Centenario calmará la sed con el nexo Mari Menuco

Inminente inauguración de la obra que abastecerá a la ciudad.

Adriano Calalesina
adrianoc@lmneuquen.com.ar

Centenario.- La prueba es inminente. Por estas horas, Centenario se prepara para recibir el agua del sistema Mari Menuco, una promesa que desvela tanto a vecinos como a funcionarios y acabará con la sequía en los barrios más alejados, donde no hay progreso sin agua en las canillas.

Los técnicos de la empresa Zoppi Hermanos SA, encargada de extender la cañería, realizaban los últimos trabajos en una cisterna con capacidad para 3 millones de litros, ubicada en la segunda meseta, a casi 7 kilómetros de la Ruta 7.

Los trabajos están supervisados por el EPAS y faltaban algunas obras menores en la planta potabilizadora.

3 millones de litros puede almacenar la cisterna para el agua del lago. Hacen los últimos trabajos.

El viernes pasado estaba prevista la prueba de llenado del tanque de almacenamiento de líquido, desde donde bajaba el agua hacia los barrios, algunos de los cuales sufrieron históricamente el faltante de agua potable, sobre todo en el verano.

Además, empleados municipales de Centenario terminaban de ejecutar una red de distribución por los barrios a los que alcanzará el nuevo impulso hídrico: los sectores de Del Alto, Libertad, Bella Vista, 11 de Septiembre y zona altas de la segunda meseta.

La obra del nexo costó más de 25 millones de pesos y fue prometida desde el inicio de la primera gestión del ex gobernador Jorge Sapag, en 2008.

10 años con sucesivas sequías y cuestionamientos.

En 2005 fue la primera sequía, que llevó a una crisis institucional del entonces gobierno del MPN. Las marchas y protestas llevaron a que el EPAS hiciera un nuevo acueducto que con los años quedó obsoleto.

En 2014, finalmente, se licitaron los trabajos que en principio serían por unos meses, pero todo se dilató más de lo previsto.

Hace unos 20 días, el gobernador Omar Gutiérrez estuvo en esta localidad. Se reunió con el intendente, Esteban Cimolai, y prometió que a más tardar el 20 de enero la ciudad se iba a abastecer con el líquido que viene del lago ubicado a unos 35 kilómetros.

El agua del Mari Menuco promete abastecer a casi 20 mil nuevos habitantes, junto con Vista Alegre. Pero habrá que esperar los resultados reales para analizar la situación de cada barrio respecto a las redes de distribución.

El director de Saneamiento municipal, Vicente Quilodrán, explicó días atrás que el nuevo sistema “va a mejorar entre un 95 y 90 por ciento” la provisión de agua en los barrios con mayor altura, en una zona donde también hay cooperativas aún sin la construcción de viviendas.

El acueducto tiene unos 400 milímetros de diámetro y recorre 5,2 kilómetros desde la planta Mari Menuco hasta la cisterna.

De ahí, hay unos 2,2 kilómetros más, con una cañería de 315 milímetros, hasta otro punto de red de distribución (ver infografía).

La ciudad suma cada año nuevas conexiones domiciliarias y el consumo aumenta de forma desmedida.

Se consumen un millón de litros de agua por día en verano y el líquido no alcanza para todos los días en que se registran altas temperaturas.

Hasta ahora no había una salida que atendiera la situación del suministro, en un contexto en el que la ciudad está dando saltos poblacionales constantes, a partir de la expansión del negocio petrolero, en Vaca Muerta. La ciudad es uno de los lugares donde más población petrolera decidió instalarse para vivir.

Una chance para seguir sumando espacios verdes

Algunas de las plazas de esta localidad se riegan con agua cruda (sin potabilizar) desde hace unos años. Pero hay otras que permanecen secas, sin el vital elemento para que en un futuro, a mediano plazo, puedan crecer árboles que den sombra.

Esto es lo que les sucede a varios espacios verdes ubicados en la segunda meseta. Como la prioridad es llevar agua potable en camiones a vecinos que padecen la falta de servicios, la comuna ha descuidado esos espacios recreativos.

Muchos están secos y con yuyos y será difícil que puedan parquizarse sin un sistema de riego y mantenimiento, que tienen un gran costo por estos días.

Así las cosas, en la ciudad hay dos geografías bien identificadas que marcan distinciones sociales, a causa del agua: una es el sector del Bajo, las chacras y los primeros barrios, donde florecen los árboles, y el otro es la dura meseta, donde la tierra aplaca el ánimo de los pobladores.
En alguna medida, en la capital esa situación se replica, con sectores con acceso al riesgo y otros sin esa posibilidad.

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