Amputada por mala praxis: un cuento de dolor y amor

Fue al hospital por el posparto. Ahora vive sin manos ni piernas.

Buenos aires.- Perla Pascarelli (46 años) apoya el muñón derecho sobre la pequeña palanca de la silla de ruedas eléctrica, se acomoda frente a la mesa y ceba mate con miel. “Pará, vení, me pica”, le dice a Luis Sánchez, su marido, que pone cara de qué hinchapelotas pero se para frente a ella y le frota despacio los ojos.

Perla dice que su vida era común: trabajaba medio tiempo, llevaba a los chicos al colegio, organizaba la casa. Hace 10 años tuvo por cesárea a Santino, su quinto hijo, en el Hospital Durand. Entonces volvió varias veces al hospital por dolores y a los 28 días no aguantó más: fue a la guardia y esperó tanto, que cuando entró a cirugía ya estaba inconsciente. “Me acuerdo que entró al quirófano”, recuerda Luis, “y como a las dos horas, salió un anestesista y me dijo que fuera a hacer una denuncia por mala praxis”. Perla estuvo un mes en coma y a Luis le pidieron que firmara los papeles para amputarla y para vaciarla: “Firmé porque pensé: o se muere con la infección o tenemos la posibilidad de que si la amputan, viva”. A esa altura, sus hijos ya creían que su mamá había muerto y nadie se animaba a decírselo a ellos.

“Entré enterita y salí con un 1% de mi vida”, le cuenta Perla, en exclusiva, al sitio Infobae, que publicó esta tremenda historia.

La mujer se despertó del coma el 9 de julio de 2007, “el día que nevó”. Recuerda que tenía una traqueotomía, que la dieron vuelta para que mirara la nieve por la ventana y, como estaba tapada, no se dio cuenta de que debajo de los codos y debajo de las rodillas no había nada más: “Es que cuando estás amputada los miembros te pesan igual, como si los tuvieras”.

Ahora, casi 10 años después, Luis dice que nunca se planteó “quedarse o borrarse”. Y recuerda que había gente que creía que él se quedaba con ella porque iba a cobrar un juicio millonario.

Perla no llora cuando habla de su cuerpo. Llora cuando habla de una cosa que no pudo hacer: “A Santi no lo pude bañar nunca”. Luis, atrás, revolea los ojos: acaba de contar el desastre que hace en el baño para higienizar a su mujer y las dos veces que tuvo que alzarla a upa para subir las escaleras de un telo.

La amenazaron y se tiró del taxi

Efectivos de la Comisaría 38 fueron desplazados hacia las calles San Pedrito y Bilbao, en el barrio porteño de Flores, tras recibir una denuncia de una mujer que se había arrojado de un auto. La joven, de 28 años, indicó que momentos antes había abordado un taxi y tras mediar unas cuadras, el chofer se le insinuó sexualmente y luego la manoseó. Inmediatamente, los agentes solicitaron una ambulancia del SAME y la víctima fue trasladada al Hospital Piñero, donde le diagnosticaron politraumatismos y permanece con consigna policial. En abril de 2015 sucedió un hecho similar: una chica de 20 años tomó un taxi en Costa Salguero y, cuando el chofer encaró hacia una dirección que ella no le había indicado, abrió la puerta y se tiró.

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