Balnearios, desérticos por el bajo caudal del río

Impresiona la imagen del Albino Cotro. En los clubes ribereños corre un hilo de agua.

Neuquén.- La falta de nieve y lluvias en la cordillera produjo una sequía considerable en las cuencas neuquinas, dejando los embalses en sus niveles mínimos. Lo bajos caudales también se sienten en los ríos de la ciudad de Neuquén, que tienen casi un metro menos que hace dos semanas. La consecuencia directa es que algunos de los balnearios de la ciudad quedaron casi convertidos en un desierto.

La Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC) informó que ayer el río Neuquén tenía un caudal de 66 m3/seg, mientras que el del Limay era de 250 m3/seg.

El brazo este del Neuquén, que limita con Cipolletti, dejó al descubierto bancos de arena y piedras; también un reguero de botellas de plástico, bolsas, autos quemados, cubiertas viejas, tambores de chapas, restos de electrodomésticos y todo tipo de residuos domiciliarios.

386 m3/seg es el caudal del río Negro en la estación Allen de la Autoridad de Cuencas.

Sobre ese río de desperdicios, un joven intentaba ayer sacar algún pez arrojando una línea desde el puente ferroviario, mientras una pareja tomaba mate y lo observaba desde el puente carretero. “No sale nada”, se quejó al ser consultado sobre cómo le había ido en sus intentos de pesca.

Donde más se nota la falta de agua es en el balneario municipal, frente a la Isla 132. Allí, el brazo del río Limay descendió casi un metro. Los escalones de la explanada estaban al desnudo. La profundidad no superaba las rodillas.

En la boca del canal, sobre la calle Río Negro, un gran banco de arena divide la entrada del agua. En la otra punta, sobre Linares, las piedras angostaron el cauce.

“Hace unos 10 días que empezó a bajar el caudal. Así se hace difícil poder remar. Yo salgo remando desde el Italiano, pero me tengo que bajar y cargar el bote cada tanto para no quedar encallado”.Mario Goias. Remero de la Asoc. Italiana

Palistas en problemas

El bajo nivel afecta a los clubes ribereños, sobre todo para la práctica de canotaje. María, recepcionista de la pileta del Club Santafesino, contó que los palistas se quejaron porque en esas condiciones rayan sus kayaks y palas, y que para poder remar sin problemas deben cargar los botes hasta el brazo principal, 200 metros río arriba. Idéntica situación viven los socios de la Asociación Italiana, el Ceppron y El Biguá.

Pese al bajo caudal, los remeros igual desafían el frío para navegar. Algunos cargan los botes hasta el Río Grande, otros se meten y reman hasta que la profundidad se los permite, luego se bajan y lo cargan algunos metros, como debió hacer Mariano Goias, de la Asociación Italiana, cuando regresaba al club.

En el balneario Sandra Canale la bajante también se nota, aunque menos debido a su profundidad. Pero las costas muestras un extenso lecho seco.

Ajenos al problema de los caudales, cientos de neuquinos se acercaron a las costas del río Limay para disfrutar del día. Caminando, trotando, en bicicleta, o sentados tomando mate, todo valía para pasar el rato. En las playas, grupos de pescadores futivos (fuera de temporada)probaban atrapar alguna pieza. Otros más deportivos practicaban lanzamientos con la mosca sin anzuelo.

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