Vaca Muerta. Allí se depositan no sólo miles de millones de barriles de hidrocarburos, sino también la esperanza de que el país recupere el autoabastecimiento energético y la provincia sea uno de los terruños petroleros más importantes del continente.
Galuccio es experto en la localización y perforación de hidrocarburos no convencionales. Y en Schlumberger, empresa líder de servicios petroleros a nivel mundial, se consagró como experto en la aplicación de nuevas tecnologías para ese tipo de reservorios.
La nacionalización de YPF, con un management profesional, estará orientada a la recuperación de los alicaídos campos petroleros argentinos para evitar la dependencia externa y apuntalar el crecimiento económico. En los próximos 4 ó 5 años la empresa se dedicará a realizar inversiones intensivas y a conseguir socios de peso mundial y con amplias espaldas financieras, para revertir la declinación de los yacimientos. En ese período no se debe esperar que YPF gane dinero, sino que gane reservas, todo lo contrario a la gestión de Repsol.
Las principales petroleras del mundo están interesadas en Neuquén. Exxon, Shell, Whintershall, EOG Resources ya operan en estas tierras y piensan ampliar sus negocios, y en los próximos días llegarán a la provincia representantes de la gigante noruega Statoil.
Además, en las últimas semanas, funcionarios provinciales mantuvieron reuniones con empresarios como el Grupo Eurnekian, con su petrolera Unitec, que tiene activos en Río Negro, y el Grupo Werthein, uno de los dueños de Telecom, que el año pasado consiguió un área petrolera en La Pampa. Dow Chemical, que necesita gas para su complejo petroquímico de Bahía Blanca, también integra ese lote.


