Por SERGIO FERNÁNDEZ NOVOA (*)
Una vez más, la iniciativa política encabezada por Cristina Fernández de Kirchner pudo más que los operativos de los medios dominantes y las posturas de la derecha que sintetizó Mauricio Macri. La recuperación de YPF cuenta con la adhesión de la mayoría de los argentinos y consolida la etapa de avances en busca de la soberanía perdida en manos del neoliberalismo.
En la disputa por el sentido que se libra de manera cotidiana, el gobierno nacional enhebró una acción con alto valor simbólico. Mientras algunos aburren con el anacrónico discurso del aislamiento del mundo y proponen una inserción de la Argentina de manera subordinada a las apetencias foráneas, nuestro país apuesta por su autonomía y conveniencia.
Apoyos externos
“No me gusta el prepo de los poderosos”, dijo el mandatario uruguayo Pepe Mujica en referencia a este episodio y dejó en claro su rotundo apoyo a la Argentina. Lo propio hizo Brasil, incluso su presidenta, Dilma Rousseff, el viernes último, recibió al ministro de Planificación y flamante interventor de YPF, Julio De Vido. También Bolivia, Ecuador, Venezuela y Paraguay fueron explícitos y contundentes en su respaldo.
Sin dudas, en tiempos de profunda crisis de los centros del capitalismo mundial, se vuelve a iluminar el proceso de afirmación de la integración y la independencia en esta región del planeta.
“Respetamos la soberanía de todos los países y por eso defendemos la nuestra” dijo la presidenta argentina ante el anuncio español de que no nos comprará biodiésel como represalia a la expropiación de YPF. La mandataria aseguró que el país está en condiciones de absorber toda la producción, agradeció a los numerosos españoles que se solidarizaron con la posición argentina y destacó el acompañamiento regional como también del llamado bloque BRICS (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica).
Comprensión social
En la multitudinaria adhesión ciudadana, se destacan los niveles de comprensión acerca del rol que debe jugar el Estado a favor de las mayorías. Hay un impetuoso regreso de las instituciones como lugar de defensa de los intereses colectivos, a la vez que una presencia creciente de la política como articuladora de las transformaciones que impone la hora.
Por eso tantos nervios en los abanderados de la oposición al gobierno actual. Clarín intentando posicionar otros temas, La Nación denunciando “confiscación, no expropiación”. Ambos colocando parlantes a cada epíteto del jefe del gobierno español, Mariano Rajoy, y a todo aquel que esboce comentarios adversos a la iniciativa argentina.
El papel de Mauricio Macri, esta vez casi en soledad, continúa coherente y consecuente. Va de lo caricaturesco a lo perverso. Con pobrísimos argumentos señaló su desacuerdo a la recuperación de YPF aunque aclaró que no revería la decisión si llegase a la presidencia. A su vez, algunos senadores opositores intentaron debatir con el ministro De Vido y el vice de Economía, Axel Kicillof. Este último demostró qué importante resulta tener la capacidad de explicar con detalle y elocuencia los fundamentos que acompañan una determinación política gubernamental.
Ejercicio de soberanía
Atravesamos un tiempo antagónico a lo que sucedió en la Argentina entre marzo de 1976 y mayo de 2003. El reclamo y el ejercicio de soberanía en episodios como Malvinas o la recuperación de YPF, sumados al No al ALCA, la salida del FMI, la estatización de las AFJP, la restitución de la línea aérea de bandera, las reformas en el Banco Central exponen los trazos de un Estado en ejercicio de plena autodeterminación.
En los próximos días, una abrumadora mayoría en ambas cámaras dirá que sí al rescate de YPF. Luego vendrá la etapa en la que deberá gestionarse en línea con lo que la medida significa en lo ideológico y conceptual. Con la herramienta a disposición su uso tendrá que satisfacer los requerimientos para consolidar una matriz energética que nos permita seguir por un camino de desarrollo y expansión.
Tal vez sea oportuno recordar aquellos tiempos de cuantiosa publicidad de la petrolera criolla en apoyo del deporte y la cultura autóctonos. Como aquella que en 1974 bajo el slogan “Y péguele fuerte” consignaba: YPF, símbolo de la vocación emancipadora del pueblo argentino. Por allí vamos.
(*) Periodista. Director Guayaquil Centro de Estudios en Política y Comunicación para América Latina.


