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La Mañana

Carne cara: la última palabra la tienen los consumidores

Hubo un fuerte incremento en el producto desde que comenzó a aplicarse la barrera sanitaria contra la aftosa. ¿Especulación o cuestiones técnicas que se normalizarán?

Por Ramiro Morales

El humor de los consumidores parece estar cada vez peor. A los crecientes índices de inflación que golpean los bolsillos todos los meses se le sumó ahora un factor irritante, sorpresivo -sólo para algunos esperado-, que es la barrera contra la aftosa que el gobierno nacional corrió hasta el río Colorado.
La medida, que tiene por objetivo elevar el estatus sanitario de Neuquén para que sea una provincia libre de aftosa sin vacunación, tuvo de inmediato un efecto negativo, pero no en cuestiones técnicas sanitaras del ganado, sino en el precio de la carne.
Apenas se conoció la disposición, todos los cortes sin excepción, pero especialmente los que tienen hueso, aumentaron entre un 20 por ciento y, con el correr de los días, el incremento llegó al 30 y hasta el 40 por ciento.
Así, el asado con hueso más caro que se vende en Neuquén en la actualidad ronda los 70 pesos, apenas por debajo del kilo de lomo, lo que refleja una distorsión increíble en los precios de la carne.
El gobierno provincial salió inmediatamente a anunciar que realizaría controles y publicó relevamientos de precios en supermercados y carnicerías de la región. La medida se tomó sólo para que la gente conozca los lugares donde se pueden conseguir los mejores precios, según se informó, pero en el fondo fue una suerte de escrache para terminar con la especulación que, a esta altura del mes, es más que evidente.
 
Especulación
Sin embargo, todavía se desconoce en qué parte de la cadena de comercialización de la carne se registran dichos aumentos. Los crianceros aseguran que el precio del kilo vivo (el ganado en pie) no tuvo variaciones. Los matarifes dicen lo contrario y acusan a los ganaderos. Aseguran que ellos no son los culpables. Y los carniceros y supermercadistas sostienen que las medias reses que bajan -cada vez menos- llegan a la góndola con el máximo porcentaje de aumento registrado, es decir un 40 por ciento.
En realidad, el problema no es que haya aumentado el asado con hueso, sino que ese incremento desmedido siga arrastrando a otros cortes de carnes populares y a otro tipo de carnes como el pollo, el cordero y el cerdo.
“La gente puede vivir sin comer asado; es una cuestión cultural, pero pasará cuando se acostumbren”, dijo un conocido supermercadista que confesó que ya no tiene stock de carne con hueso, por mejor precio que le ponga.
 
Aumentos
El último relevamiento que realizó el Gobierno detectó que en Neuquén sólo 1 de cada 3 carnicerías tienen aún asado, costeletas, agujas y puchero, y que dentro de poco la mayoría de los comercios se negarán a seguir vendiendo este tipo de cortes si los precios no bajan.
La producción ganadera en Neuquén es todavía  incipiente y no puede abastecer al mercado interno, por lo que la Provincia tiene que importar el 80 por ciento de la carne que consume y que, en el caso de los cortes con hueso, deben provenir indefectiblemente de Río Negro o el resto de la Patagonia.
El Gobierno y algunos especialistas sostienen que estas distorsiones de precios se irán acomodando con el correr de los días y en dos meses aproximadamente la situación se normalizará.
Habrá que ver si, en efecto, se dará un reacomodamiento o si los altos precios que alcanzaron los distintos cortes de carne permanecen como ya ocurrió con otro tipo de productos.
También será fundamental, más allá de las variables económicas, el comportamiento y la responsabilidad de los consumidores de no avalar abusos, especulaciones o distorsiones propias del mercado.