Buenos Aires > A los 75 años, tras una larga lucha contra el cáncer, falleció el periodista y escritor Tomás Eloy Martínez.
Su relación con la escritura comenzó con una transgresión. Escribió su primer cuento cuando tenía menos de diez años para burlar el castigo de sus padres, que le habían prohibido leer. Ese gesto, el de llevar al máximo los límites, caracterizó toda su trayectoria.
Agudo analista del ser nacional, quizá uno de los más penetrantes que tuvo el país en los últimos años, su cautivante y elaborado estilo nutrido por igual de la apreciación objetiva y sensible de la realidad sedujo a generaciones de lectores.
El camino de las letras
Empezó su carrera como corrector en el diario La Gaceta de Tucumán, provincia que lo vio nacer en 1934. "Si cuidás el lenguaje, la ética viene en consonancia, porque la responsabilidad empieza por la herramienta que manejás", había dicho en una entrevista publicada en El País a propósito de esa experiencia.
Esta segunda escena de iniciación determina su creencia en el poder de la palabra, capaz de reinventar tanto la realidad ("Todo relato es, por definición, infiel", como sostuvo en su novela más famosa, Santa Evita) y a quien la emplea ("Somos lo que hemos leído", dijo alguna vez).
Entre 1957 y 1961 fue crítico cinematográfico de La Nación.
Pasó por las redacciones del semanario Primera Plana y la revista Panorama, de la cual fue despedido por publicar los sucesos de Trelew en la portada. Su relato periodístico La pasión según Trelew (1974), quemado durante la dictadura en una plaza de Córdoba, fue incorporado como prueba al expediente de la causa que investiga la masacre.
Entre sus múltiples trabajos en el periodismo, fue el primer director de Telenoche. Dirigió el suplemento cultural del diario La Opinión hasta 1975, año en que, amenazado por la Triple A, debió exiliarse en Caracas, donde fundó El Diario.
En 1991 participó en la creación del periódico Siglo XXI en Guadalajara, México, y del suplemento Primer Plano en Página 12 . Dirigió durante muchos años el programa de Estudios Latinoamericanos de la Rutgers University, de Nueva Jersey, y fue uno de los referentes de la Fundación para un Nuevo Periodismo Iberoamericano, creada por Gabriel García Márquez.
A partir de 1996 fue columnista de La Nación, y sus artículos se publicaron en The New York Times y en El País.
Obra literaria y premios
Entre sus obras más destacadas se encuentran Lugar común la muerte (1979), La novela de Perón (1985), La mano del amo (1991) y Santa Evita (1995).
En 2002 recibió el premio Alfaguara, uno de los más importantes concursos literarios en lengua castellana, por El vuelo de la Reina. Luego se publicarían la selección de ensayos y crónicas Réquiem por un país perdido (2003), Las vidas del general (2004), El cantor de tango (2004) y Purgatorio (2008).
El año pasado el diario madrileño El País le otorgó el Premio Ortega y Gasset de Periodismo que distingue trabajos en español publicados en medios de todo el mundo.
Poco después, el 24 junio de ese mismo año fue incorporado a la Academia Nacional de Periodismo.


